¿DE CANDILES Y DE FAROLES?

MA
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19 de junio de 2024
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12:25 am
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¿DE CANDILES Y DE FAROLES?

A propósito de la bendición que, para los trabajadores hondureños –del sector público y privado– y sus familias, representa recibir el décimo cuarto mes de salario –decretado a iniciativa nuestra cuando ejercíamos la titularidad del Congreso Nacional– ofrecimos –en apretada síntesis–más con el ánimo de refrescar la memoria del colectivo, un rosario de obras capitales, ya en nuestra gestión presidencial, que trascendieron el momento. Virtud de la titánica tarea de enfrentar la destrucción de la geografía nacional, que quedó desarmada en cientos de pedazos cuando sufrió el azote devastador del bíblico diluvio. Testigos que fueron víctimas del daño, y gente agradecida que presenció la gigantesca labor realizada para devolverle al país sus bienes perdidos –que las estadísticas agoreras estimaban que tomaría décadas reponer– como volver a poner a su pueblo de pie, han escrito dando fe de lo que quiere negar la pequeñez; ello es, que se rehízo un país deshecho.

Esa insinuación mezquina dizque del “lado oscuro” –usada como muletilla de autopromoción política contra adversarios– y vaya ironía, por algunos que, en su vacía hoja de vida, no alcanzan a acreditar aporte alguno al país –uno tan solo comparable siquiera– ni asomo de cualquiera de los inmensos beneficios entregados que aún son evidentes, da para unas líneas adicionales: Sin fines de comparación –porque no existe– auxiliados por la IA, únicamente una revisión histórica de otras épocas: Galileo Galilei, “el padre de la astronomía observacional” cuyos descubrimientos revolucionaron la comprensión del universo, sentando las bases para la ciencia moderna, fue acusado de “oscurantismo”. “Enfrentó el juicio de la inquisición por sus ideas heliocéntricas que contradecían la doctrina de la Iglesia”. Durante la Reforma Protestante, los jesuitas, inspirados por Ignacio de Loyola, fueron acusados de ser una fuerza “reaccionaria y oscurantista”. Sin embargo, “su contribución a la posteridad fue el establecimiento de instituciones educativas de renombre, contribuyendo inequívocamente al conocimiento y el desarrollo intelectual en todo el mundo”. Thomas More, acusado de “oscurantismo y herejía”, fue ejecutado “por sus creencias católicas y oposición a la Reforma Protestante de Enrique VIII”. En su libro “Utopía”, ofrece “una visión de una sociedad basada en la justicia y la igualdad que, hasta hoy día, influye en el pensamiento político y social”. Las enseñanzas de Confucio fueron atacadas durante la Revolución Cultural de “retrógradas y obscurantistas”. Sin embargo, valores expuestos como “la ética, la educación y el respeto a los mayores, no solo fueron forjadoras de la cultura china, sino que continúan influyendo en todo el mundo”.

Críticos contemporáneos acusaron a William Shakespeare de “fomentar supersticiones y moralidades “oscuras” en sus obras”. Sin embargo, considerado el escritor más importante de la lengua inglesa y de la literatura universal, “sus obras –como la condición humana examinada en los textos– han tenido un impacto profundo en la cultura y el pensamiento occidental”. (Tal parece –entra el Sisimite– que eso del “oscurantismo” es consigna grosera que agarran los que no tienen luz propia, y no encuentran cómo oscurecer lo que, por su brillo evidente, los opaca. -No es que parece –interviene Winston– sino que así es. Pero como acá cuando agarran la punta del ovillo no la sueltan, es de imaginarse que queda material de sobra, sobre el mismo tema, para entretenerse. -Querés decir –insiste el Sisimite– ¿para seguir repartiendo a la garduña? -Y vos –ironiza Winston– lo que quisiste decir es ¿“candil de la calle, oscuridad de la casa”? -Ese dicho –interrumpe el Sisimite– no es ¿farol de la calle, oscuridad de la casa? -Sería –responde Winston– la misma mica con distinta cola; que conste, sin alusión alguna a los monitos cilindreros del organillo maledicente).

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