Hay amores que matan

ZV
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23 de enero de 2023
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12:01 am
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Hay amores que matan

Truco psicológico para que se derrita por ti

Mientras la famosa canción de Shakira y Bizarrap acaparaba la atención de medios latinos, la historia de Ana Walshe era noticia en Estados Unidos. Ana no era una figura pública, pero su relación amorosa también se volvió titular. No puede soltar la lengua para contar las agresiones que vivió en su hogar de Massachusetts y mucho menos podrá “pasar factura”. Ana está muerta.

Lo sorprendente de su caso no es el macabro plan de su esposo Brian Walshe para desaparecerla a comienzos del 2023, sino que antes de casarse, ella había recurrido a la policía para denunciar que su pareja amenazó con matarla. Y aún sabiendo que Brian era agresivo y hasta sociopata, se casó con él y tuvieron tres niños.

Noticias como estas comprueban que quien asesina a su pareja, lo anticipa con su comportamiento. Pero muchas se hacen ciegas o creen que todo cambiará. Y no digo que quien ignora actitudes tóxicas, se busca ser asesinada. Sin embargo, hay que observar señales.

Es violento: Darle puños a la pared, tirar o romper objetos en momentos de discusión es peligroso, pues quien demuestra un comportamiento autodestructivo lleva por dentro una serie de situaciones que no ha podido identificar o sanar y las cuales alimentan su nivel de violencia, agrediendo verbal, física o sexualmente.

Usa narcóticos: Estar bajo los efectos de sustancias ilícitas es la manera más fácil para perder el sentido común. Quienes asesinan a su pareja le echan la culpa al Diablo y reconocen la tragedia cuando pasan los efectos.

Es sociopata o psicópata: Aparenta ser la persona más encantadora, pero su cabeza está poseída por maldad. En realidad, no le interesan los sentimientos de su pareja y carece de empatía. Y no todos con des-órdenes de personalidad son asesinos, pero mejor prevenir.

Es excesivamente celoso: Vivir con la obsesión de controlar todo lo que hace la mujer es peligroso, pues celar es el motivo más común para “halar el gatillo”. Mientras, convivir con un mentiroso compulsivo o patológico también pone en riesgo la vida. Y es que una constante distorsión de la verdad, lo puede convertir en criminal.

Si te sientes amenazada, ¡sal corriendo y pasa factura si quieres desquite! Pero jamás, te quedes donde estás.

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