En memoria de un médico de múltiples matices

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/ 30 de diciembre de 2022
/ 12:05 am
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En memoria de un médico de múltiples matices
¿Vuelven los oscuros malandrines del 80?

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Por: Óscar Armando Valladares

Declina otro año más -el vigésimo segundo- del actual siglo y milenio, sorprendente en ciertos hechos inusuales, dos de ellos: la asunción de una intrépida mujer a la presidencia de la República y el envío de su antecesor a un corte estadounidense inculpado de incurrir en delitos mayores de narcotráfico. Además de aquellos sucesos que los diarios acostumbran destacar en resúmenes anuales, evoco por mi lado el fallecimiento de amigos y conocidos como los siguientes: Carlos Godoy Arteaga, Walter López Reyes, Manlio Martínez Cantor, Víctor Meza, Armando Cerrato, René Velásquez Díaz, Napoleón Ham, Ramón Custodio, Armando Andino, Plutarco Castellanos y Lucy Ondina.

Por dilatada y cercana amistad familiar, subrayo la atención en el penúltimo compatriota, cuyo deceso -acaecido el 27 de noviembre- me impactó sobremanera, por haberle visto en el mes de febrero con buen humor y “tranquilidad interior” en el programa La clave de éxito que dirige, en Suyapa-TVE, Jorge Manuel Zelaya Fajardo, y compartido con él -a mediados de junio- durante el cumpleaños de su hermana Salomé festejado en el puerto de Tela, y en donde observamos a un Pluto animado, tomando el sol en la arena playera y con ganas de vivir a flor de rostro.

En la interviú con Zelaya Fajardo (hijo del siquiatra Jorge Zelaya Smith), Castellanos Delgado trajo a la memoria sus estudios de Medicina en la UNAH, su práctica hospitalaria en San Felipe, el servicio social en la comunidad de Colomoncagua, su graduación en 1965 y, posteriormente, los cursos de Especialización en Medicina Interna y Nefrología que tomó en el Memorial Hospital de Wercester Massachusetts y en la Cleveland, Estados Unidos.

A instancias del entrevistador -quien puso de manifiesto el “liderazgo” de Plutarco asumido en distintos campos-, el galeno evocó su protagonismo como jefe del Departamento de Medicina y de la Unidad de Nefrología y Diálisis en el IHSS, fundador del Programa del Postgrado en Medicina Interna de la UNAH, como presidente de entidades e instituciones -Sociedad Hondureña de Medicina Interna, Sociedad Centroamericana de Nefrología, Club Rotario Tegucigalpa Sur, por ejemplo- y como titular de la Secretaria de Salud, periodo 1999-2002.

En artículo de este año me referí a los dos libros que Plutarco dio a la estampa: Buscando raíces a través de la Historia de la Medicina (2002) y Buscando raíces: de la hamaca al consultorio (2015); el primero con prólogo del doctor Alfredo de León Gómez, texto en el cual pondera que la obra “trae a luz infinidad de hechos muy pocos conocidos y difícil de encontrarlos en bibliotecas y librerías”… la narración finaliza en 1960, después de describir a retazos sucesos de nuestro pretérito, desenterrados de nuestro polvoriento trajinar”. Consigna el segundo libro un escrito prologal a cargo inusitadamente de los seis hijos del autor, para quienes “De la hamaca al consultorio nos hace viajar en el tiempo, describiéndonos la medicina de Grecia y el aporte de su padre, Hipócrates y su juramento; nos lleva a conocer la biodiversidad donde han poblado las etnias maya-chortí; que han sido galardonados por sus aportaciones en el marco científico y literario y otros que han compartido su profesión con la bella musa del arte”.

Hijo del médico Plutarco Castellanos Mendoza y María Luisa Delgado, al matrimonio arribaron también Edna Yolanda, María del Carmen, Vilma Argentina, Salomé Antonia, María Luisa, Guillermina, Raimunda y Próspero -Popo- benjamín de la familia. Contrajo nupcias con la ciudadana estadounidense Diane Dusavage, núcleo hogareño constituido por Plutarco Edmundo, Ana Lía, María Salomé, Adolfo Bernardo, Alejandro Daniel y Juan Miguel.

A un mes de haber emprendido el vuelo hacia la vida eterna -que a los justos depare Dios -dice el evangelio de Juan-, la ausencia de Plutarco es todavía un suceso duro de asimilar, por cuanto es el vacío que deja y la falta que hace entrañable hermano, tío, esposo, padre y abuelo e igualmente un cumplido servidor facultativo, el cual a semejanza del médico ibero Gregorio Marañón mantenía al alcance el historial clínico de sus pacientes, como lo verificamos con mi hermano Humberto. Solo la imagen grata que instiló en los suyos irá achicando el dolor familiar y derivar en rendida conformidad. En consuelo, bálsamo y alivio cristiano.

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