¿VOLVER LA ESPALDA?

ZV
/ 22 de diciembre de 2022
/ 12:29 am
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¿VOLVER LA ESPALDA?

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LA eufórica afición pasó del mundial de fútbol en Catar –una jornada de varias semanas de ininterrumpido entretenimiento– al disfrute pleno de las fiestas navideñas. Y no es para menos que el amable público busque desahogos terapéuticos. Comprensible la irritación por los tiempos nublados que se viven. El estrés de una pandemia que lo obligó a permanecer en aislamiento –casi en reclusión– adolorido por los golpes de las crisis recurrentes. Así que –aunque otros preferirían que aquí todo sea abordar problemas nacionales– sepa Judas ¿para qué?, si de todos modos no hacen caso –un obsequio anticipado, a los afiliados al colectivo de Winston y el Sisimite. Nos referimos a aquellos que encuentran en la lectura –aparte de la herramienta para cultivar el intelecto– la terapia necesaria a los espíritus: NAVIDAD de Carlos Manuel Arita Palomo: “Alta noche. El cielo era como una/ floración. Las estrellas su luz varia,/ radiosas, deshojaban: y la luna/ semejaba una inmensa luminaria./ Callaban los pastores. Ninguna/ voz osó turbar la hora legendaria…/ Llegaban a los lindes de la duna/ los oros de la estrella solitaria./ En éxtasis el mundo se dormía,/ dulcemente; y en su cuna de Grey,/ el Mesías, humilde, sonreía:/ Mientras en el establo, mula y buey,/ dábanle su aliento. Amanecía/ ¡Cumplida estaba la divina ley!”.

EL NIÑO SOÑADO de José Trinidad Reyes: “Es tu sonrisa pura/ Un divino fulgor./ Guárdala siempre lo mismo/ Para el amor, para el dolor./ Tus ojos han bebido/ Un poco de luna y sol./ Acarician con ensueños/ Y con incendios de amor./ Tus cabellos son rubios./ Parecen un alegre trigal/ Florecido, y son besos de estrellas /Detenidos como en un panal./ Es tu boca miel de Hibla/ De ella fluyen poemas de luz./ Esta noche sueña con un canto/ Para el divino Jesús./ Con su carga magnífica / Se ha detenido Santa Claus/ A mirarte, y ha dicho:/ He aquí la sonrisa de Dios”. NAVIDAD FELIZ de Norma Martínez: “Feliz Navidad pasarán algunos/ pero allá en mi tierra,/ quizá solo uno/ porque todo aterra./ Se fue la alegría llegó decepción/ la cena está fría,/ hay algarabía por la situación,/ y el árbol no brilla./ No se escuchan cantos/ los niños, alegres no están,/ tienen desencanto/ por la humanidad./ Hoy elevo al cielo/ una oración a Dios,/ que traiga consuelo/ y haya solución”. Navidad de los Pobres, Raúl Gilberto Tróchez: “La calleja es un cauce de amargura;/ los faroles robaron la tristeza/ a las gentes mordidas de pobreza/ con ventaja tiránica y segura./ Nada para ellas el destino augura/ en esta Navidad; ni la grandeza/ de la comba estela con su belleza,/ porque la noche se les torna oscura./ Derroche de alegría a la distancia; y músicas, y vinos, y fragancia…;/ todo parece un lúcido sainete./ Y en las ranchas del barrio un niño pobre,/ enjugando una lágrima salobre,/ en triste soledad, sueña un juguete…”.

NOCHEBUENA de César Vallejo: “Al callar la orquesta, pasean veladas/ sombras femeninas bajo los ramajes,/ por cuya hojarasca se filtran heladas/ quimeras de luna, pálidos celajes./ Hay labios que lloran arias olvidadas,/ grandes lirios fingen los ebúrneos trajes./ Charlas y sonrisas en locas bandadas/ perfuman de seda los rudos boscajes./ Espero que ría la luz de tu vuelta;/ y en la epifanía de tu forma esbelta,/ cantará la fiesta en oro mayor./ Balarán mis versos en tu predio entonces,/ canturreando en todos sus místicos bronces/ que ha nacido el niño-Jesús de tu amor”. (A propósito de obviar, de momento, la problemática nacional. Muchos piensan que en temporada de fútbol y en época navideña mejor olvidarse de los problemas. Dice el Sisimite que bien decía García Lorca: “Cuando uno no puede con el mar, lo más fácil es volver la espalda para no verlo”. Por supuesto, dice Winston, repitiendo lo que decía Mark Twain: “Si la única herramienta que se tiene es el martillo, pensará que cada problema que surge es un clavo”).

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