Cómo permanecer tranquilo mientras caen las bombas

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23 de octubre de 2023
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12:05 am
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Cómo permanecer tranquilo mientras caen las bombas

Por: Otto Martín Wolf

Ni modo, hoy amanecí calmado y hasta un poco cínico si se quiere, basta leer el título para comprenderlo.

Hace casi dos años el mundo (yo incluido) despertó alarmado por el ataque de Rusia a Ucrania.

Muchos seguimos paso a paso cada incidencia, horrorizándonos por las muertes y destrozos causados a los civiles.

Poco a poco, como sucede con todo, nos fuimos acostumbrando y ahora que caiga una bomba por aquí, que un ataque de drones destruya un edificio por allá, no nos afecta como antes.

Ni siquiera sigue vigente la preocupación (por adelantado) de aquel momento respecto al rumbo que tomaría el precio del trigo y otros granos -de los cuales Ucrania es gran productor.

A consecuencia de esa guerra, sólo le ha faltado el pan a los que siempre les falta y a eso estamos acostumbrados, ¿cierto? (no puede haber nada más cínico que decir eso, lo reconozco).

Tampoco Rusia lanzó bombas atómicas sobre Ucrania, fue una falsa -pero justificada- preocupación.

Aprendimos a estar tranquilos mientras caen las bombas, sobre todo si eso sucede a miles de kilómetros de distancia y en la cabeza de otra gente.

Los aprovechados de siempre, entre los que se cuentan los productores de petróleo, sacaron partido del temor subiendo los precios, pero también a eso nos fuimos acomodando.

Los vaticinios no se cumplieron y nada terrible pasó, excepto para los que les siguen cayendo bombas.

Y ahora, cuando las tiendas están empezando a sacar sus decoraciones navideñas y planean la forma de hacerse de nuestro dinero, otra guerra nueva (o la continuación de una milenaria) no debería de quitarnos la tranquilidad.

Cierto que los señores de Hamás, han demostrado que no se tocan el hígado, cuando se trata de matar a todo el que se le ocurre y que los otros, los israelitas, tampoco les tiembla la mano cuando la tienen sobre el gatillo.

La situación se puede salir de control si Irán y otras naciones árabes se involucran, recordemos que por ahí hay varios que también tienen dispositivos nucleares (¡bombas atómicas!).

Pero no hay nada que el amable lector ni yo podamos hacer al respecto (porque supongo que entre mis lectores no se encuentran el Sr. Biden o el Sr. Netanyahu) así que voy a citar en nombre de una película muy vieja que le recomiendo: “Cómo aprendí a no preocuparme y a amar la bomba”, dirigida por Stanley Kubrick.

Cierto que Irán cuenta en su territorio con grandes depósitos de petróleo, pero en lo que refiere a producción y venta es un enano. Su cliente más importante es China y apenas le compra un poco más de $130 millones al año, así que realmente no cuenta.

¿Por qué entonces los precios del petróleo van a subir?

Nuevamente los aprovechados de siempre utilizan cualquier oportunidad -o la crean- para tratar de ganar unos billones más.

¿Qué podemos hacer?

Le dije que iba a ser cínico ¿verdad?

Veamos este escenario: Se arma la guerra atómica mundial, bombas van y bombas vienen, pero, como nosotros somos un país pequeño, sin ningún valor estratégico, cuyo único blanco cercano es el Canal de Panamá, a lo mejor tenemos la oportunidad de convertirnos en la primera potencia mundial.

No porque progresemos, si no, porque los demás podrían ser destruidos, ¿verdad que no se puede descartar?

Si por efecto de los vientos y cualquier otra condición no nos llega la nube radioactiva que mata a todos los demás (o los convierte en horribles mutantes) y nosotros sobrevivimos, seríamos el país más poderoso del mundo, inclusive campeones de fútbol, literalmente no habría nadie que nos ganara.

Hay un inconveniente a esto, me apena decirlo, pero es la verdad… tendríamos que ponernos a trabajar y dejarnos de cosas… única manera de sobrevivir.

No podríamos contar con ayuda ni limosnas de nadie -como hasta ahora- tendríamos que ponernos a trabajar -repito- dejarnos de tonterías, divisiones políticas y todas esas estupideces.

¿Seríamos capaces?

Realmente lo dudo y le voy a decir por qué: ¿Si no lo podemos hacer en un mundo normal, con todas las ventajas del mercado mundial, podríamos lograrlos solos?

Noup! No lo creo.

Hay algunas cosas que sí, entre ellas no perder la tranquilidad ni la calma, nada que hagamos o dejemos de hacer va a detener a nadie de hacer lo que le dé la gana o de tirar las bombas en la madre al otro.

Así que le propongo la siguiente y muy conocida línea de pensamiento: Si hay algo que podamos hacer entonces no hay problema y, si no hay nada que podamos hacer entonces… tampoco hay problema.

¡Listo!

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