Jugarretas políticas y controversias legales

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10 de noviembre de 2023
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12:05 am
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Jugarretas políticas y controversias legales

¿Vuelven los oscuros malandrines del 80?

Por: Óscar Armando Valladares

Un autor poco conocido, Augusto Bebel, acuñó con sencillez esta verdad palmaria: “Las cuestiones políticas, las cuestiones de derecho, no son en el fondo más que cuestiones de poder”. Por cuestiones de poder se apela a jugadas políticas, por cuestiones de poder se dirimen controversias legales, por cuestiones de poder se pelea y apalea. Esto, sin duda, acaece en el Congreso Nacional y lo vimos en congresos anteriores, avivados por dos sucesos lamentables: el golpe de Estado de 2009 y la reelección arbitraria de 2017, secuelas de ambos hechos que aún siguen con mal pie.

Los comicios generales de 2021 confirieron al Partido Libre un gane sin discusión, en favor principalmente de Xiomara Castro, primera ciudadana a quien le toca asir el mando presidencial, y enfrentar ahora los embates de una oposición descontrolada, cuyo grueso lo forman conocidos activistas del pasado régimen dictatorial, en contubernio con cuestionados personajes liberales, estropeadores de su partido, acompañados por seguidores útiles de Nasralla, con analistas, medios y raros miembros de “oenegés” y con subido apego a las directrices que canaliza la Embajada…

Por esas cosas inextricables de la democracia al uso, el Partido Nacional, después de haber gobernado tan desacertadamente por doce años, obtuvo un importante número de curules, asientos desde los cuales sus diputadas y diputados arman las bataholas contra la directiva y el presidente Luis Redondo, sobre cuyo testuz echan rayos diariamente, a partir del instante en que el barbudo congresista rehusó seguir instrucciones caprichosas del “salvador” de Honduras. Y es que -huelga decirlo- el parlamento no es el palomar de inmaculadas avecillas, ni el templo de celestes almas con las tres cualidades de los seres angélicos: bondad, belleza e inocencia puras.

Aparte de legislar -de crear, decretar, interpretar, reformar y derogar las leyes- los padres (y madres) de la patria son sobre todo políticos, productos originarios de las banderías reconocidas legalmente y, por tanto, responden prima facie al interés sectario o, con mucho, a la minuta doctrinaria de sus organizaciones. De ahí el porqué de los juegos políticos y los encontronazos leguleyos en que suelen caer, particularmente cuando les toca elegir, verbigracia, a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a los miembros del Tribunal Supremo Electoral, al Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, al Fiscal General de la República y al Fiscal General Adjunto, escogencias cada vez más conflictivas por el poder del dinero, el interés en juego y por si fuera poco, en el contexto de una sociedad dividida, puñeteada y supeditada tanto a las fuerzas fácticas cuanto a los sectores mediáticos.

Vale además subrayar que el derecho y la política guardan íntima relación, tanto más de lo que la gente imagina o cree. Una y otro -como expresa Bebel- tienen por mira el Estado, el poder, para bien o para mal, según constata la Historia. La aguda rivalidad dominante en el Congreso, conlleva estos y otros elementos, por lo que tres partidos -dos en mancuerna y el otro solo- no han querido ni podido elegir al Fiscal General y al Fiscal Adjunto, punto muerto ante el cual se han enardecido los ataques y contraataques políticos y menudeado las interpretaciones jurídicas -de derecho y derecha-, por cuanto se busca o un Fiscal General similar al que estuvo en el cargo y partió a Nicaragua, o a otro que actué diferentemente, a quien por culposos temores no avala la oposición.

En esta estira y encoge, de movidas de ajedrez, de invocaciones a la ley fundamental y al estatuto interno congresal, la junta directiva que preside el diputado Redondo designó a los nueve miembros de la Comisión Permanente -en receso del Congreso-, la cual en observancia del artículo 208 constitucional, inciso 11, efectuó seguidamente la escogencia interina de los dos funcionarios del Ministerio Público. ¡Y aquí vino Troya!

La tremolina orquestada subió de tono. Las emisiones eruptivas de las cadenas radiofónicas y televisivas, no se hicieron esperar, y la injerencia del imperio abona su cuota al plan conspiratorio del bloque opositor -fraguado afuera- en contra de un gobierno incómodo más y más a los ojos del gran poder ubicuo que, simultáneamente, mete baza en Palestina y en el conflicto ruso-ucraniano.

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