TODAS LAS VIRTUDES

ZV
/ 29 de diciembre de 2022
/ 12:46 am
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TODAS LAS VIRTUDES

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CLARO que a veces accedemos a inquietudes de miembros del colectivo. Sin embargo, valga la aclaración, ya dijimos que en esta temporada festiva, difícil atrapar la atención de nadie –aunque los problemas que golpean la vida cotidiana debiesen ser preocupación de siempre– sobre las cosas más aflictivas. Además, por más consejo que uno dé, llegamos al convencimiento que no hacen caso. Las líneas anteriores, a modo de piadosa excusa, al mensaje de una pariente que quiere que nos metamos a analizar los problemas nacionales en temporada navideña, cuando a nadie pareciera entusiasmar el debate de esos temas. Más o menos lo mismo que plantea un buen amigo: “Estaba preocupado porque el editorial llegó tarde hoy”. (Ocurrió que otra vez amanecimos con malestar de garganta irritada; pero complace saber que muchos del colectivo –no como ciertas berzas que ni con el bocado en la boca lo mastican– están pendientes de la lectura mañanera). “No lo pude disfrutar temprano con mi café –agrega– aunque en esta nueva etapa animalesca no soy de los que me crece el alma al compartir con los animalitos; siento que la cosa está “perra” en los hospitales, el Congreso y el presupuesto, el rebrote de contagios, y una lista de problemas nacionales interminables”. “Pero estamos a fin de año y del fútbol y, de los poéticos y los románticos editoriales, pasamos a temas veterinarios”. “Pero gracias por darnos la lectura diaria, no importando el tema, su pluma es exquisita”.

Ahora, sobre lo internacional, como muestra un botón. Un abogado envía una imagen con el siguiente letrero: “La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí, por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan…”. (Erich Hartmann). (Pues bien, con la sola inclusión de los párrafos anteriores les dimos gusto. Allí, de cuenta propia, dos miembros del colectivo tocaron lo álgido de la problemática nacional e internacional, sin que requiera de palabra que le quite o le agregue a lo dicho). Así que con el atento permiso del amable público pasamos a otros mensajes sobre el cuento de Whisky, del libro Presencia del Olvido del escritor y periodista Oscar A. Flores Midence, QDDG. Un lector manda una postal que lee: “Todos los perros merecen un humano, pero no todos los humanos merecen un perro”. “Si seguís con este tema nos vamos a alborotar más –escribe una vieja amiga– no terminaríamos de hablar de ellos; ja, ja, ja, nada más lindo que hablar de ellos”. Otra lectora: “Mis lágrimas se han asomado ayer y hoy; sí tienen alma y ellos forman parte integral de nuestras vidas”. “Qué bonito también para usted recibir cada mensaje de nosotros, el colectivo, imagino que se empeña en leerlos con una taza de café”. “Me parece que las únicas mascotas “aguacateras” de este colectivo son las mías, rescatadas de la calle, por cierto”.

Otro mensaje: Contar mi anécdota: “Sufrí un atentado, un asalto andando con mi perrita Wanda, una labrador color casi vino y su hija Kiara”. “Del golpe que me dio el asaltante en mi cabeza, caí al suelo; el delincuente sale caminando a pocos metros, da media vuelta y dispara”. “Mi Wanda no huyó se quedó por ahí cerca casi al par mío”. “Lo terrible, el disparo le pegó a ella”. “Ya herida buscó la casa como en son de aviso a la familia”. “La tomé en brazos, la eché en un taxi para la clínica”. “El veterinario dijo: es grave lo de Wanda”. “A las 5:00 am del 2 de marzo del 2017 ella se me murió”. “La mayor parte de los amigos me dijeron: Wanda ofrendó la vida por usted”. “Hoy yo me identifico más con ellos: me irrita, no soporto ver sufrir un perrito u otro animalito”. “Los perritos son capaces de dar la vida por su amo”. Otro lector: “Hablando de perros y de perras podemos pasar todo el día”. “A ver Zoe, nuestra chihuahua, como sigue manejando el miedo que le tiene a los ‘cohetillos’”. Otro mensaje: “Leí varias veces la bonita historia de Whisky, se parece a la de una perrita que mis hijos tuvieron en la casa, finalmente todos la queríamos”. “Esta es una época de reflexión y definitivamente al leer este editorial, coincido que efectivamente hay hombres que se asemejan más a los animales, y que hay animales con más alma que muchos hombres”. “Qué oportuna reflexión al amparo del espíritu navideño”. Otra lectora: “Quien le escribe creció acompañada de Kaliman, un hermoso pastor alemán que por varios años me acompañó cada 25 de diciembre a hacer un recorrido con mis hermanas y hermanos por las calles de la colonia Kennedy en busca de los cohetes que no reventaban por alguna razón”. “Hubo ocasiones en que llegamos a recoger hasta 2,000 cohetes y nuestra felicidad era grande; ya teníamos con qué armar el año viejo”. “Así que, una vez más, usted me trasladó a mis años de infancia, y esta vez con la pluma de su amado e ilustre padre”. Una última: “Creo presidente que son los hilos de la vida, las conexiones inexplicables y las vivencias contadas las que nos vinculan y se transmigran de forma empática entre el que escribe y lee; en una buena conversación, en estos momentos en los que, y en temporada cristiana, nos volvemos hermanos”. (Winston recordando el epitafio para un perro de Lord Byron: “Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fue fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad, y tuvo todas las virtudes del hombre y ninguno de sus defectos”).

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