Una sociedad polarizada

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/ 18 de enero de 2023
/ 12:16 am
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Una sociedad polarizada
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Mario E. Fumero

Uno de los más graves peligros que vivimos durante el año 2023 es la polarización que tiene la sociedad hondureña dentro del campo de la política, y principalmente entre los dos poderes del Estado que complementan el sistema republicano los cuales son el Poder Legislativo y el Poder Judicial. La polarización que hay entre la elección de la Corte Suprema de Justicia y el reclamo de algunos alegando que el supuesto Congreso de la nación es espurio crea una posible crisis institucional lo cual puede dar al traste con los planes trazado por el Poder Ejecutivo a favor de una refundación.

Sabemos que la fortaleza de un sistema democrático radica en la separación de poderes. El Ejecutivo, como lo dice la palabra, ejecuta lo que el Congreso legisla o aprueba, mientras que el Poder Judicial mantiene el orden y las leyes establecidas por el Congreso, fundamentado en la Constitución de la República. Cuando los tres poderes trabajan independientemente, pero complementándose el uno al otro para frenar los abusos, desmanes y corrupción, estaremos viviendo en una democracia funcional. Sin embargo, no podemos negar que la situación del Congreso y de la Corte Suprema de Justicia en su elección tiene a toda la sociedad hondureña polarizada, y un debate continuo entre las diversas fuerzas que forman el Congreso de los diputados.

¿Cuál es el mayor peligro para la estabilidad nacional? Indudablemente que es la división causada por una polarización en la cual se llega a la ofensa y confrontación, incluso hasta física entre unos y otros, lo cual crea un ambiente muy negativo para poder establecer una democracia funcional.

Tristemente la situación que vive el país está alentada primeramente por los intereses creados, que tratan de comprar conciencias por medio del dinero para sembrar la división. Como segundo factor tenemos el fantasma del comunismo, que es confundido por un socialismo democrático, el cual funciona democráticamente en los países de la Europa occidental (España, Alemania, Holanda, Suecia, Noruega, etc.), siendo unos sistemas aceptables y valederos. El otro aspecto que polariza la sociedad es el oportunismo y el deseo de poder de algunos dirigentes que, como Judas Iscariote, fácilmente pueden vender sus principios a los grandes intereses que tristemente, tras bastidores, muchas veces manejan la política de los países pobres.

Esta situación de división interna de los partidos políticos y la falta de coherencia en su comportamiento dentro del hemiciclo del Congreso, crea la violación a las normas parlamentarias ya las leyes establecidas, lo cual nos puede llevar a una confrontación más violenta, si no aprendemos a ser ecuánime y aceptar la palabra de Jesucristo, donde Él afirmó que todo reino dividido contra sí mismo no puede prevalecer. No podemos seguir implementando la doctrina de Maquiavelo, que se fundamenta en el principio de dividir para triunfar. Debemos de reconocer que una sociedad fraccionada y polarizada, en donde reina la intransigencia y la ambición, no podrá prevalecer en paz y tranquilidad, pues tales conductas generan el desencadenamiento de una violencia que nos puede llevar incluso a una guerra civil. El futuro de Honduras depende del respeto a la diversidad de criterios y poder establecer un plan de gobierno adaptado a la realidad histórica que estamos viviendo en estos tiempos. Si no somos coherentes en el manejo de esta diversidad, el futuro de la nación será muy incierto, y no solo podremos morir de hambre, sino que podremos terminar comiéndonos unos a los otros, algo que debemos evitar a toda costa, buscando alternativas coherentes en estos momentos difíciles que vive el mundo, amenazado por una recesión, guerras y lo peor de todo, un efecto climático que amenaza a la población mundial.

marioeduardofumero@gmail.com
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