¿TIENEN ALMA?

MA
/ 27 de diciembre de 2022
/ 12:25 am
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¿TIENEN ALMA?

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EL cuento del perrito “Whisky”, del director fundador de LA TRIBUNA, Oscar A. Flores Midence, de su libro Presencia del Olvido, reproducido en el último editorial, motivó sinnúmero de comentarios. Algunos sencillamente enviaron fotos de sus mascotas. “Nala, la chuchita, y Morris el gato, le envían saludos”. Otro amigo manda la foto suya, al lado del árbol de Navidad abrazando a su mascota: “el mío se llama Wall-e”. Otra foto de una perrita taciturna, de un gran amigo: “Ella es Phoebe. Su alma está triste”. “No supera que su gente, los ingleses, no ganaron el mundial”. “De remate, lo ganaron los argentinos”. Cinco mensajes breves: “Qué bonito cuento, enternecedor y me hizo compungirme por la muerte de Whisky; las personas que tenemos animales en nuestra casa nos llegamos a encariñar tanto por ellos que los consideramos como de nuestra familia”. “Me gusta sentir su alma conectada a los rosales y el sentimiento de inmortalidad hacia Whisky; muchas veces los animales aman más porque no lo expresan con palabras si no con hechos”. “Cómo sufre uno por los animalitos que no tienen hogar, pero el amor a ellos como a los propios puede ser porque vinieron a este mundo para humanizarnos más”. “Si los humanos tuviéramos la lealtad de los perros el mundo fuera otra cosa”. “Amo a los perros por amorosos y leales, los mejores amigos; y linda historia la de su papá y ustedes tres con Whisky; no soy extremista porque creo en la humanidad no como Lord Byron con su frase célebre: Cuanto más conozco a los hombres más quiero a mi perro”.

Otro amigo –aunque estas no son “perras”, aclara– manda unas “confidencias políticas”. “Inspirada por las menciones hechas en editoriales anteriores –dice otra gran amiga– estoy leyendo a Unamuno”. Y a propósito del cuento escribe: “Qué maravilla de regalo de Navidad que nos da; reminiscente al epílogo que hace Orfeo, en “Niebla” de Miguel de Unamuno”. Un amigo alcalde: “Definitivamente me sacó un par de lágrimas”. Otro buen amigo: “Confieso que el titular llamó mi atención”. “El relato cautivador y pega en el alma”. “En mi casa somos adoradores de los perros, tal vez por lo que dice la frase: Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro”. “No hay duda que son criaturas especiales que te acompañan fielmente sin juzgarte, al extremo de dar su vida”. Bien decía Woodrow Wilson: “Si un perro no corre hacia ti después de mirar tu rostro, debes volver a casa y examinar tu conciencia…”. “Mi esposa me dice, para concluir: los perros son mis personas favoritas”. Otra lectora: “En mi casa nunca han faltado los perros, pericos, loros principalmente y mi mami nos enseñó a cuidarlos; lo que ha pasado como tradición a hijos, nietos y bisnietos”. “Hemos estado de luto horroroso muchísimas veces y siempre decimos: “No más perros, duele demasiado”; y nos volvemos a embarcar en esos amores”. “Ahora hay 6 perros entre las casas de hijos y nietos, un bulldog francés con cáncer en mi casa que pronto nos pondrá de luto pero que a diario produce historias de amor, fuerza y valentía con su deseo de vivir con su alma buena de animal generoso y agradecido más que algunas personas que no saben de esas virtudes”.

Otra buena amiga: “Bauticé a mis hijos cuando ya eran algo grandes, así que tuvieron que hacer catequesis”. “La encargada dispuso que las madres nos encargáramos del refrigerio, un día cada una”. “Cuando mi día llegó, tocaban un tema delicado, al menos para nuestra familia: “Los animales no tienen alma”, fue lo que la catequista explicaba”. “Entre que arreglaba la mesa del refrigerio y escuchaba sus argumentos, veía a mis hijos que con incertidumbre respondían mi mirada”. “No solo porque nos gustan los perros, sino porque, además, recientemente había fallecido Ruf nuestro shnauzer y seguíamos de duelo”.

“Al finalizar el día, en cuanto ingresaron al auto fui cuestionada por mi hija mayor: ¿Escuchaste lo que dijo? ¿Qué pensás acerca de que los animales no tienen alma ni sentimientos y que no van al cielo?”. “Mi hijo y mi hija menor se acercaron para escuchar mi respuesta”. “Y yo, con un nudo en la garganta, pero con el anhelo de que aprendieran a formarse un criterio por ellos mismos, les pregunté: ¿ustedes sentían que Ruf los quería?”. “¿Se alegraba cuando llegaban y se sentía seguro a su lado?”. “Y en coro respondieron: sí”. “Continué diciéndoles: Dios ama todo lo que ha creado; lo importante es que, según nuestra experiencia, al tenerlo en nuestra vida, nosotros tengamos la certeza de que está en un mejor lugar”. “Hay personas que, al no haber tenido la experiencia de compartir con un animal y su nobleza, gracia y lealtad, no crecen en espíritu”. “A partir de ahí fui a todas las clases de catequesis, para complementarlas luego”. (Se agotó el espacio –aclara el Sisimite– y no cupieron todos los mensajes. Quedan pendientes).

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