CONTRACORRIENTE: Humanismo, responsabilidad e ideales

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/ 23 de diciembre de 2022
/ 12:18 am
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CONTRACORRIENTE: Humanismo, responsabilidad e ideales

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Por: Juan Ramón Martínez

Ahora, es tiempo ideal para reflexionar. No sobre los otros, sino que, sobre nosotros. Revisar la ideas que nos mueven a la acción; la fidelidad a las mismas. Y los cambios experimentados, una vez que hemos descubiertos errores de percepción, fallas de entendimiento y caminos equivocados. Por supuesto, provengo de una familia católica, en la que el pobre es un hermano que camina a nuestro lado; y que, debemos acompañar para llegar juntos a la parusía. El pobre, siempre fue visto en nuestra casa, como el hermano momentáneamente en dificultades, que necesitaba apoyo, para ser libre y seguir su propio camino. Nunca vimos el pobre como un medio para empinarnos sobre ellos; y lograr mezquinas finalidades. Nos animó la voluntad del servicio, respetuoso de la dignidad del otro; y nos dio seguridad, la eficiencia de lo ofrecido, para desde la temporalidad, asegurar la libertad para que el otro retomara su marcha, dijera adiós; y continuara caminando. El apoyo al pobre siempre fue temporal; partíamos que la pobreza es un hito accidental a remontar por el pobre que, tiene dentro de sí, las fuerzas de su propia liberación.

Graduado en la Escuela Superior, entendí que la pobreza no era homogénea; que los pobres no eran iguales. Y que para atenderlos, debíamos clasificarlos para ordenar las acciones diferenciadas que podían ser complementarias; nunca confundidas. Descubrimos que la promoción popular, tenía sus rutas, estaciones y puntos de llegada. La idea es que, el pobre dejara de serlo. Sin olvidar que había algunos que tenían más posibilidades que otros, que debían recibir más atención; pero que todos, dando pasos seguros y rectificando errores, podían vía la organización, convertirse en seres humanos libres, capaces de dirigir sus destinos, sin obediencia a los caudillos; y sin pedir permiso para dimensionar los espacios de sus sueños y sus ilusiones.

La organización, se volvió central en la acción, convirtiéndose en herramienta de negociación para forjar alianzas y conseguir igualdades, más allá de las expresiones retóricas, casi siempre vacías e insustanciales. Por supuesto, hay inevitables obligaciones con la limosna; pero siempre debe tener carácter excepcional y para casos específicos. No a todos los pobres les cae bien la limosna. Almudena Grandes, novelista española, dice en una de sus obras que hay dos cosas difíciles: dar limosnas y recibirlas. Y tiene razón. Una vez un empresario dueño de tienda oftalmológica, vio que andaba con lentes rotos y me ofreció, sin conocerlo, que fuera a su óptica a recibir gratuitamente unos nuevos. Me sonó a ofensa. Rechacé, con dignidad y respeto la oferta, diciéndole que yo podía comprar mis anteojos. Como era un asunto de dignidad, entendió y me pidió disculpas. Los dos entonces, hacíamos investigaciones en el Archivo Nacional.

De allí que no deje de sonarme extraño que ahora, los gobernantes, nos hablen de humanismo, queriendo convencernos que este tiene su nido, en el socialismo. Por lo que reacciono, ya que en mi caso, de mi familia y de mis amigos y compañeros, es uno de origen cristiano. No somos humanistas por socialistas, que tampoco lo somos. Y dudo que, tampoco ellos lo sean. Porque nuestros conceptos básicos tiene su origen en los evangelios que marcan la presencia de Jesús, el Cristo, en la vida de los humanos.

Finalmente, recuerdo que a principios de los setenta del siglo pasado, fuimos a organizar a los pobres en Olancho. Con Adán Palacios, Antonio Casasola, Ramón Velásquez y Roberto Vallejo, entre los que recuerdo. En Catacamas, organizamos una vigorosa cooperativa. Entre sus miembros y líderes, no había ningún Zelaya. Ni Manuel y menos Xiomara, formaron parte de este esfuerzo organizado, evidencia muy clara que el humanismo suyo, no tiene que ver con los evangelios cristianos. O ellos nunca fueron pobres. ¡Oligarcas puros!

Lo escribo, no para entrar en polémica que, no rehuyo, -sí enriquece, vía la discusión, las visiones de los demás-, sino que, por no perder el tiempo. No basta hablar de igualdad, ofreciendo pobreza; o haciendo sonar el cuento, que “todos pobres; pero todos iguales”. Para nosotros, no es lógico un mundo eterno de pobreza, para los pobres. Los que soñamos y trabajamos siempre, es por la derrota de la pobreza, reconquistando la libertad y poniéndole fin del miedo. Básicas para una vida feliz. Sin caudillos, sin gobernantes abusivos; y, sin, políticos mentirosos.

ed18conejo@yahoo.com

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