“DE LOS CUATRO SUYOS”

ZV
/ 23 de enero de 2023
/ 12:03 am
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“DE LOS CUATRO SUYOS”

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COMO decíamos ayer, allá no encuentran chunche que les acomode. Ponen presidentes que no duran ni el año. La mayor parte de ellos destituidos por escándalos de corrupción. Perú es un país inmerso en una endemoniada inestabilidad política institucional que anda en piloto automático. Desde que dispusieron de la última víctima, el profesor rural de sombrero de paja de ala ancha, el país no ha tenido un minuto de tranquilidad. (Lo que no impide que políticos, con el fuego ardiendo en la casa, gusten meter las narices en los asuntos ajenos). La crisis más reciente ya cobra unos 46 muertos. La violencia en las calles es imparable. Los protestantes piden la renuncia de la sustituta del indito que se volaron. Las autoridades alegando motivos de seguridad, prohibieron el paso por la red de caminos incas y cerraron el fin de semana el ingreso a Machu Picchu, la reliquia patrimonial de Perú. Arguyen que los manifestantes destartalaron la vía férrea por lo que unos 400 turistas quedaron varados, al pie de la montaña, en el pueblo Agua Caliente.

Cuentan que la represión policial desató la ira de los pobladores que, en represalia, procedieron a incendiar la comisaría. El enfrentamiento entre pobladores aymaras y la policía dejó un saldo de una docena de heridos. Colgaron videos en las redes sociales mostrando policías disparando al cuerpo de los manifestantes. En Lima los uniformados –no los de las gabachas– irrumpieron en las instalaciones universitarias, rompiendo rejas con una tanqueta para detener a unos indígenas y estudiantes que allí se refugiaban. Aquello encendió otras protestas en las inmediaciones del Congreso, de estudiantes y de gente llegada del interior. La autoridad imputa el desorden a “movimientos y grupos sociales radicales de izquierda que han movilizado a campesinos indígenas del sur”. El gobierno interino impuso el estado de emergencia, anunciando un plan de nuevas elecciones en 2024, un año antes de lo previsto. Sin embargo, al fragor de lo sucedido en las últimas semanas, esa opción no es aceptada por los inconformes. “Activistas bautizaron la movilización como la “Marcha de los cuatro suyos” simbolizando los cuatro puntos cardinales del imperio inca”; aunque también rememorativa de la marcha que, hace dos décadas, tumbó a Alberto Fujimori. (Hasta aquí un resumen de la aguda crispación que sufre la sociedad de la nación andina, que ha desembocado en estos trágicos episodios de violencia. Todavía queda espacio para dar cabida a un mensajito recibido sobre el polémico peaje). “Yo soy usuario semanal de la CA-5 –dice un lector– y me siento satisfecho con el pago del peaje porque la carretera tiene excelente mantenimiento. No tiene baches. Es la única carretera medio buena de Honduras; el resto están destruidas”.

Perfecto, si nadie ha dicho que le den el mantenimiento a la alcaldía capitalina. Ni que lo asuma el gobierno. Cuando anunciaron dar la concesión, hablaron de la construcción de una supercarretera, una vía rápida de a saber cuántos carriles (corriendo en forma paralela de ida y regreso). El peaje se pagaría no solo por el mantenimiento de la autopista, sino que por hacerla. Echaron de chascada cobrar peaje también en tramos carreteros que ya estaban hechos con fondos nacionales y de la asistencia internacional. Quedamos con la duda ¿por qué esas concesiones las dan a transnacionales –quizás por la envergadura mayúscula de la obra que se suponía iba a realizarse– y no a un “pool” de constructoras nacionales? Que la carretera no tenga baches tampoco invalida lo otro: Dimos razones por las protestas de los indignados en esas estaciones de peaje. La empresa nunca se preocupó por hacer imagen institucional, ni siquiera de promoción sobre la utilidad del servicio que presta. Y, como sucede con otras transnacionales –que ahora, sin ser parte del sistema financiero y sin la supervisión obligada de la CNBS, hasta billeteras electrónicas manejan, a las que les cayó el premio gordo de una concesión como lucrativo negocio de explotación del mercado nacional– tampoco han tenido sensibilidad alguna por proyectarse a las comunidades. Deducen, erróneamente, que solo porque calzan sello extranjero –y aquí hay falta de autoestima por lo propio y embeleso por lo ajeno– la gente tiene que tener buena impresión de lo foráneo. No es así. La imagen se hace, se construye, se gana y se mantiene. Presuntuoso de su parte asumir que el público tiene la obligación de tragarse, sin reclamar, que prestan un servicio necesario. La red de carreteras que comunica a los países vecinos con el nuestro y que conduce al norte del país –que comprenden el canal seco– deben ofrecer una vía rápida y expedita al transporte, pero también no representar costos excesivos. La competitividad de Puerto Cortés de ello depende, y de ahí el interés que esa continúe siendo la vía preferida y más económica para el envío e ingreso de mercancías. (No deja de ser insípida resignación –solloza el Sisimite– conformarse con lo pasadero, porque lo demás dizque esté feo).

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