“EL SILENCIO NO ES OPCIÓN”

ZV
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25 de septiembre de 2023
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12:17 am
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“EL SILENCIO NO ES OPCIÓN”

“DICE mi hija –escribe la mamá sobre su hija chispita– que cuando sea doctora, cambiará cerebros”. “Ante mi cara de asombro y preocupación, la respuesta inmediata: Tranquila mami, en un chip te voy a pasar los recuerdos”. Lo anterior en referencia a la conversación de cierre: (-Si es que –responde Winston– no se ocupa regeneración de órganos en lo que toca a la masa cerebral, sino más bien de trasplante. ¿No te das cuenta del montón de cerebros con poco y ningún uso? Solo es de trasplantar los no usados a los pocos que lo quieran utilizar. -No se puede con vos –solloza el Sisimite– esa sí es tronco de ironía. -Pues no –responde Winston– lo irónico es esa multitud de zombis y políticos que, teniendo cerebro, no lo utilicen; o pensándolo bien, tratándose de políticos, cuando lo utilizan, ya ves las tremendas consecuencias de ello).

Otra amiga: “Gracias por sus editoriales que nos hacen aprender día a día; hoy iniciamos con UNITEC un diplomado de Inmunología básica, la ciencia que ha llenado mi vida por muchos años, mi práctica y saber médico; la ciencia que inspira el conocimiento presente y futuro junto al descubrimiento del genoma de la medicina”. “Mi saludo y gracias por sus enseñanzas filosóficas como al colectivo, al Sisimite y Winston por compartir muchas ideas que nos hacen reflexionar de la vida en sí”. Ese comentario de una amiga dio pie a varias reacciones: “NPC (“non player characters”) son personajes que en los videojuegos fungen con la programación del “gamemaster”, pero en la vida real se refiere a las personas que repiten alguna narrativa sin usar su pensamiento crítico”. “Los que ponen en sus perfiles insignias, etiquetas y eslóganes promovidos en las redes sociales son un ejemplo de NPC”. Entre ellas, la conversación de cierre del editorial: (¿Y vos qué opinás –entra el Sisimite– del editorialista que puso una imagen tuya en su perfil? -¿No me digás –riposta Winston– que estás celoso porque no puso la tuya? Es que yo le alegro la vida, y ahora que la nieta se fue unos meses a estudiar y me lo dejó de encargo, tiene que dedicarme más tiempo. A vos te fuimos a buscar el otro día para que te conociera y a saber dónde te metiste; no te encontramos. -¿Y por qué –insiste el Sisimite– no habrá puesto mejor un retrato suyo en su perfil? -¿No te gusta el mío? –reflexiona Winston– aparte que, mejor mi retrato que el perfil suyo por narizón. -No te digo –solloza el Sisimite– vos ni a los tuyos respetás. -Sí los respeto –suspira Winston– pero una muestra de seguridad en sí mismo, es no tomarse muy en serio, ni perder el don del buen humor). El mensaje de una diplomática amiga: “Jajaja… genial la conversación entre Winston y el Sisi… y dónde fue Sofí?”. Y sobre lo mismo un amigo periodista: “¡Anda bien psicológicamente! Cuando se alcanza a reír de uno mismo, ha dejado a otros las amarguras”. “Muy bien”.

Otro mensaje: “A propósito del editorial “El Futuro es Hoy”, no se puede obviar que el pasado marca, pero la inteligencia innata, debe hacernos comprender que el impacto que permitamos que el pasado tenga en nuestro presente, determinará nuestro futuro”. “Tenemos la opción de quedarnos en el lamento y la autocompasión o reinventarnos y generar nuevas realidades, para nosotros y nuestro entorno, eso sí, con la experiencia de lo vivido para no repetir errores”. El amigo académico: “Brillante el texto y muy claro su editorial de hoy”. “Si esta vez no se dan por aludidos los tomadores de decisiones (dirigentes políticos, empresarios, académicos, formadores de opinión, etc.) alguien debería decirles que serán candidatos idóneos para ser invitados de piedra en el gran teatro de nuestra historia”. “No suelo escribir o decir con frecuencia adjetivos para descalificar a nadie, pero esta vez se trata del presente y futuro de nuestros hijos y nietos y, en este escenario, el silencio no es una opción responsable”. “En su caso, su pluma editorial está haciendo un registro responsable de los hechos del mundo contemporáneo”. “Lo felicito y envío por su medio un grato saludo a sus dos aleros, Winston y el Sisimite, que siempre lo acompañan poniendo un fino humor en las reflexiones de su mesa de redacción”. (“El buen humor –el Sisimite cita al estadounidense abolicionista de la esclavitud– hace que todas las cosas sean tolerables”. -Como diría Lope de Vega –interviene Winston– “Si humor gastar pudiera, con más salud sospecho que viviera”).

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