Ahora a proteger el bosque

ZV
/ 18 de diciembre de 2022
/ 12:04 am
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Ahora a proteger el bosque
A la memoria de Julio Ernesto Alvarado (Q.D.D.G.)

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Por: Elsa de Ramírez

Todos sabemos que las raíces de los árboles son como la sangre de la tierra, o sea que las venas de los mismos son los que le dan vida al planeta en que vivimos, porque de ahí depende el oxígeno que respiramos, sin cuya presencia no habría vida.

La consecuencia es que ante la llegada del próximo año que está a la vuelta de la esquina, es preciso y necesario que las autoridades respectivas comiencen una campaña abierta para tomar conciencia de la importancia que tiene el bosque en el desarrollo de la humanidad. Aquí o posiblemente en otros países durante los últimos sesenta años cuando se creó la “bendita” Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (Cohdefor) durante unos de los gobiernos del general Oswaldo López Arellano, los bosques perdieron su independencia ya que los mismos pasaron a ser patrimonio del Estado y con ello la indiferencia de los hombres del campo por su conservación.

Antes con solo el asomo de un conato de fuego en el área rural, los vecinos de “A” ó “B” comunidad amenazada corrían y con su destreza, habilidades y experiencia apagaban inmediatamente el fuego, despareciendo así los indeseables incendios forestales que tanto daño le han causado al país, independientemente del perjuicio que también le han provocado los empresarios que de la madera, entre los que recordamos algunos de origen cubano y otros de origen italiano que se hicieron millonarios a costillas de nuestro bendito bosque, los cuales destrozaron sin compasión y una vez acumuladas las millonarias ganancias se fueron del país y “santas pascuas”.

El problema es que anteriormente nuestra gente del campo podía disponer sin ningún perjuicio del bosque que florecía en sus tierras y como es lógico lo protegían con especial amor. Ahora, para cortar un árbol hay que tener un permiso ya no solo de la Alcaldía Municipal sino del Instituto de Conservación Forestal (ICF) y sabrá Dios de cuántas autoridades más, además de la clandestinidad con que operan algunos depredadores que a menudo son sorprendidos por la Policía o militares acampados en lugares estratégicos; sin embargo, nada de eso ha servido para que Honduras otrora llamada la “Suiza Centroamericana” por la abundancia del pino, sobre todo junto al roble y maderas preciosas como el cedro y la caoba se esté convirtiendo en un desierto, contribuyendo lógicamente a la expansión del cambio climático, que no es exclusivo de nuestro país sino del mundo entero, pero que si actuamos con patriotismo, sensatez e inteligencia, nosotros, podemos defender aun lo poco que nos queda del preciado bosque.

El asunto está en que los encargados de proteger la vida de los hondureños, a través de la protección del bosque deben reunirse desde ahora y formar grupos que pueden llamarse “batallones defensores del bosque o del medio ambiente” reuniendo a los alcaldes municipales, jefes de Policía, líderes religiosos, maestros y ONG que apoyan las ligas campesinas y todo género de personas con auténtico orgullo catracho, para de esa manera conversar, platicar, hablar y hacerles ver a los pirómanos del enorme daño que con su indeseable costumbre le están heredando a sus hijos, nietos, bisnietos y demás descendencia, tal como ha ocurrido desde la época en que la Cohdefor asomó al mundo en estas honduras.

Naturalmente que las campañas por los diferentes medios de comunicación surten algún efecto, pero en este caso ante lo alarmante de la situación por el descombro desmedido y cruel es que hay que actuar con rapidez y personalmente o sea formando los cabildos abiertos que sugerimos líneas arriba, porque si no de nada sirve que la cooperación alemana o empresas como Ficohsa, Larach y Cía, Amitigra, Usaid y los propios militares de nuestras FFAA hagan ese trabajo que en los últimos años han venido realizando en materia de reforestación.

Recordemos que las vetas de agua nacen en las montañas precisamente en las zonas boscosas y de ahí se forman los ríos con que nos abastecemos del vital líquido y naturalmente del dispensable oxígeno que los mismos producen para el saneamiento ambiental.

Este gobierno que nació de las entrañas del -pueblo-pueblo-pueblo, más que ninguno tiene la obligación ineludible de brindarnos la satisfacción de extender las brigadas contra incendios desde ahora con la participación de ese pueblo que ama honestamente la patria que lo vio nacer. Tales brigadas pueden estar integradas no solo por hombres de uniforme, armados, sino por los grupos que mencionamos también líneas arriba. Y hay que actuar ahora, antes de que inicie la época de los catastróficos incendios, hablando se entiende la gente y a Honduras tenemos que cuidarla, honrarla, protegerla y respetarla.

Mas vale prevenir que lamentar.

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