Clase media: ¿reserva moral y política?

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/ 17 de diciembre de 2022
/ 12:03 am
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Clase media: ¿reserva moral y política?
Esperanza para los hondureños

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Por: Héctor A. Martínez (Sociólogo)

¿Por qué casi nadie se ocupa de la clase media, mientras que la literatura y la política están repletas de escritos, discursos y estudios costosos sobre los pobres? Ya sabemos: los ricos tienen, y los pobres no tienen, pero el medio tener no resulta fácil medirlo, aunque los tecnócratas de la OCDE se quemen las pestañas tratando de definir una taxonomía social mejor que la de Marx.

Por lo general, en una clase media figuran los individuos que ostentan mejores niveles educativos que el resto de la sociedad. Son los graduados universitarios y los que completan su educación secundaria, los que tienen acceso a los mejores puestos de trabajo. En países como Estados Unidos y en la mayoría de los europeos, la clase media es el grueso de la estructura poblacional, la cohorte que, merced a sus ingresos, lleva una vida confortable, que consume bienes y servicios de calidad, que disfruta del ocio costoso, entre varios atributos económicos.

Dicen que la clase media es la reserva moral y política de la sociedad. ¿Es verdad este supuesto? Para mantener el statu quo, decimos que la clase media -junto a los más ricos- es la más interesada en preservar los valores que permiten mantener el tejido social sin alteraciones ni desequilibrios; mientras que en lo político, ya sabemos, un mayor nivel educativo permite – suponemos, y no siempre de manera acertada – tener una mejor consciencia sobre los problemas de la sociedad, y una mayor participación para influir en los cambios y ajustes institucionales.

¿Se pueden aplicar estos principios en el caso de Honduras? ¿Es nuestra clase media el reflejo de una mayor consciencia política, y la reserva moral a la que todos aluden? Las dudas imperan más que la certeza. En un mundo globalizado, regido por las pautas que establece el mercado, la clase media ha sabido acompañar estos cambios en consonancia con los tiempos nuevos, pero de una manera distorsionada: el consumismo ha embelesado y absorbido al grueso poblacional, al grado que la posesión material cada vez más desproporcionada, ha provocado un entorpecimiento mental que no reconoce títulos ni diplomas.

Esta misión de ser de la clase media se ha distorsionado por completo, al extremo que, frente al deterioro del Estado, de la misma manera, esa reserva moral y política, también se muestra en alarmante crisis. En la sociología hay una buena explicación teórica que nos permite entender el origen, evolución y hasta la desconfiguración de la clase media, que dice que fue el mismo Estado burgués, es decir, la alianza estratégica entre los poderes económicos y políticos, el que propició el nacimiento de un grupo social que sirviera de enlace político entre las masas empobrecidas y la burguesía. El fundamento teórico es acertado: Para reproducirse, el poder económico necesita de especialistas que se encarguen de la administración de los negocios; para mantenerse en el tiempo, precisa de políticos y militantes que sigan al pie de la letra las instrucciones de ese poder.

Pues bien, estos especialistas muy bien remunerados, y esos políticos que conforman los partidos, son el fruto exitoso de las élites, su garantía en el tiempo. Al contrario, en una sociedad como la nuestra, donde el mercado no crece en la medida que aumenta la población educada, y el Estado deviene en una crisis de representación y credibilidad, como ocurre hoy en día, entonces, a la clase media no le queda otra forma de subsistencia que no sea, la informalidad productiva, o la militancia política para evitar caer en el estado de depauperación que hoy se encuentra. O el pataleo: aquí es donde entra la burguesía.

Porque, no hay que ser ilusos ni inocentes: el Estado es la clase media y al revés. La misma burguesía a la que aludió Marx, es la que ofrece el poder político a la clase media para mantener vivas las esperanzas de ambas: ayer fueron los partidos de derechas; hoy, los de izquierdas, pero ambos son hijos del mismo padre. Ahí yace la reserva moral y política de la sociedad.

sabandres47@yahoo.com
@Hector77473552

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