Ciudad Mateo y la ambientalista Berta Cáceres

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/ 21 de diciembre de 2022
/ 12:12 am
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Ciudad Mateo y la ambientalista Berta Cáceres

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Óscar Lanza Rosales

Desde diciembre de 1992, en el gobierno de Callejas, en que se traspasaron tres lotes de la Financiera Industrial Agropecuaria y Comercial, S.A. (Finansa) de los señores Víctor Bendeck padre e hijo, al Instituto de Jubilaciones y Pensiones de los Empleados Públicos (Injupemp), en cumplimiento de los contratos de promesa de venta hechos al Consorcio Centroamericano de Construcción, Contratistas Asociados S.A. (CASA) y al Consorcio Hogares de Honduras-Sovipe de Honduras, S.A., para desarrollar el proyecto Residencial Altos de Las Tapias (conocido como Ciudad Mateo), los capitalinos venimos viviendo una pesadilla, y viendo cómo los políticos en el poder, se aprovechan del mismo para enriquecerse, sin importarles el incumplimiento de las leyes y poner en precario una fuente importante de agua para el abastecimiento de agua de la capital.

Resulta que esos terrenos fueron adquiridos por Finansa en marzo de 1992, a la señora Dora Ehrler Urgarte, como parte de su Hacienda El Guacerique, para realizar esta urbanización en una extensión aproximada de 200 manzanas, pero que, por estar localizados en la cuenca del río Guacerique, no se podían urbanizar de acuerdo a las leyes ya existentes que lo prohibían.

Con fecha 13 de julio de 1972, el Congreso Nacional emitió el decreto No. 85 declarando el área de la cuenca de este río, aguas arriba de Los Laureles, como zona protegida. Y la zona de Yerba Buena, donde se encuentra esta cuenca, fue declarada reserva biológica a perpetuidad, mediante el decreto 87-87 del Congreso Nacional, del primero de julio de 1987, y publicado en La Gaceta en agosto de 1987.

Pero al otorgar los permisos para este proyecto de urbanización, no se consideraron esas prohibiciones, porque venía apadrinado por el presidente de la República de aquel entonces, por medio de su padre don Rafael Callejas Valentine, quien gestionó y logró los permisos correspondientes de las instituciones públicas sin cumplir requisitos. El primero en otorgarlo fue el Sanaa, cuyo gerente era el ingeniero Julio Cárcamo. Después la Alcaldía Municipal del Distrito Central, presidida por Nora Gúnera de Melgar y luego se sumaron ENEE y Hondutel.
De acuerdo a los medios, en el Sanaa, el otorgamiento del permiso fue una decisión unilateral del ingeniero Cárcamo, al no tomar en cuenta el comité que autorizaba las nuevas urbanizaciones, y que estaba en contra de este proyecto y tampoco a la junta directiva de la institución.

Para recordar un poco la oposición a este proyecto en sus comienzos, reproduzco algunas partes de una opinión que emitió el Colegio de Ingenieros Civiles de Honduras (CICH), con fecha 23 de febrero de 1993, señalando estas irregularidades:

“Actualmente se construye un complejo habitacional de proporciones considerables que ocupa la zona localizada en la margen izquierda del río Guacerique, abajo de la confluencia del río Mateo con la Quebrada de Quiebra Montes… Extemporáneamente se están realizando algunos de los estudios básicos para el diseño final de las obras que ya se ejecutan, adicionalmente los estudios formales y detallados del impacto ambiental de existir, no han sido oportunamente divulgados. Tomando todos estos factores en consideración, el CICH, se permite emitir las conclusiones siguientes:

1) Que sí existe el permiso otorgado por parte de las instituciones correspondientes, el mismo es ilegal, ya que está en contra del acuerdo declarando la cuenca del río Guacerique… como Zona Forestal Protegida, y de la Ley Forestal.

2) Que el hecho que se haya construido la presa de Concepción no significa que la presa de Los Laureles debe desaparecer o ser condenada a su rápido y prematuro deterioro, más aún es necesario que se definan y se cumplan las medidas que tiendan a su correcto mantenimiento y preservación, siendo el Sanaa la institución que debe velar porque se diseñen, ejecuten y cumplan dichas medidas. 5) Que es indudable que la construcción de este proyecto tendrá un fuerte impacto adverso en las condiciones ecológicas de la zona, al mismo tiempo que posibilita la continuación de más proyectos de ese tipo en el área”.

En otras palabras, el CICH manifestó que este proyecto se comenzó y se le otorgaron permisos, sin los estudios pertinentes, principalmente de impacto ambiental.

Es irónico que, en su campaña política para llegar a la presidencia, doña Xiomara Castro, utilizara la figura emblemática de Berta Cáceres, que luchaba por las fuentes de agua limpias para el consumo de las comunidades, pero que, en la actualidad, con la reactivación de habilitar Ciudad Mateo, contradice esa propaganda para los habitantes de la capital.

Continuaré con este tema, pero antes quiero desearles Feliz Navidad, que la disfruten con su familia.

olanza15@hotmail.com

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