CONTRACORRIENTE: Economía y salud

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/ 16 de diciembre de 2022
/ 12:03 am
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CONTRACORRIENTE: Economía y salud

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Por: Juan Ramón Martínez

Las protestas en China, contra la política de manejo del “covid-19”, ha modificado la estrategia del gobierno de Xi Jinping, confirmando que, la prioridad es economía frente a la salud. Aquí, aunque no se han dado protestas contra el uso obligatorio de la mascarilla, grandes sectores no las usan. Últimamente, se ha hablado que el Congreso eliminará la prohibición, lo que ha provocado la reacción de algunos, diputados, la mayoría médicos, que sienten que con la medida que podría tomar el Congreso Nacional, la clase médica -que mantuvo durante los últimos tres años el liderazgo político nacional, incluso actuando en contra de la lógica económica- ha empezado a reclamar de nuevo protagonismo para continuar dirigiendo al país.

El liderazgo de los médicos, que muchos han aprovechado políticamente para llegar al Congreso, a ocupar posiciones ministeriales; e incluso ascender dentro del Colegio Médico, no ha sido resultados suficientemente evaluados. No sabemos cuántos de los fallecidos pudieron evitarse si los médicos hondureños hubieran estado más calificados para atender una enfermedad desconocida. Tampoco conocemos las debilidades sistémicas provocadas en la formación de los médicos, durante el periodo de la pandemia. Incluso las compras de respiradores que se trajeron apuradamente, al final cuando se descubrió la índole real de la enfermedad, fueron arrinconados como desperdicios. Y el comportamiento de los médicos frente a la compra de los hospitales de emergencia, que también han sido convertidos en chatarra porque los mismos no los aceptan porque no fueron consultados, es una conducta que hay que analizar porque ello ha significado altos costos para la economía nacional. Y para prevenir conductas similares en el futuro. Aunque tradicionalmente se dice que los médicos entierran sus errores; y que entre ellos hay un pacto de confidencialidad, en virtud del cual un galeno no denuncia a otro, vivimos tiempos de transparencia y de lucha en contra de la corrupción en que hace falta que, antes que les demos la dirección de los asuntos económicos y políticos del país, evaluemos su idoneidad y grado de compromiso con los intereses del país y la felicidad de los hondureños.

En China, los políticos se han impuesto, dirigiendo con mano severa la lucha en contra de la pandemia. Pero llegó un momento en que las exigencias económicas y la protesta de los trabajadores confinados en las fábricas, ha hecho que los políticos entiendan que las consideraciones sanitarias no pueden estar por encima de las realidades económicas. En Estados Unidos, los economistas se impusieron y la economía ha continuado operando y avanzando, enfrentando la enfermedad en un cuadro de más lógica con el sistema que con las exigencias chinas u hondureñas. En España, el liderazgo del PP en Madrid, donde la señora Ayuso ha logrado derrotar a las reglamentaciones sanitarias del gobierno, es una clara indicación que el autoritarismo médico, no siempre es aceptado por parte de la población; y menos por los electores. Que son los que determinan cuales grupos deben ascender y mantenerse en el poder.

Ahora, cuando las autoridades hondureñas entienden que ha llegado el momento de suspender el uso de la mascarilla que, ha sido eliminada incluso en los aviones estadounidenses que aterrizan en Honduras, algunos médicos, fogueados en el protagonismo durante la pandemia, han alzado el grito al cielo, especialmente un médico de SPS que, gracias a sus anuncios apocalípticos, logró una diputación en el Congreso Nacional; reclamando liderazgo renovado en la vida nacional. Él y otros colegas suyos que, como es natural, viven en mucho por las enfermedades de nosotros los ciudadanos, tienen el derecho y la responsabilidad de prevenirnos y cuidar de nuestra salud. Pero, dándonos cifras que puedan ser constatadas por otras personas; o, grupos independientes, desde universidades nacionales y extranjeras, respetadas y confiables. Para evitar engaños.

Creemos que hay que subordinar a los médicos a la política del Estado que, tiene que enfrentar la pandemia o lo que queda de ella, con otros criterios. Y, bajo un liderazgo diferente al que aportaron los médicos en lo más álgido de la misma. No podemos distraer la atención de los usuarios del sistema de salud que se quejan de la falta de atención o de la ausencia de medicinas, en discusiones sobre la mascarilla. La suspensión de su obligación, debe ser manejado por lo políticos, porque no se trata de enfermos, sino que de ciudadanos.

ed18conejo@yahoo.com

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