No perder la costumbre

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/ 26 de diciembre de 2022
/ 12:07 am
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No perder la costumbre

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Por: Rodolfo Dumas Castillo

No recordamos con precisión cuándo fue la primera vez que publicamos un artículo en LA TRIBUNA, pero tiene que haber sido a inicios de los años noventa. Desde entonces, por diferentes razones, hubo breves interrupciones, que no necesariamente significaban que abandonáramos la escritura, sino que simplemente no compartíamos nuestras reflexiones por este medio. En nuestras columnas comentamos variedad de temas, incluyendo asuntos de naturaleza política, económica, social y, por supuesto, los que predominan en nuestro quehacer profesional, los jurídicos. También, como en esta ocasión, aprovechamos el espacio para hacer reflexiones más personales, lo que también nos parece justo y necesario de cuando en vez.

Recordamos cuando algunas personas, sobre todo con los primeros artículos, sugerían que estos ni siquiera eran de nuestra autoría: “Esos artículos los escribe tu papá y vos solo ponés el nombre”. Afortunadamente siempre discernimos que ese tipo de comentarios era producto de la mala costumbre de menospreciar las capacidades de la juventud o simple egoísmo, por lo que no lograron desanimarnos, sobre todo porque al mismo tiempo recibíamos mensajes positivos que nos permitieron ampliar diálogos, expandir debates y hasta adquirir nuevas amistades producto del respetuoso intercambio de ideas con nuestros lectores. Seguramente en algunas ocasiones ejercimos plenamente nuestro derecho humano a equivocarnos, pero aún en esos casos siempre fue con la intención de aportar soluciones o alternativas para enfrentar las adversidades. No injuriamos ni utilizamos espacios para desacreditar personas, procuramos más bien aportar al debate civilizado, lo que contribuye a dinamizar nuestro entorno democrático que se nutre de la pluralidad de ideas y se fortalece con la sana crítica.

Hace unos días alguien, que además de amigo es fuente de inspiración en estos temas, nos mandó un mensaje: “Ya vi que comenzó otra vez a escribir. No hay que perder la costumbre”. La primera parte probablemente motivada porque efectivamente este año volvimos a publicar con la regularidad con que lo hacíamos en el pasado. La otra parte del mensaje posiblemente se debe a que quien lo envió comprende que nuestros escritos se inspiran en buscar el bien común y contribuir a una mejor patria. Sin embargo, viniendo de esa persona, la recomendación es mucho más extensa y así la recibimos. Como cuando un padre le dice a su hijo: “Pórtate bien”. No se trata únicamente de no causar problemas, sino que es una manera sucinta de requerir que apliquemos las enseñanzas de toda una vida sobre empatía, solidaridad, civismo, humildad, tolerancia, gratitud, disciplina, ética y muchos otros valores humanos que se transmitieron mediante persistentes lecciones, pero sobre todo con el ejemplo (siendo este último siempre mucho más poderoso que cualquier consejo). En todo caso lo importante es entender el mensaje en toda su dimensión.

Otro amigo, reaccionando a un artículo reciente en el que propusimos reformas para reducir y eliminar trámites administrativos para mejorar el clima de negocios en el país, nos dijo: “¿Y para qué perdés el tiempo haciéndole recomendaciones a estos si no hacen caso?”. Pues resulta que no siempre es así, en ocasiones estas llegan a quien puede ejecutarlas y se logran cambios. El reconocimiento de haber aportado una solución es lo de menos, lo importante es que se materialice. Cuando no se logra algún propósito siempre queda la satisfacción de haberlo intentado y cuando el tiempo nos da la razón la complacencia es aún mayor. También ocurre que algunas ideas solo se toman en cuenta cuando provienen de un extranjero, por esa otra maña de menospreciar lo propio y de aplaudir lo foráneo (como si el acento con que se digan las cosas cambiase su esencia).
Terminamos este año ratificando que no perderemos la costumbre de escribir y que en el 2023 lo haremos con la responsabilidad que exigen y merecen nuestros lectores, lo que implica que también tendremos que leer mucho más (esencial para aprender a escribir). Dichosamente la lectura es idónea para estas épocas ruidosas que vivimos, donde la inmediatez de la información no siempre implica veracidad y en que el tiempo parece transcurrir más rápidamente. Despedimos el 2022 con esta reflexión de William Shakespeare: “El tiempo es muy lento para quienes esperan, muy rápido para los que temen, muy largo para los que sufren, muy corto para los que celebran, pero para quienes aman, el tiempo es eterno”.

Twitter: @RodolfoDumas

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