¡A restaurar la cuenca del río Guacerique!

MA
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18 de enero de 2023
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12:31 am
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¡A restaurar la cuenca del río Guacerique!

Óscar Lanza Rosales

Amable de Jesús Hernández (AJH), el nuevo director del Instituto de Jubilaciones de los Empleados Públicos (Injupemp), ha puesto de nuevo en la agenda mediática la habilitación de Ciudad Mateo que, si se cumpliera, como lo he manifestado en los artículos anteriores, sería el ultimato a la represa Los Laureles y a la cuenca del río Guacerique, que son muy importantes para la capital para abastecerse del precioso líquido.
AJH es un abogado, que por sexta vez ganó la Alcaldía Municipal de San José de Colinas, Santa Bárbara, por Libre, en las pasadas elecciones, cuyo mayor mérito en su gestión -según los medios- es haber establecido el agua potable y la electrificación en la mayor parte de aldeas de su municipio, pero de acuerdo con los informes, el índice de desarrollo humano de sus 20 mil habitantes no avanzó como lo esperaba su población, ya que se mantuvo en el rango medio, en la 12 posición de los 28 municipios del departamento. O sea, que los sueños que despertó en sus paisanos, para reelegirlo tantas veces, quedaron inconclusos. Yo en lo personal, estoy en contra que, los políticos que salen electos después pidan permiso para ocupar otro puesto en la administración pública. Me parece que es un desprecio a los electores que, con tantas esperanzas votaron por él o ella. AJH probablemente se inclinó por la dirección del Injupemp por el sueldo y mejores beneficios en comparación a la de alcalde, sin importarle dejar frustrado a su pueblo por esa decisión.

Pero volviendo a la pretensión de AJH de habilitar Ciudad Mateo, él trata de justificarlo, declarando a los medios que en la actualidad “el embalse de Los Laureles es una “gigante fosa séptica”. Además, que “hay personas que están haciendo negocio con el tráfico de cisternas de agua, que sacan de unos pozos que hay en sus alrededores”. Su mayor justificación es cuando expresa que “los alrededores de Ciudad Mateo están completamente habitados”. Señala que hay entre 40 y 50 mil personas que viven en la zona y alrededor de la represa Los Laureles. Él se pregunta, ¿por qué satanizar la intención de habilitar Ciudad Mateo para atender a las personas que ha sido afectadas por los desastres naturales de la capital? Y el mismo se responde: “Si los privados pueden construir dentro de la zona, ¿por qué el Estado no lo puede hacer?”.

De sus declaraciones, estamos totalmente de acuerdo con él, que el embalse de Los Laureles y la cuenca del río Guacerique, están muy deteriorados, por descuido de nuestras autoridades que tienen que ver con su mantenimiento, comenzando con el Poder Ejecutivo, SERNA y la alcaldía de la capital. Los técnicos en recursos hídricos también comparten con AJH, que la calidad del agua de Los Laureles es mala. Uno de ellos dice que, cuando llueve poco en los inviernos, el agua hasta llega con mal olor a los grifos de los abonados. Pero esos mismos técnicos declaran que este deterioro del embalse y la cuenca, se debe a la falta de voluntad política de las autoridades superiores, que se hacen los de a peso para aplicar las leyes ambientales, forestales y otorgamiento de permisos de construcción. Que los mandos intermedios técnicos tienen alternativas para sanear tanto el embalse como la cuenca, y es obligación de las autoridades centrales como locales de cuidarlas. Recomiendan a AJH que busque otros sitios de la capital para construir viviendas -que no entren en conflicto con las cuencas, que no se encuentran a la vuelta de la esquina- como el proyecto de Ciudad Morazán, que no se ejecutó.

Los técnicos recuerdan al gobernante y coronel Juan Alberto Melgar, que fue consecuente con la construcción de la represa de Los Laureles, a pesar que su residencia quedaba en la zona de ejecución del proyecto, él aceptó que lo compensaran con otra vivienda en otro lado, no así el general Osvaldo López Arellano -también gobernante- que no permitió que le tocarán su mansión en la parte alta de la cuenca para construir Laureles II.

Finalmente, debo recordarle a AJH que él, como político, no se está comportando como un verdadero servidor público, al ponerse a desafiar por qué dejar que los particulares construyan en la cuenca del río Guacerique, y el Estado no. En este caso, se trata de que ambos salgan de la cuenca. Aquí lo que está en juego es el bien común de los capitalinos. Garantizarles el abastecimiento adecuado en calidad y cantidad, del precioso líquido.

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