LETRAS Y LETRAS

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/ 18 de diciembre de 2022
/ 12:43 am
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LETRAS Y LETRAS

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Juan Ramón Martínez

I
Cormac McCarthy, es un novelista estadounidense, nacido en 1933 en Rhode Island, Nueva York; pero que vivió casi toda su infancia en Knosville, Tennessee. Es autor de doce novelas, entre ellas, posiblemente una de las mejores, “La Carretera”. Los críticos han dicho que, desde Faulkner, “ningún escritor estadounidense se ha internado con tanto ahínco en las aguas pantanosas de la crueldad y la redención” Agregando que, “McCarthy ha escrito este último vals con la elegante y suficiente discreción para captar lo que más importa”. Sin perjuicio de sus últimas dos noveles, publicadas este año y de la cuales, todavía no tenemos versiones en español, “La Carretera” es probablemente la mejor de sus novelas, por el manejo extraordinario del lenguaje, el punto de vista desde donde se narra la historia, los personajes; y por supuesto, las situaciones extremas a las que los protagonistas se van enfrentando, dejando siempre eso sí, una rendija de luz desde donde se adivina el camino a la redención y la felicidad ofrecida por los dioses.

II
No cabe duda que César Vallejo, nacido en Santiago de Chuco, La Libertad en 1892 y fallecido en París en 1938, es uno de los cinco mejores poetas de América y del mundo español. Los otros, Rubén Darío, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Octavio Paz, y Porfirio Barba Jacob. En la antología publicada por Lumen, bajo el título “César Vallejo, Poesía Completa”, tenemos oportunidad no solo de conocer toda su obra, tanto la publicada como la dispersa en revistas y publicaciones escolares, provinciales y de escasa circulación y existencia como la antologada y publicada, sino también para aproximarnos a su pensamiento, sus raíces cristianas, sus contingencias, miedos y sus posturas políticas. Aquí, podemos, por ejemplo, confirmar sus hondas raíces cristianas—tanto en sus ineluctables designios que empujan hacia la pasividad—como también a la segura esperanza de la redención final. Resultan estremecedoras sus frases repetidas en “Esperpegia”: “Yo nací un día/ que Dios estuvo enfermo”, en la que humaniza a Dios y hace del desgarro y del dolor, el eje de una poesía humana, enclavada en el sufrimiento como camino único hacia la felicidad y la redención. A nuestro juicio este libro, nos ayuda a entender las raíces humanas de esta poesía, y nos confirma su vinculación con la esperanza cristiana. De modo que, no se puede admitir, después de leerlo que, la evolución de Vallejo, haya sido inspirada por su militancia marxista. Un vano intento de la ideología apresurada, por atrapar y doblegar la libertad humana.

III
Con “Dowtown Paraíso”, Julio Escoto, el mayor novelista hondureño, continua el discurso compartido con los autores en su gran novela anterior, “El Rey del Albor Madrugada”. Tanto en el tono, el tratamiento del lenguaje y en algunas de las técnicas que le son propias, como en la inclusión de Quintín H Jones, personaje importante en la obra mencionada que en este reaparece con todo su prestigio y fuerza. Aquí, Escoto hace un enorme fresco de la realidad hondureña, en donde circulan todos los personajes de la vida política, económica y cultural de Honduras. También, haciendo uso en el lenguaje, de enorme precisión y belleza lingüística, que muestra la riqueza del español y la madurez de Escoto, lo que no le impide unas lucidas descripciones de la realidad. Como lo es la realidad hondureña, algunas veces incomprensible por la inverosimilitud que provocan algunos de sus acontecimientos, esta novela también resulta por momentos inverosímil. Creando la duda si fue la narración de Escoto la que produce estas realidades que lindan con lo fantástico; o sean estas, desnudas y debeladoras, las que estimulan al el mejor novelista hondureño vivo, para darnos esta que es posiblemente la segunda novela densa en la que Escoto no teme correr el riesgo que sus lectores se reduzcan porque, como lo señalo Cortázar en su oportunidad para referirse a otras realidades, esta novela es para adultos, para hombres fuertes, dispuestos a introducirse en los caminos de la novela, en la que las narraciones no siempre tienen carácter paradisiaco o edénico.

IV
“Patuca, El precio que Honduras tiene que pagar”, es un texto extraño en esta Honduras mágica de “fusil y caza”; porque, aunque trata de un tema muy interesante y de debate permanente en el país, como es el uso de las aguas de los ríos para producir energía eléctrica y la construcción y operación parcial de una Hidroeléctrica con financiamiento chino, sus autores se mantienen en el anonimato, presumiblemente para evitar represalias de parte de los implicados en la operación económica y que están actualmente dentro o fuera del gobierno. Al final de la introducción escriben, explicando, que “Con la finalidad de salvaguardar el grupo colectivo que se representa en este documental se mantiene en anonimato los nombres de los involucrados en el proceso de creación”. Con lo que, aunque se logran los fines del grupo, no abre las puertas del diálogo porque no hay con quien conversar y debatir. Porque de lo que se trata en publicaciones como estas es, calibrar la calidad de las pruebas que sostienen las afirmaciones, con personas entendidas para dialogar con ellas y aproximarnos a la verdad. La publicación que apoya sin duda una obra fílmica, está respaldada por Nativa Documentales. Sin lugar a dudas, constituyen documento interesante para una realidad que el sector público no ha explicado suficientemente La dirección es www.salvemos patuca.com.

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