Reformas para la restauración nacional de lo producido en Honduras

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/ 27 de diciembre de 2022
/ 12:56 am
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Reformas para la restauración nacional de lo producido en Honduras

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Carlos G. Cálix

Debemos de crear un fenómeno económico de talla regional sustentado principalmente en un índice de crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) del 10% durante un periodo de veinte años. El mismo puede expresarse en dos etapas de concentración; cada una de ellas asociadas con un alto crecimiento en la inversión de capital enfocadas en lo que se pueden denominar reformas de primera fase.

Durante los primeros ocho años y de manera consecutiva debemos trabajar en los procesos de reconversión respaldados en la reconfiguración económica del país, apoyándose en programas específicos que permitan instrumentar una estrategia de crecimiento orientada a duplicar el nivel del PIB en términos reales. Resolver con ello los problemas de alimentación, empleo y vivienda que tiene la población hondureña. Luego, mediante un Megaproyecto de Prosperidad, los siguientes doce años se debe triplicar el nivel real del PIB que en promedio durante las últimas dos décadas ha registrado 3.8% (2002-2021). Esto conducirá al crecimiento del PIB per cápita para que, en un plazo de veinte años, Honduras se constituya en el mismo nivel de un país orientado al desarrollo intermedio.

El paquete de reformas de primera fase debe ser congruente con el deseo de transformar el sistema económico y, reconfigurar al Estado. Es imperativo modernizar el campo. Así expandir las exportaciones desde las áreas y empresas relacionadas; definiendo los fundamentos para la producción y exportación de los productos tradicionales con valor agregado. De igual manera, se deben crear las condiciones para la atracción de empresas de base tecnológica mediante cuatro grandes polos. Adicionalmente hacer de Amapala y de Puerto Castilla, por ejemplo, las mayores zonas de libre comercio del país, dotadas de una infraestructura económica de primer nivel.

A través de estas reformas y en concordancia con el Plan de Manejo que tienen las islas del Cisne, aprovechar el potencial de desarrollo para convertirlas en el principal destino para la creación de centros de investigación marina y biológica de América. Es importante la construcción de más zonas económicas especiales (diez), mediante formatos de coinversión (joint venture), que permitan acelerar, incentivar e incrementar la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED). Con ello alentar a los círculos empresariales del este de Asia y de Europa del este, entre otros, quienes, al conjugar sus capitales con la destreza empresarial de los inversionistas estadounidenses, alemanes, mexicanos y hondureños, puedan contribuir a que las zonas costeras tanto del atlántico como del pacífico se conviertan en las regiones más dinámicas y prósperas de toda Centroamérica.
Debe propiciarse una oleada de liberación financiera al amparo de una eficiente Ley de Coinversión, Contractual y de Equidad Sino-Extranjera, que sumada a la legislación actual de las Zonas Libres (ZOLI) permitan abrir siete nuevas mega zonas económicas y tecnológicas.

Esto será el motor de crecimiento en plena ignición, que constituirá una economía hondureña muy poderosa en el ámbito comercial y financiero. Es tiempo de buscar el mayor superávit en la balanza comercial y como proporción del PIB. Para esto, hay que tomar en cuenta que en cualquier economía existen tres recursos de demanda; la demanda de consumo doméstico, la demanda de inversión y el consumo e inversión extranjera neta. Este último es el que conduce al superávit comercial. Sin embargo, las reformas también deben contemplar las distorsiones y desequilibrios en el modelo de crecimiento. Esas distorsiones significativas tanto en las tasas de interés, los salarios, la moneda y las estructuras legales, así como en la apropiación política de los beneficios del desarrollo. Además, deben contemplar la potencial distensión en el sector financiero, de tal manera que en dichas reformas se pueda prever la opción de reequilibrar y reestructurar la economía. Una vez que Honduras logre un crecimiento sostenido, debemos adelantarnos a que un aumento repentino en el coeficiente de inversión puede conllevar a un déficit en la cuenta corriente. Todo lo anterior debe analizarse en función de las reformas orientadas a la reestructuración de la deuda actual y, a anticipar medidas para el manejo de la deuda derivada de la financiación de la inversión.

Resulta necesaria la transformación económica del país. Mediante políticos que quieran trascender como los grandes reformadores de la historia. Que tengan la capacidad de acelerar el ritmo del cambio estructural hacia un mayor valor agregado de la producción industrial y del sector servicios. Reformas con planes simultáneos para modernizar el sistema financiero, el sistema de cambios, la deuda y el sector inmobiliario y, por supuesto, atender el alto índice de corrupción en la nación. La nueva supremacía económica de Honduras debe sustentarse en incentivos para lo producido en el país, en la exportación y en el dinero vía inversiones, principalmente en infraestructuras.

direccion@macrodato.com Carlos G. Cálix es doctor en ciencias administrativas, fundador de Grupo Lix y MacroDato. Profesor del Doctorado en Dirección Empresarial-UNAH.

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