Hierro, petróleo, sueños y mentiras

MA
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30 de octubre de 2023
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12:34 am
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Hierro, petróleo, sueños y mentiras

Otto Martin

Hace muchos años, bastantes, pero de los cuales tengo la memoria clara, ¡fuimos sorprendidos por una asombrosa y espectacular noticia… el hierro de Agalteca!
El demagogo que en ese entonces ejercía el gobierno (Oswaldo López Arellano) anunció al pueblo hondureño que enormes y milenarios yacimientos de hierro, serían explotados y que eso terminaría con la pobreza y nos convertiría en uno de los países más ricos del mundo.

No sólo exportaríamos hierro, si no que se instalarían fábricas de autos y maquinaria pesada, dando paso a una era de prosperidad y riqueza jamás vista.
Lo creímos, la mayor parte de los incautos -tristemente-lo creímos.
La única realidad que surgió de eso, es la misma que estamos viviendo, seguimos siendo un país pobre, muy pobre.
Uno que la juventud sin esperanzas está abandonando como puede, buscando en otros lugares un futuro, una vida.

En Nicaragua el pueblo recibe de vez en cuando la fantástica y envidiable noticia de que se construirá un canal interoceánico que competirá con el de Panamá y que, también, sacará a ese país de la pobreza.
Se intercambian regalos, en apoteósicas ceremonias se firman documentos y se publican noticias sobre la enorme inversión y el futuro maravilloso.
También ahí están acostumbrados a las mentiras.
Para una idea; el primer canal de Nicaragua se iba a iniciar poco después de finalizada la Guerra Civil Norteamericana, a mediados del siglo antepasado (1856 para ser preciso).
Eso trajo aventureros como William Walker, quien se hizo del poder e intentaba dominar Centroamérica, siendo fusilado en Trujillo, Honduras.

Jamás se ha movido una onza de tierra en Nicaragua escarbando para ese canal.
Nosotros, cada vez que la situación se pone más difícil, lo que sucede con la mayoría de los gobiernos, de repente nos lanzan una cosa que yo llamo “diamantes en las nubes”.
Resulta que alguien “filtra” que se explotará el famoso petróleo de la Mosquitia, que numerosas empresas internacionales están a punto de iniciar operaciones y que pronto nos convertiremos en la Arabia Saudita de América.

Nos ponen a soñar, nos llenan de ilusiones y logran por unos días alejar de la noticia, lo malo que estamos y lo terrible que vamos a estar.
La noticia poco a poco desaparece, el asunto se va olvidando, pero sólo después de haber logrado distraer la mente del pueblo, algo en lo que (sin ninguna modestia confieso) soy experto.
¿Cuántas veces ha escuchado usted lo del petróleo?
¿Hay de verdad petróleo en la Mosquitia? ¿En cantidades comerciales? ¿Lo vamos a sacar algún día?
Nunca ningún gobierno ha sido claro, jamás han proporcionado datos fiables, ningún estudio ha conducido a extraer ni una gota, nada de nada.
Es casi como lo de Ciudad Mateo, una “ciudad” donde nunca ha vivido nadie, pero que su habilitación se anuncia de cuando en vez.
Sobre esto tengo una teoría que tiene que ver con las Ruinas de Copán.
¿Ciudad Mateo y las Ruinas de Copán? ¡Debo estar loco!

Pero no, piense lo siguiente: Durante siglos ha existido el misterio de lo que llevó al abandono de Copán.
Guerras, sequía, inundaciones, cambio climático, ¿extraterrestres?
Nadie sabe con certeza qué ocurrió, así que mi teoría es tan válida como cualquier otra.
Yo, en pleno uso de mis facultades, ante mis lectores y la opinión pública declaro nuevamente que en Copán Ruinas sucedió lo mismo que en Ciudad Mateo: ¡Jamás las concluyeron!
Nunca fueron terminadas, jamás se puso la última piedra.
¡Los pueblos de los alrededores pagaron sus impuestos, algunos regalaron su trabajo y otros esclavizados en un proyecto que nunca fue inaugurado!
Las Ruinas de Copán fueron la Ciudad Mateo de la época.
Quién puede argumentar lo contrario, Ciudad Mateo es la mejor y más grande evidencia de nuestra herencia Maya.

También los dirigentes mayas sabían cómo engañar al pueblo.
Conocían todos los trucos de la comunicación mentirosa, eran -al igual que siempre y desde entonces- maestros de la desinformación, reyes del engaño y la mentira.
Los medios han cambiado, ahora se utilizan los finos y casi indetectables hilos de la comunicación puntual y masiva, redes sociales, “influencers”, medios selectos y precisos; todos son usados como piezas de ajedrez que se mueven implacables y a voluntad en el cerebro del pueblo, poniéndolo a soñar y apartándolo, por un momento clave, de lo que verdaderamente son sus problemas.

Al igual que durante los mundiales de fútbol, ponen a nadar en ilusiones las mentes de un pueblo que se está ahogando entre la falta de esperanzas y la visión de un futuro que, al igual que siempre, no conduce a ninguna parte.

Hierro, petróleo, Ciudad Mateo; son diamantes en las nubes de los soñadores.

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