El profeta político

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/ 10 de enero de 2023
/ 12:56 am
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El profeta político

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Mario E. Fumero

Recientemente leí en un periódico de la capital el encontronazo que ha tenido el asesor presidencial Manuel Zelaya Rosales con el pastor evangélico y supuesto profeta Roy Santos al hacer este unos señalamientos muy delicados sobre la persona de “Mel”.

Este profeta, desde hace tiempo, viene interviniendo en temas políticos usando para ellos mensajes proféticos que afirma le son dados por el mismo Dios, y los usa como un arma para atacar, defender o imponer ideas políticas. En dicho comentario Roy Santos supuestamente expresó que si “Mel” Zelaya persistía en establecer una constituyente, le iba a costar la vida.

A mí no me preocupa lo que diga un profeta, máxime cuando sus profecías entran en el plano político, y muchas de ellas no se han cumplido. Pero hay algo que si me indigna, y es lo voy a señalar en este artículo, porque no debemos usar a Dios y su palabra para intervenir en asuntos meramente humanos, porque pese a que la época de Jesucristo los judíos estaban bajo el dominio del imperio romano, jamás Jesús y sus apóstoles se enfrentaron a criticar las injusticias de ese imperio dominante que en aquel tiempo sojuzgaba Palestina.

Cada cual tiene derecho decir lo que le da la gana, incluso inventarse lo que quiera, pero hay una cosa es que no puedo tolerar, ni aceptar, y es que se use el nombre de Dios en vano (Éxodo 20:7), ya que hay un grave peligro, y tal acción se puede convertir incluso en una blasfemia, pues es muy delicado y peligroso decir que Dios dijo, lo que no dijo. Es bueno entender que en realidad Dios no interviene de esa forma en los asuntos políticos de un país.

Al respecto la Biblia es muy clara, no debemos tomar el nombre de Dios en vano y mucho menos hacer señalamientos políticos. Jesucristo fue más lejos al respecto, cuando dijo que ni aún se debe jurar ni por el cielo, ni por la tierra (Mateo 5:33-35) y que nuestro hablar tiene que hacer sí, sí o no, no (Mateo 5:37) porque lo que es demás, del mal proceder. El decir que Dios le dijo sobre algo que envuelve un tema político es inaceptable, y menos en señalamientos puntuales de juicio. No es lo mismo decir “yo siento”, a decir que “Dios dijo”. No podemos usar a Dios para satisfacer nuestros caprichos personales o políticos, ni usar a Dios o los púlpitos de las iglesias para atacar a personas, ni para decir cosas que no tienen sentido en la edificación de la vida cristiana.
Cada cosa tiene su lugar, y tenemos que separar lo político de lo eclesiástico, lo espiritual de lo natural, la opinión e ideas personales, de lo que es la palabra de Dios y los mandatos divinos. No mezclemos lo santo con lo profano. Cada cosa tiene su lugar, aunque como iglesia debemos de ser profetas para señalar el pecado que puede afectar la sana doctrina, pero no debemos nunca atacar a las personas, sino las ideas y principios cuando estos afecten el fundamento de la palabra de Dios.

Es un serio peligro hacer público tales declaraciones respecto a personas que ostentan cargos políticos, máxime cuando en un pasado no muy lejano profetizó quiénes iban a ser presidente, usando a Dios, y tales profecías no se cumplieron, y aunque es cierto que Dios pone y quita reyes, también es cierto que él no especula ni interviene abiertamente en señalamientos políticos. Quiero hacer un serio llamado al pastor Roy Santo para que se deje de estar usando la profecía y las revelaciones para hacer señalamientos políticos, y que se dedique a proclamar la unidad y el amor de Dios, llamando a las personas al arrepentimiento.

Lo que va ocurrir en el mundo ya está determinado en las profecías bíblicas, y debemos evitar la especulación y el descrédito de la iglesia evangélica tomando posiciones que para muchos tienen vinculación política. Yo como pastor y ministro del Evangelio hago un llamado a todos los líderes religiosos para que se abstengan de hacer señalamientos político personales, pero que sí debemos defender los valores cristianos, enfrentando todas aquellas leyes propuestas o políticas que destruyen los principios tradicionales de la familia, el amor y los valores tradicionales de la nación. Recordemos que como ministro del evangelio defendemos ideas, pero no luchamos contra los hombres.

marioeduardofumero@gmail.com
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