Gabacha

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/ 13 de enero de 2023
/ 12:01 am
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Gabacha

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Por: Carlos Medrano*

La utilización obligatoria de una gabacha para los estudiantes de las escuelas públicas en Honduras, frente a tantas prioridades y crisis que vive el sistema educativo, me parece una idea ridícula y “tirada de los cabellos”, que no solucionará las verdaderas dificultades que hoy tienen los estudiantes en el país.

Luego de más de dos años de atraso académico producto del confinamiento total y parcial que vivió el país por culpa de la pandemia COVID-19, la destrucción de la infraestructura escolar por la catástrofe sufrida en los edificios educativos después del paso de las tormentas Eta e Iota, la situación de la educación en Honduras es más que caótica.

Proponer una gabacha como uno de los grandes cambios y transformaciones del sistema educativo público es desconocer cuales son las prioridades que en estos momentos existen en una sociedad ávida de resolver la crisis educativa de miles y miles de niños que han sido condenados a trabajar en las funciones más básicas y elementales del aparato productivo hondureño.

Una gabacha no va a permitir que más niños vayan a la escuela, ya que miles de estos estudiantes que hace dos años abandonaron a su centro educativo migraron a los Estados Unidos huyendo de la pobreza extrema e inseguridad, otro tanto está trabajando en labores de soldadura, mecánica, carpintería, mensajería y albañilería, entre otros.

Para ellos ya el estudio dejó de ser parte de su vida, están en una esquina presos por las maras y las pandillas del barrio, otros debieron trabajar para sostener su hogar y comer, pues el modelo económico y las desgracias de vivir en un país mal gobernado los excluyó de la educación.

En el 2021, según investigaciones privadas existían 1,146,688 niños, niñas y jóvenes que se encontraban fuera del sistema educativo prebásica, básica y media, lo que evidencia que 491 estudiantes abandonaron a diario el sistema educativo.

Por si fuese poco, 3 de cada 10 estudiantes que ingresan al primer grado logran finalizar el bachillerato y apenas 2 llegan a la universidad.

La educación en Honduras mostró grandes retrocesos en aspectos fundamentales como la cobertura, la eficiencia, la equidad, el financiamiento, la calidad, el monitoreo y el recurso humano.

El objetivo de la gabacha, según el ministro, es que este sea el único gasto que tengan los padres de familia al ingresas a sus hijos a clases, evitando la exclusión, pues la prenda de vestir apenas costará 225 lempiras, representando un ahorro familiar.

Poner ejemplos como el uso de gabachas en Uruguay, quien desde 1930 utilizan este tipo de uniformes, yo le diría que son realidades culturales muy diferentes.

Más importante que imponer esta nueva vestimenta azul turquesa, color que identifica a esta nueva administración, es poner agua en las escuelas, cambiar el contenido de la enseñanza para adaptarnos a las nuevas realidades mundiales.

Ese gasto millonario que harán para adquirir millones de gabachas podría prestarse a la corrupción pública, es un gasto sin necesidad, sin sentido y no ataca lo que verdaderamente necesitamos que es recuperar el tiempo perdido para millones de estudiantes.

Que los niños vayan a las escuelas públicas con la ropa que tienen, pero lo más importante es que al ir a estos edificios que no encuentren una cloaca en los sanitarios en donde hacen sus necesidades, que encuentren maestros más capacitados y con calor humano, que encuentren textos actualizados e Internet para que puedan aprender a competir en el mundo global que hoy tenemos.

*Periodista
carlosmedrano1@yahoo.com

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