Cubanos: buenos, ¡los de antes!

MA
/ 10 de enero de 2023
/ 12:59 am
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Cubanos: buenos, ¡los de antes!

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Juan Ramón Martínez

El primer educador cubano que tenemos registrado es el de Francisco de Paula Flores que hiciera magisterio ejemplar en el colegio La Fraternidad de Juticalpa, Olancho, en el siglo antepasado. Durante el gobierno de Carías Andino, el gobierno trajo a entrenadores cubanos para que enseñaran béisbol a los hondureños. Tanto porque era el deporte de las élites, como porque tal actividad se practicaba en los Estados Unidos y otros países del Caribe. Después, la mayoría de los libros con que estudiaban los hondureños, habían sido escritos por maestros cubanos. Marrero, en geografía; Baldor en matemáticas y álgebra; y, Orestes Cendrero en Biología, Zoología, Anatomía, Geología e Higiene Escolar, entre otros. Y los primeros libros de don Miguel Navarro, fueron editados allá, facilitando la práctica de la lectura, escritura para muchas generaciones de hondureños. Y hasta 1959, las mejores revistas que llegaban aquí, eran editadas en Cuba: Bohemia, Carteles y Vanidades, estaban al mismo día que en La Habana, abiertas en los hogares hondureños, de todo el país. Facilitaba el hecho que, había vuelos directos entre Honduras y La Habana. De aquí se enviaba carne de los mataderos de Olancho; y de allá se recibía cultura, en forma de radioemisoras que se escuchaban en onda corta y las revistas señaladas. Las radionovelas escritas por los cubanos, -como “El derecho de nacer”-, hacían llorar a las madres y a los hijos sensibles de los hogares que tenían radiorreceptores.

Es probable que el ministro Salgado, no conozca de estas cosas. Además de razones de edad, debe manejar el concepto que la historia cubana empieza con la revolución castrista. Que los logros de la educación de aquel país, son además de extraordinarios, útiles para todo el mundo. Y que aquí, los hondureños, nos someteremos mansamente a un proyecto en que los adoctrinadores cubanos, dirigirán el sistema educativo, orientado hacia la manipulación a las jóvenes generaciones que abdicaran su soberanía personal, en manos de los futuros gobernantes impuestos desde el interior de la familia Zelaya Castro.

El único mérito que tiene la educación cubana revolucionaria, es su carácter masivo y control absoluto por el partido y las Fuerzas Armadas. Además, el aprendizaje, es básicamente adoctrinador en que, los alumnos son sometidos a la obediencia política al sistema inaugurado el 1 de enero de 1959. Desde entonces, la universidad cubana no ha producido pedagogos extraordinarios; buenos textos educativos que puedan señalarse usarse aquí. Los pedagogos que hacen estudios de postgrado en Cuba, no muestran méritos singulares; y sus potencialidades todavía tienen una impronta clandestina. Ni siquiera en la literatura, Cuba ha podido producir la novela de la revolución. Y, la poesía, se quedó estancada en Padilla. La novela, la que escribe Leonardo Padura, tiene más el olor del pasado, porque son historias que muestran que, el sistema económico no funciona. Y que es un operador que crea miseria; y, sostiene la pobreza.

El convenio firmado entre el gobierno de Cuba y el de Honduras -que debe ser aprobado por el Congreso- llama la atención, porque incomoda a los más sensibles líderes democráticos. Los diputados “ticos”, nos han alertado. Nos llama la atención, el silencio de la UPN. Es extraño. Los hondureños hemos sido muy pro-activos, en momentos exageradamente, cuando se ha tratado de entregar la dirección ideológica del sistema educativo. En los setenta del siglo pasado, los colegios magisteriales, entonces libres y sin la tutela gubernamental, -porque no los habían integrado al presupuesto- rechazaron el convenio firmado con el “Consorcio de Universidades de La Florida”. Los maestros, se movilizaron. Incluso, en el Congreso del Colprosumah, celebrado en Olanchito, Pineda Ponce su presidente, se vio obligado a interponer su renuncia, porque entonces era funcionario del Ministerio de Educación.

Fuera de los líderes magisteriales, sometidos al gobierno, hay que esperar varias reacciones. Primero, dentro de Libre. Como no es un partido, sino que una federación tribal, unidas por el encanto presupuestario, se pueden producir disensiones y abandonos. Los más liberales, enfriarán sus entusiasmos. No llegarán a la ruptura; pero se congelarán. O, regresarán al PL. Otra facción, anticomunista, se rebelará. Los diputados democráticos, rechazarán el convenio. Las Fuerzas Armadas, más que la Policía, mostrarán inquietudes.

Estamos, ante una crisis, en un año difícil, económicamente vulnerable. Solo porque Salgado, no sabe diferenciar, los buenos cubanos; de los inapropiados.

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