Nuestro entorno psicológico

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/ 18 de enero de 2023
/ 12:39 am
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Nuestro entorno psicológico

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Nery Alexis Gaitán

En el estudio de los yoes o pecados nos damos cuenta que se manifiestan constantemente y que dominan nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Es por esa razón que de momento en momento nos volvemos iracundos, orgullosos, vanidosos, etc. Así nos vamos dando cuenta que tenemos múltiples pecados que andamos cargando en nuestro interior.
Es por ello que nos hacemos conscientes que no somos una individualidad psicológica. Es decir, siempre había pensado que era el mismo Nery el que se enojaba, sentía orgullo, tristeza, resentimientos y demás sentimientos negativos.

Pero, al realizar el estudio de los yoes nos damos cuenta que somos una pluralidad psicológica. Que tenemos cientos de yoes o pecados gobernándonos y que vamos a pensar, sentir y actuar de acuerdo al yo o yoes que nos dominen en determinado momento. Así que no somos uno psicológicamente hablando, sino muchos.
Nosotros somos una pluralidad psicológica, es decir, que dentro de nosotros viven innumerables yoes y cada uno tiene su idiosincrasia, su forma característica de manifestarse. Cada yo tiene su propia forma de pensar, sentir y actuar; miles son los que piensan, sienten y actúan en nosotros.

Siempre hemos creído que nos conocemos, que sabemos exactamente cómo somos psicológicamente; que comprendemos la naturaleza de nuestros sentimientos y emociones; y que sabemos exactamente cómo vamos a actuar ante las diversas circunstancias de la vida. Pero la realidad es otra muy diferente.
Al enfrentar los eventos cotidianos, por lo general manifestamos la misma forma de actuar. Podemos ser tolerantes, impacientes, dechados de amabilidad, intransigentes, amorosos, etc. Existe en nosotros una norma de conducta que se ha amoldado a nuestra idiosincrasia, a nuestra forma característica de comportarnos. Es habitual el desfile de los yoes por nuestra intimidad psicológica de momento en momento. Entonces, son cientos los que piensan, sienten y actúan dentro de nosotros. Esto evidencia que desconocemos nuestro mundo interior y que la pluralidad de los yoes y su actuar nos es desconocida.

Aún así, creemos conocernos y que estamos en control de nuestros pensamientos, emociones y formas de actuar. Alguna razón habrá en ello porque es común que los mismos yoes o secuaces parecidos se estén manifestando constantemente en nosotros. Por ello actuamos de forma similar ante los eventos. Nuestra cotidianidad psicológica, emocional y nuestra forma de actuar tienden a ser cansonas y repetitivas. Ese entorno psicológico nos es muy habitual en nuestro diario vivir.

Por lo general, los yoes no andan solos. Esto significa que, cual pandilla de asaltantes, invaden la máquina humana (nuestro cuerpo físico) en rápida sucesión; así, en breves momentos sentimos odio, resentimientos, celos, ira, vanidad, orgullo, etc. Una caterva de yoes nos gobierna haciéndonos pasar por una gama de sentimientos y actuaciones que quizás desconocíamos en nosotros.

Y es que en nuestra psiquis existe un entorno psicológico, más específicamente regiones de yoes de toda naturaleza que no conocemos. Dependiendo de los yoes que las habitan así nos ubicamos en ciertos espacios psicológicos. Si ponemos de ejemplo las distintas regiones del mundo físico nos daremos cuenta que existen lugares donde viven personas decentes, educadas y trabajadoras; pero también hay lugares donde viven delincuentes, malhechores, estafadores, malvados de toda clase.

Lo mismo sucede en nuestro interior psicológico; hay comarcas de nuestra psiquis que están habitadas por yoes tranquilos, nada pendencieros, que tienden a ser joviales, amables, cooperadores. Pero tenemos zonas que están habitadas por yoes violentos, malvados, asesinos, envidiosos, etc. Algunas de esas zonas afloran en nuestro consciente y nos damos cuenta perfectamente de ellas; pero hay otras que están ubicadas en la parte inconsciente que nos pasan desapercibidas.

Es por esa razón que podemos actuar de una forma que jamás hubiéramos creído. Si por lo general somos tranquilos, en un instante podemos actuar con extrema violencia, o tener explosiones de orgullo, lujuria, ambición… Reacciones que nos dejan sorprendidos porque nos damos cuenta que no conocíamos de lo que somos capaces.

Seguiremos analizando en nuestro próximo artículo nuestro entorno psicológico y cómo debemos ir trabajando sobre nosotros mismos para tener control sobre nuestros pensamientos, sentimientos y emociones.

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