UNA PROFECIA CUMPLIDA: AÑOS DESPUÉS LA NUEVA MOROLICA

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5 de noviembre de 2023
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12:23 am
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UNA PROFECIA CUMPLIDA: AÑOS DESPUÉS LA NUEVA MOROLICA

Parque y templo católico antes del Mitch.

Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela.
Email: [email protected]

NUEVA MOROLICA, Choluteca. Recuerdo aquel mediodía cuando llegué a mi pueblo hace 25 años y solo encontré desolación. Piedra y arena eran los testigos de aquella fatídica y tenebrosa noche del 31 de octubre de 1998 cuando las embravecidas aguas del río Choluteca arrasaron por completo desde los cimientos un bello pueblo de gente buena y trabajadora.

A manera de testimonio, junto al cementerio, cuyas tumbas y mausoleos quedaron sepultados en la arena vi con dolor que, las tumbas de mis seres queridos desaparecieron; entonces, me senté sobre una piedra de las muchas que arrastró el caudaloso río y, lloré de impotencia porque allí entre la piedra y la arena se quedaron todos los recuerdos de mi infancia.

Este lugar debe ser declarado patrimonio histórico cultural.

Lo que vino después sería el fruto de todo un pueblo que en medio de la tragedia se levantó para dar paso a lo que hoy es la Nueva Morolica. Entre el dolor por haberlo perdido todo, el alcalde municipal Edilberto Espinal y su equipo de trabajo, en una improvisada carpa instalada en el campo de fútbol del barrio Las Delicias discutían donde sería el nuevo hogar. Fue en este lugar, quizá por inspiración divina y la valentía de todo un pueblo que le dije al alcalde Espinal: “DE LA PIEDRA Y LA ARENA SURGIRÁ LA NUEVA MOROLICA”. Y, así fue, solo un pueblo valiente fue capaz de superar la peor tragedia de la historia.

“Imposible olvidar, son 25 años que tres generaciones hemos logrado superar. Nunca estuvimos solos. Dios que salvó la vida de todo un pueblo y la solidaridad de pueblos amigos, entre otros México a través de brigadas médicas, un nutrido grupo de periodistas españoles que hizo trascender al mundo nuestra tragedia. Las primeras ayudas de auxilio con alimentos y víveres llegaron de las comunidades vecinas en un acto de desprendimiento y solidaridad”, recuerda con nostalgia José Gómez Oyuela.

Ramón Cálix Figueroa entrega al alcalde Edilberto Espinal los documentos de la construcción de la escuela “Presentación Barahona”.

Lo más importante y necesario era la construcción de un nuevo pueblo. Allá atrás no había nada que hacer. El pueblo había desaparecido, solo vestigios, los cimientos fueron removidos por completo. El primer paso era adquirir un terreno donde fundar La Nueva Merolica, lejos de las vegas del río donde nunca más llegaría una tragedia parecida. El río recuperó el cauce original, quizá de muchos siglos atrás por lo que en lo sucesivo nadie más construiría sobre las ruinas.

El censo poblacional de las familias que perdieron sus viviendas ascendió a 250 casas. 100 de estas fueron construidas con apoyo de la Misión Evangélica Centroamericana a través de misioneros cristianos en Estados Unidos. Alemania hizo acto de presencia a través de la Orden de Malta construyó 150 casas, actividad realizada por los beneficiarios. El gobierno de la República presidido por Carlos Roberto Flores, implementó la ayuda con la reconstrucción de la red de carreteras, remoción de tierra y diseños de calles del nuevo pueblo a través del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS). La Nueva Morolica comenzó a levantarse con fe y esperanza en el porvenir.

Corte de cinta en los actos de inauguración de escuela.

La reconstrucción de la escuela “Presentación Barahona”. El instituto “Ramón Ernesto Cruz”, Palacio municipal, la plaza o parque que conserva el nombre de “Malconh Donal Sánchez”, el templo católico que, lastimosamente no fue conservada la fachada original y, con ello, se perdió la memoria histórica de uno de los templos tradicionales de la cultura religiosa. El templo evangélico es el único edificio que conserva la fachada y construcción original. Otro detalle, que no debe pasar al olvido es la declaratoria de monumento histórico cultural religioso al antiguo templo católico a través del instituto de Antropología e Historia o mediante Decreto del Congreso Nacional. Esta solicitud debe partir de las fuerzas vivas, autoridades educativas de los dos niveles. Organizar un comité de cultura para realizar esta gestión.

Imagen actual para conservar la historia.

Ya transcurrieron 25 años pero quedan huellas y cicatrices profundas. De la generación de los años 40 que vivieron la tragedia van quedando pocos y son ellos los que cuentan a sus nietos y bisnietos la historia como un cuento de terror: había un pueblo asentado en las riberas del río Choluteca, pero la noche del 31 de octubre del siglo pasado sucumbió ante el ímpetu del caudaloso río. Le sigue la generación de los 50 años para arriba, los hijos de estos con edades de 5 a 35 años y los que nacieron el año de la tragedia, ahora con 25 años, estos no tienen nada que contar y lo que saben se lo contaron sus padres.

Morolica después de 25 años se levantó de entre la piedra y la arena tal como lo escribimos hace 25 años. No olvidar a los héroes de aquel trágico momento y por qué no, levantar un monumento a las víctimas del otro lado del río en el legendario “Rincón” que fuera propiedad de uno de los grandes caciques que registra la historia de Morolica: Cristino Ponce.

Imagen original de templo evangélico destruido por el Mitch.
Vista parcial de la Nueva Morolica.
El río Choluteca ya no es peligro para los habitantes del nuevo pueblo.
Templo católico actual. No conservaron la historia religiosa del templo original.
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