PREVENCIÓN Y SEGURIDAD: Inseguridad y participación social

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/ 19 de diciembre de 2022
/ 12:01 am
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PREVENCIÓN Y SEGURIDAD: Inseguridad y participación social
La necesidad de neutralizar la infodemia

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Por: Coronel ® José Antonio Pereira Ortega

Dado que la inseguridad personal es un problema que afecta a todos los hondureños, se vuelve necesario que todos nos involucremos en buscar soluciones efectivas, menos demagógicas y populistas, y esto es porque en la medida que haya participación colectiva de la sociedad y participen a la par de las autoridades, hay mayores probabilidades de contener las acciones delictivas de los grupos y personas antisociales organizadas o individuales, quienes se fortalecen con los miedos e indiferencias, hay que dar vida a la propuesta “Un equipo, una lucha”.

De tal forma que, ante la realidad de la imposibilidad del Estado para asumir toda la responsabilidad por la seguridad de las personas, justo es que la sociedad en todo su conjunto, se organice y adopte la responsabilidad compartida en los programas de seguridad, se debe reconocer y aceptar que cualquier programa que emprendan las autoridades no será efectivo, y no es por falta de voluntad, el principal problema son los recursos insuficientes porque además de no contar con los recursos se presentan una serie de obstáculos sórdidos, no se percibe que la seguridad en cualquier nivel es onerosa y lo cual constituye el principal obstáculo, los operativos puestos en ejecución cuestan millones y son insuficientes los fondos para esos menesteres y peor es cuando los fondos se distraen o se pierden en el abismo de la corrupción, porque los que administran los fondos, tan pícaros como los mismos delincuentes dejando pobres resultados del propósito inicial: la seguridad de las personas.

De hecho, hay una deducción que cobra vigencia en los tiempos y necesidades actuales en seguridad, “La población es para la Policía como el agua para los peces” esto es una razón suficiente para que se pueda entender que es casi ineludible conformar los mecanismos para poder canalizar los esfuerzos conjuntos del pueblo y las autoridades, pero sin compromisos económicos o políticos, debe ser una alianza suprapartidaria y por encima de cualquier interés personal con fines políticos populistas, este ha sido el peor error de los programas de los últimos años porque desde el punto de vista electorero: la inseguridad ha sido un lucrativo negocio de los políticos que aspiran ser electos.

En lenguaje claro se puede concluir que debe darse esa alianza sin dilataciones de ningún tipo, ya unidos se puede crear un frente común entre sociedad y gobierno contra la delincuencia y de esa forma apostar por alcanzar un mejor nivel en seguridad en todas las áreas de convivencia social, en las áreas públicas, en el transporte colectivo de uso público, en las áreas de convivencia familiar y vecinal.

En otras palabras, unidos se puede ser más fuertes y más efectivos en el combate a la delincuencia, que cada día se proyecta más agresiva y violenta, en crecimiento descontrolado contra la población y no se puede jugar o tomar riesgos innecesarios con esa condición, el pueblo lo merece, puesto que los ambientes inseguros son negativos y retrasan el desarrollo social y económico, pues ningún empresario nacional o extranjero se va arriesgar a invertir si no hay seguridad ni para los lugares de trabajo y producción ni de los empleados que son sometidos por los asaltantes cuando se desplazan a sus lugares de trabajo.

En lo que concierne a en ese tejido social disponible, hay que destacar la necesidad de exhortar de manera especial la participación del sector privado, que es sin duda alguna, un sector fuertemente afectado por los eventos inseguros. Consecuentemente este mismo sector además de crear sus propios mecanismos e instrumentos para autoprotegerse contra los embates de la delincuencia, ha contribuido significativamente en la prevención de los delitos en sus empresas y en los centros de producción.

Al respecto debe aclararse que el sector privado le ha apostado a los programas de prevención, contrario a los erróneos programas gubernamentales que se inclinan por la represión del delito, con políticas de mano dura que durante años han demostrado no ser muy efectivas, y se refleja con una temporalidad de la delincuencia, pero al cumplir el periodo de operaciones, resurgen las acciones violentas con mayor intensidad. En este contexto el sector privado, hace una excelente combinación de uso de la tecnología en apoyo del recurso humano, sustentado en muy buenas estrategias de prevención como la elaboración de diagnósticos de situación, mapeo de áreas críticas y levantamientos de imágenes que sirven de base para la ejecución de las medidas pasivas y activas de prevención.

Visto así, es prudente y necesario que se combinen los esfuerzos públicos y privados y aprovechar la disposición del sector privado de querer constituir a su alrededor un ambiente seguro en todo el espectro social y empresarial, tomando en cuenta que con sus capacidades puede aportar positivamente a la lucha contra la inseguridad apoyado en los factores siguientes:
• Reducción del espectro delictivo.
• Prevención situacional del delito.
• Fortalecimiento de las capacidades de las comunidades.
• Prevenir el crecimiento de los eventos delictivos en y alrededor de los centros de trabajo.

Es imperativo que no se sigan desperdiciando el tiempo y los exiguos recursos económicos.

japo916@yahoo.es

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