Con el correr de los años…

MA
/ 21 de diciembre de 2022
/ 12:06 am
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Con el correr de los años…

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Reflexiones anónimas

Aprendí: Que los momentos son cortos y por eso hay que disfrutarlos. Que las lágrimas no las merece quien las hace llorar. Que el amor no se puede forzar y llega cuando menos lo esperas. En fin, aprendí que la vida solo es cuestión de vivirla con amor, honor, valores y fe.

Aprendí: Que quien no te busca no te extraña… y quien no te extraña no te quiere. Que la vida decide quien entra en tu vida, pero tú decides quien se queda. Que la verdad duele una sola vez y la mentira ¡duele siempre! Por eso, valora a quien te valora y no trates como prioridad a quien te trata como una ¡opción!

Aprendí: Que todo puede cambiar en un parpadeo. Que debo vivir y disfrutar el presente. Que el tiempo no es eterno. Que todos tenemos luchas internas. Que ser amable es transformador. Que no todo está bajo mi control. Que perdonar es un regalo personal. Que ser feliz es una elección diaria, y que vivir en gratitud me regala la fortuna de sentir bendiciones cada día.

Aprendí: Que a menudo basta con ser brazo que envuelve, palabra que consuela, silencio que respeta, alegría que contagia, lágrimas que corren, mirada que acaricia, deseo que satisface, amor que promueve, y esto no es cosa de otro mundo, es lo que da sentido a la vida. Una vida que no sé si es corta o demasiado larga para nosotros, pero sé que nada de lo que vivimos tiene sentido, sino tocamos los corazones de la gente; y más los de aquellos a quienes queremos. Eso es lo que hace que la vida, no sea ni corta ni demasiado larga, sino que sea intensa, verdadera, pura… mientras dura.

Aprendí: Que todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde. Que de vez en cuando es necesario sacudir el árbol de la amistad para derribar la fruta podrida. Que quien te lastima te hace fuerte. Quien te critica te hace importante. Y quien te envidia te hace valioso. Que el mundo pertenece a los optimistas; los pesimistas son espectadores. Que la vida no cuenta los pasos que has dado, sino las huellas que has dejado.

Aprendí: Que a veces es bueno cerrar algunas puertas… no por orgullo, ni soberbia, sino porque ya no llevan a ninguna parte. Que un hijo se lleva en el vientre 9 meses. En los brazos los primeros 3 años, y en el corazón toda la vida. Que todos somos ignorantes, pero no todos ignoramos las mismas cosas. Que el valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.

Aprendí: Que debes abrir los brazos al cambio, pero no abandones tus valores. Que el tiempo es el mejor autor, siempre encuentra un final perfecto. Que no eres responsable de la cara que tienes, pero eres responsable de la cara que pones. Que no existe viento favorable para el marinero que no sabe a donde ir. Y también aprendí, que el destino pone gente en tu vida, pero está en ti elegir quien se queda y quien se va.

J.J. Pérez López
Barrio El Manchén
Tegucigalpa, M.D.C.

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