¿QUE CAIGAN MILAGROS?

ZV
/ 12 de enero de 2023
/ 12:14 am
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¿QUE CAIGAN MILAGROS?

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SOBRE la cumbre migratoria realizada en ciudad de México. Mejor, para hablar de sus problemas y de su propia dinámica, le hubiesen regado maíz a los países de donde procede la mayor parte de migrantes. “México –hay que decirlo con pesar dada la cercanía que en el lejano pasado tuvo con sus vecinos centroamericanos– hoy, por el poco interés hacia el sur, mostrado por varios gobiernos, este inclusive, no es buen interlocutor y menos vocero de estos pueblos ante los Estados Unidos y Canadá. Los intereses de México con su gran vecino del norte –y a la inversa– son distintos a los del istmo regional. Las necesidades son otras y las relaciones son diferentes. Hay que admitir que el gobierno de Biden es quizás el que mayor interés ha puesto en la región. Tanto porque siendo vicepresidente en la administración demócrata anterior, a él le tocó manejar esos asuntos como porque no desconoce el coqueteo de rusos y chinos en el continente, particularmente con sus socios del cono sur. Y si las olas migratorias que asoman por su frontera –como el tráfico de drogas– constituyen un tremendo dolor de cabeza, también lo es la creciente influencia que la población hispana ha adquirido en sus cuestiones locales.

No ha de ser un secreto que mientras las deprimidas economías de estos pintorescos paisajes acabados sigan produciendo ese espantoso flujo de desocupados, no hay esperanza que vaya a mitigarse la desesperación que desencadena el imparable éxodo de personas hacia el norte. La frontera común entre México y Estados Unidos hace que los problemas sean otros. No tanto el desplazamiento de mexicanos sino el energético, el desborde de la violencia, los carteles que operan y la droga que entra. Las relaciones comerciales también son otras. El norte de México, gracias al TLC, tiene un nivel de desarrollo superior, nada comparable al letargo de estos lugares. A propósito de la reciente cumbre en la ciudad de México. Las primeras palabras de POTUS fueron de agradecimiento al gobierno mexicano “por haber recibido a aquellos que no están siguiendo caminos legales, que están tratando de cruzar ilegalmente la frontera entre nuestros países…”. Esa figura de tercer país seguro –bajo el programa regresar a México– fue impuesta al mexicano cuando el auge de las caravanas. Trump suspendió el TLC con México y amenazó a AMLO con sanciones arancelarias si no paraba de tajo la peregrinación. Además, dijo que México pagaría la construcción del muro fronterizo, explicando que los recursos saldrían de un tratado comercial menos favorable a México. El primer ministro canadiense –precisamente por el acoso sufrido– no quiso ir a la Casa Blanca a la firma de ese nuevo tratado. Sin embargo, allí estuvo AMLO, departiendo con Trump, en una de sus raras salidas al exterior.

Risueño y platicador regresó del viaje a contarle a sus compatriotas, en sus acostumbradas mañaneras, que lo habían tratado con cortesía –tragando gordo por la obvia injerencia de los castigos– y respeto a la soberanía nacional; e inmediatamente ordenó el despliegue de 50 mil guardias nacionales a detener migrantes en tránsito por su territorio. Ya como anfitrión de la tripartita, AMLO tuvo palabras de agradecimiento a Biden: “Usted es el primer presidente de Estados Unidos en mucho tiempo que no ha construido ni un metro de muro y eso se lo agradecemos, aunque no les guste a los conservadores”. (Otro gallo cantaría –y sin quejarse– si el republicano hubiese ganado la reelección). De más recordar que AMLO solo una vez, en visita relámpago, unas horas por Tegucigalpa, ha estado por estos rumbos. ¿Cuánto de lo comprometido se ha cumplido? Parecido al ofrecimiento a inicios de su gestión de un dizque “Plan Integral para atacar la causa raíz de la migración en los países de origen”. ¿Cuántos trabajos ha generado el plan inexistente? Aquella ambiciosa propuesta no pasó de modestos proyectos –para los que dio una raquítica suma de dinero sin que hubiese seguimiento– de siembra de unos palitos y otros dos que se marchitaron a falta del abono. Hoy, la iniciativa planteada es para que los recursos de un plan como esos –saludar con sombrero ajeno– lo sufraguen los norteamericanos. Así las cosas, no se cansen permaneciendo parados, mejor siéntanse a esperar. Los estómagos no se llenan con palabras. Gobierno y sectores productivos nacionales deben agacharse a trabajar en lo propio sin esperar que caiga un milagro de afuera. (“Si es un milagro, cualquier testimonio es suficiente –Winston escuchó decir a Mark Twain– pero si es un hecho, es necesario probarlo. Eso en buen castizo –interviene el Sisimite– quiere decir hechos y no palabras”).

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