“Tito Bimbon” es Fernando Enrique Méndez Domínguez

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/ 22 de enero de 2023
/ 12:30 am
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“Tito Bimbon” es Fernando Enrique Méndez Domínguez
Fernando Enrique Méndez Domínguez (Tito Bimbón).

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Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
Email: luisgoyuela15@gmail.com

DANLÍ, El Paraíso. Si el silencio es la ausencia de ruido, ¿es posible que nos diga algo, que nos hable? Sí es posible, y en verdad, hay cosas que se dicen mejor con el silencio que con las palabras audibles. Hay ocasiones en que empleamos el silencio por respuesta, y el efecto puede ser aún más impresionante y duradero. “Tito Bimbón”, su nombre de pila Fernando Enrique Méndez Domínguez (QDDG), habló con sus actos de nobleza y solidaridad que hoy dan testimonio de sus hechos.

“Su vida fue un milagro que silenciosamente transcurrió por 38 años maravillosos que Dios me concedió para vivir los mejores momentos de mi vida”, expresó conmovido Fernando Enrique Méndez el día que se enteró del fallecimiento de (Tito). “No podía pedirle más a la vida porque Dios hizo de su vida un verdadero milagro”. Una breve pausa y dos lágrimas surcaron sus mejillas.

LT/ ¿Por qué un milagro? “Yo trabajaba en Banadesa y un 18 de octubre de 1984 mi esposa me llamó, dijo que se sentía muy mal, estaba embarazada y el parto era de alto riesgo. De inmediato fue internada en una clínica privada ese mismo día nació “Tito”. El médico me informó que era un niño prematuro, solo tiene seis meses diez días, por consiguiente, quedará en incubadora para que complete su periodo de siete meses. Después de 20 días, no era posible continuar pagando la clínica y tomé la decisión de traerlo a casa. Me pidieron que firmara un documento donde no asumían ninguna responsabilidad por la sobrevivencia del niño. Si lo llevan este niño solo vivirá 24 horas y Dios me lo prestó 38 años”.

LT/ ¿Superados esos primeros años de supervivencia, qué sucedió después? Fueron seis años difíciles, pero mi principal soporte y de mi esposa fue la fe. Transcurrido ese tiempo ingresó a la Escuela Manuel de Adalid y Gamero donde cursó hasta el cuarto grado, su primaria la concluyó en la Escuela Luis Gamero”.

LT/ ¿Por qué lo identificaron como “Tito Bimbón”? “Nosotros teníamos un restaurante a cuadra y media de la escuela donde estudió los primeros años. La razón social del negocio era “El Bimbón”. Los compañeros para identificarlo le dieron el sobrenombre del restaurante, y así surgió lo que sería una leyenda que marcaría para siempre la vida de mi hijo. Una anécdota que siempre recordaré, cuando “Tito” cursaba el cuarto grado, regresó descalzo a la casa, cuando le preguntamos qué había hecho con los zapatos, respondió: papi, es que un compañero llegaba con los zapatos rotos y todos se reían de él, entonces me quité los míos y se los regalé, además yo tengo un montón allí adentro.

LT/ ¿Cuál era la relación de “Tito” con otros niños? La casa pasaba llena de niños, yo diría que tenía un imán especial para hacer amigos. En la escuela los niños lo rodeaban y los que venían a jugar con él, salían con uno de sus juguetes. Recuerdo que para entonces le comprábamos los famosos Tomka, era una marca cara en aquel tiempo. Mi hijo fue un ser especial en su niñez. Las palabras del médico que solo viviría 24 horas pasaron a convertirse en años llenos de solidaridad humana.

LT/ ¿Cómo asimilaron el apodo de “Tito Bimbón? “Bimbón solo era un restaurante que funcionaba frente al parque. Para nosotros era un nombre comercial. Pero en esta ciudad había muchos negocios llamados “titos”, y como eran muchos, le agregaron el apodo a mi hijo solo para identificar el restaurante que se había vuelto muy popular. El apodo tiene su origen en la cafetería que él supo asimilar y así se quedó hasta su fallecimiento reciente. El restaurante Bimbón ya no existe, pero mi hijo lo eternizó y él siempre será recordado como “Tito Bimbón”.

LT/ ¿Cómo era la relación de familia? “Creo que todos esos años fueron una escuela para nosotros en cuanto a la unidad familiar”. “Tito”, nos enseñó el principio de la solidaridad, el desprendimiento de lo material, el amor, la generosidad que no es muy común en nuestro tiempo. Sin embargo, hablaba con sus actos de nobleza. En cuanto al vínculo de familia siempre será una luz en nuestras vidas; una luz que aún después de su muerte brillará. En la familia solamente dos hermanos, el mayor que es adoptado y Diana Melissa Méndez.

LT/ ¿Cómo se involucra en el deporte, específicamente el fútbol? “Mi padre era futbolista, después árbitro, también entrenador y yo en lo mismo. Tito caminaba conmigo y así se involucró en el deporte, luego cuando contaba con ocho años jugó en las ligas menores. Fue integrante de la selección de básquetbol de la Escuela San Luis. Cuando estudiaba en el IDO formó parte de la selección. Luego se graduó de perito mercantil.

La vida de Fernando Enrique Méndez Domínguez (Tito), es una leyenda viva. Su silencio fue oro con sus actos de solidaridad humana. Optó por no hablar mucho pero ante el cuadro de dolor de un enfermo alcohólico no vaciló en extender su mano. El silencio con lo que hacía se convirtió en un taller de ideas, las cuales en alas de las palabras son el motor que puso en marcha el tren de su vida. En tan poco espacio, queda mucho por decir, pero lo que no escribimos estará en el pensamiento y gratitud de todos aquellos que extendió su mano.

Tito falleció en La Habana, Cuba, el 4 de enero en horas de la madrugada. Su madre Nolvia Concepción Domínguez y su esposa Noemí Solórzano le acompañaron hasta el final de su existencia. Las honras fúnebres se realizaron el pasado 12 del presente en el cementerio general de esta ciudad, previo a un acto de despedida por sus amigos en el estadio Marcelo Tinoco.

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