“El mundial” de los Kirchner

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/ 17 de diciembre de 2022
/ 12:01 am
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“El mundial” de los Kirchner

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Por: Eduardo Enrique Fuentes Cálix*

El día seis de diciembre del año en curso, mientras la atención internacional, se centra en la Copa Mundial de Fútbol que se celebra en Qatar, un tribunal penal en Argentina condenó Cristina Fernández de Kirchner (vicepresidenta del país), a seis años de prisión por el delito de Administración Fraudulenta durante los 12 años que gobernaron ella y su difunto marido, el expresidente Néstor Kirchner (2003-2015). La sentencia conlleva la inhabilitación perpetua para el desempeño de cargos públicos.

Específicamente, está acusada por la Fiscalía de su país de haber encabezado una asociación para defraudar al Estado cuando era presidenta, mediante el supuesto direccionamiento de contratos millonarios de obras viales en la provincia de Santa Cruz para extraer fondos públicos “desde la cúpula del poder”. La Fiscalía pidió 12 años de cárcel para la vicepresidenta y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

No obstante, el fallo no supone que la vicepresidenta entre inmediatamente a la cárcel, ya que primero debe ser ratificado por la Cámara de Casación y la Corte Suprema, lo que podría tardar años.

Kirchner, goza, además, de la prerrogativa procesal de la inmunidad, que impide que sea puesta en prisión antes del diez (10) de diciembre de 2023, cuando concluya su mandato. Lo que le permite presentarse a elecciones para un nuevo cargo en los comicios del año próximo.

Cristina Fernández de Kirchner desempeñó su primer mandato a la presidencia de Argentina, entre el 10 de diciembre de 2007 y el 9 de diciembre de 2015, reeligiéndose en el 2010 con un 54% del apoyo del electorado.

En su segundo gobierno, debió enfrentarse al estancamiento de la economía, que no logró superar su pico del 2011, lo cual, junto a los efectos de la Gran Recesión global iniciada en 2008, impactó en la capacidad del gobierno de redistribuir ingresos. Una de las principales consecuencias, fue el alto déficit de las cuentas públicas basado en un gasto con fuerte componente de ayuda social y potenciado por las estatizaciones y los subsidios energéticos (problema que aún persiste y que ha motivado al actual gobierno a intentar su levantamiento parcial mediante una segmentación de tarifas), sostenido, en parte, por la emisión monetaria.

Durante estos años, la inflación y la pobreza comenzaron a crecer, y siguen siendo dos de los principales problemas, junto a las tensiones macroeconómicas que comenzaron durante el segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

La Argentina cayó 18 puestos en un ranking internacional que mide la corrupción: en 2021 ocupó el puesto 96 entre 180 países en el índice anual que elaboró la ONG Transparencia Internacional.

El peor desempeño de la Argentina en ese ranking, fue durante el último año de gobierno de Cristina Kirchner en 2015. Ese año, obtuvo solo 32 puntos, ubicándose en el puesto 107 sobre 168 países.

El episodio revela las dificultades de la izquierda latinoamericana para ajustar cuentas con su pasado y con las graves denuncias de corrupción que se presentaron durante la primera etapa de su paso por el poder en varios países de América Latina, básicamente entre 1999 y 2015.

Los ejemplos son conocidos. El más conocido es el escándalo Lava Jato en Brasil, que llevó al descrédito del Partido de los Trabajadores, del cual Lula y su sucesora, Dilma Rousseff, son connotados dirigentes. La corrupción escandalosa del fallecido Hugo Chávez, del Ejército venezolano y la creación de la llamada boliburguesía en Venezuela, así como el de Correa en Ecuador, el del matrimonio Ortega-Murillo en Nicaragua, y, el creciente número de denuncias en México.

Al expandirse la “Segunda Marea Rosa” en América Latina, que incluye ya a Honduras, Chile, Colombia y Brasil, agregados a México, Argentina, Perú y Bolivia, la izquierda deja mucho que desear en el combate a la corrupción.

Los factores históricos, sociales y culturales explican la omnipresencia de la corrupción en América Latina, e inciden en todo el escenario político e ideológico de la región, no únicamente en quienes han ostentando el poder con mayor frecuencia, o en quienes han gobernado en nombre de las élites.

Mientras la izquierda no acepte esto y no comprenda que debe ser especialmente proactiva en la lucha contra la corrupción, precisamente porque no se encuentra vacunada contra esa enfermedad, seguirán los escándalos.

Recordemos que este año en nuestro país, la vicepresidenta Cristina Kirchner, participó en una conferencia titulada “Los pueblos siempre vuelven” previo a la toma de posesión de la Presidenta Xiomara Castro, quien a pesar de mantener un discurso de lucha contra la corrupción se solidarizó y respaldó a su amiga argentina.

En las campañas políticas, la izquierda latinoamericana promete un escenario utópico al electorado, sin embargo, al tomar el poder funcionan, creando un ambiente distópico para los pueblos que gobiernan.

Así, la corrupción se abre paso en los gobiernos de izquierda, dañando presentes e hipotecando futuros.

*Máster en Gobierno & Administración Pública y Catedrático Universitario

Email: edufuentes16@hotmail.com
Twitter: @eefuenteshn

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