Rescatemos esta generación

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/ 21 de enero de 2023
/ 12:05 am
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Rescatemos esta generación

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Por: Jairo Núñez*

Keynes, “parafraseando a Lenin”, advirtió hace unas décadas que “la forma más segura de destruir a una sociedad es corrompiendo su moneda”. La mayoría de los gobernantes desde entonces hicieron exactamente eso. ¿Podemos salvar esta generación de la catástrofe a la que nos están llevando nuestros gobiernos? ¿Qué podríamos hacer para rescatar a nuestra juventud y preparar el camino para que las generaciones venideras puedan ser prósperas en una sociedad decadente como la actual? Si algo está claro es que la inflación provocada por los gobiernos está destruyendo el sueño de miles de jóvenes de aspirar a tener muchas cosas a las cuales las generaciones anteriores sí tuvimos acceso.

Nuestros abuelos sostuvieron un hogar con un promedio de 10 hijos. Tenían casa. No existían las hipotecas a 20 ó 30 años, por mucho eran a 5 años y muchos tenían acceso a vivienda ahorrando un par de años. Los salarios en términos reales eran altos. Todavía cuando se podía cambiar el dólar al dos por uno, teníamos una moneda fuerte y estable. La gente se casaba y la esposa podía darse el lujo de quedarse en casa cuidando a los hijos. Podía trabajar si quería, pero no por extrema necesidad.

Un salario era suficiente para sostener una familia de cinco o más. Los niños crecían rodeados del amor de su madre, no de las “tablets” y de los “teléfonos inteligentes” con sus redes sociales. Definitivamente somos más pobres a pesar de que los salarios nominales son mayores y esto debido a la causa primordial: la inflación. La inflación viene destruyendo la sociedad por décadas y se ha disparado en los últimos años y meses.

La inflación dificulta que la generación actual, los jóvenes, puedan comprar una vivienda y que puedan ser independientes. Los desalienta a casarse porque ni siquiera les ajusta para sostenerse a ellos mismos. Mucho menos a tener hijos, prefieren un perro. Muchas investigaciones indican que los jóvenes actualmente no quieren casarse y formar una familia, no es cierto. Es el instinto natural hacerlo. La mayoría no lo hace porque no puede. No hay empleos y los pocos que hay son mal remunerados generando una frustración en la población joven que en muchos casos está bien preparada académicamente, pero no pueden adquirir experiencia, porque no hay dónde.

Podemos atribuirle todos los males de la sociedad actual a la inflación. El costo de la vida aumenta año con año más que los salarios, lo que obliga a muchas personas a migrar en caravanas y causa rupturas al núcleo familiar. A otra parte de la población las orilla a delinquir, robar y matar. Esto ocasiona que muchos hombres e incluso mujeres vayan a las sobrepobladas cárceles y genera que muchos niños crezcan sin padre, sin madre o sin ambos. Esto a su vez repercute en abuso de drogas, prostitución a edad temprana, lo que termina llevando a depresión desde la adolescencia, abandono de estudios, embarazos prematuros y el ciclo se repite indefinidamente.

Entonces, ¿qué se puede hacer? La solución está en las manos de los gobernantes. La inflación es el aumento artificial de la oferta monetaria. Es el impuesto oculto del gobierno. En otras palabras, es la impresión de más y más papel moneda. Durante años previos a la pandemia y durante ella, principalmente, los gobiernos comenzaron a imprimir mucho dinero para “estimular la economía”. En septiembre de 2021 se lanzó con pompos y platillos el billete de 200 lempiras. Según datos del Banco Central, entraron en circulación 20 millones de piezas, unos 4,000 millones de lempiras en ese entonces y la emisión monetaria no ha parado, pese a las esperanzas que la población puso al elegir al nuevo gobierno se sigue haciendo lo mismo y sin que nadie se pronuncie al respecto.

La única vía para rescatar a esta generación es dando más y mejor educación. Como dice Andrés Oppenheimer: educación, educación y más educación (pero no de la cubanizada, trayendo a esa sarta de esclavos modernos que ganarán L10,000 mensuales un equivalente a $400, lo cual es una fortuna para ellos, pero que el 90% tienen que pagarlo al corrupto gobierno cubano como impuesto quedándose ellos con apenas $40 que es lo que ganan en la isla, en lugar de pagarlos a los miles de maestros hondureños que están sin empleo), sino una educación integral y de valores. También reduciendo la oferta monetaria que solo ayuda a financiar sus campañas y generar más corrupción. Todavía estamos a tiempo de rescatarnos. Si seguimos cayendo es porque podemos subir.

*Jairo Núñez es doctor en ciencias. Fundador de E&J Capital y MacroDato. Profesor de posgrados en la UNAH y en la U. Católica

dirección@macrodato.com

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