Despojo y anexiones de países en la historia

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/ 6 de enero de 2023
/ 12:05 am
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Despojo y anexiones de países en la historia
¿Vuelven los oscuros malandrines del 80?

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Por: Óscar Armando Valladares

Ha habido en el curso del tiempo invasiones, saqueos, destrucciones, despojos y anexiones territoriales, por obra de los imperios, entre ellos, el romano, el español, el inglés, el estadounidense, o de potencias que, como Rusia, Francia, Alemania, China, Japón, Italia, Holanda, Israel, han hecho de las suyas en determinados periodos y circunstancias. Las guerras mundiales produjeron agresiones, alianzas, divisiones geográficas y antagonismos ideológicos aún en pie, a pesar de que la ONU tiene un haber de 77 años.

Los 39,000 km2 de Taiwán que la China continental reclama como suyos, la división de Korea, la disgregación de Yugoslavia, el conflicto palestino-israelí, las intervenciones en Vietnam, Libia, Afganistán, Irak, Pakistán, Panamá, Granada, la actual guerra ruso-ucraniana, ejemplifican lo que el predominio de la fuerza, los intereses políticos, embargos económicos, el avivamiento de la guerra fría y el afán de dominación han dejado: incontables cifras destructivas y víctimas por millones, incluidas las que en masa ocasionaron explosiones nucleares en Hiroshima y Nagasaki.

Un caso histórico de despojo múltiple tuvo lugar a mediados del siglo XIX. El oro, la plata, el algodón -alimento de las manufacturas- y la doctrina del presidente Monroe -propiciatoria de la política expansionista de Estados Unidos-, precipitaron la llegada invasiva de colonos angloamericanos al territorio de Texas, el que era parte de Nueva España y luego adscrito al Estado fronterizo de Coahuila (México. Los colonos se “declararon” independientes (1836) y expeditaron la anexión de Tejas a EE.UU. en 1845. México intentó su recuperación entre 1846 y 1847, pero las fuerzas del general Antonio López de Santa Anna fueron derrotadas a resultas de lo cual el pueblo mexicano perdió la mitad de su territorio, pues además de Texas le arrebataron California, Utah, Nevada, Arizona, Colorado, Nuevo México.

Si bien la isla mayor de las Antillas, Cuba, “excitó en los Estados Unidos el deseo de atraerla a su federación”, como señala César Cantú en su Compendio de Historia Universal, la cosa no llegó a tal extremo, no así el caso de las islas Hawai, situadas en la región polinesia de Oceanía. Con motivo del fallecimiento de Abil Kinniki Kakaulike Kawananakoa -acaecido el pasado 11 de diciembre-, la redacción de BBC News Mundo trajo a colación “el derrocamiento de la monarquía hawaiana por parte de empresarios de EEUU”. La señora Abigail era una de las herederas de la familia real.

Señala el informe de la BBC -que me compartió por cierto el investigador Rolando Sierra Fonseca-: “Las 13 islas volcánicas que forman Hawai fueron regidas por diversos clanes pequeños hasta 1810, año en que se unificaron bajo el mando de Kahameha I. En 1820 su heredero Kahameha II, le abrió las puertas a un grupo de misioneros de Nueva Inglaterra (EEUU), quienes en pocos años lograron convertir a la mayor parte de la población en cristianos protestantes”. Los misioneros atrajeron el interés de inversores, los que se dedicaron a adquirir grandes espacios físicos y, con su influencia, lograron que el siguiente monarca, Kahameha III, promulgara la Constitución de Hawai. Los extranjeros formaron su propio apartido, el Partido de la Reforma, conocido también como Partido Misionero. Hacia la década de 1870, la economía dependía fundamentalmente del comercio con Estados Unidos, con lo que empresarios y terratenientes ejercieron mayor control político. Bajo amenaza de usar la fuerza, obligaron a la firma de una Constitución que dio -en 1887- a la gente blanca el derecho exclusivo de ejercer el voto. El documento impuesto se conoció como “Constitución bayoneta”.

La última soberana, Liliúokalani, intentó derogarla y, más bien, bajo el pretexto de que los derechos de terratenientes y comerciantes estaban siendo vulnerados, el embajador John L. Stevens, “pidió que intervinieran las tropas de su país estacionadas en las islas”.

La reina fue depuesta y se armó un gobierno provisional. En 1898, el presidente republicano William Mckinley firmó la anexión de Hawai, lo que allanó el camino para que décadas después (1959) las islas se convirtieran en el quincuagésimo Estado norteamericano. Después de todo -concluye el despacho de la BBC-, EEUU se había sumado al segundo conflicto mundial -a fines de 1941- cuando Japón atacó a su armada en Pearl Harbor. Pregunta inquietante: ¿acaso en Honduras los dueños de las ZEDE no buscaban -y al parecer lo buscan todavía- convertirnos en el 51 estado de la Unión Americana, con la conducta abyecta de los vendepatria?

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