En un ejercicio práctico, el Arsenal solventó con mucha autoridad en el marcador, un 0-4, con dos de los cuatro goles de penalti, su visita al Bournemouth para agravar la crisis del conjunto entrenado por Andoni Iraola y relanzarse él mismo, al aprovechar la derrota a la misma hora del Manchester City frente al Wolves, con el único contratiempo de la lesión de Bukayo Saka en el tramo final.
En el minuto 75, el extremo inglés, crucial para el esquema de Mikel Arteta, sintió una molestia, se lanzó al suelo, fue atendido en la zona de la tibia y abandonó el terreno por su propio pie, cojeando, pero sin la apariencia de una dolencia importante. Fue sustituido de inmediato por Fabio Vieira. No era momento de arriesgar. El partido ya estaba resuelto.