“PAPIAMENTO Y SPANGLISH”

MA
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25 de junio de 2024
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12:25 am
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“PAPIAMENTO Y SPANGLISH”

A propósito del cuento, “La Escuelita del Bosque”, de la semana pasada, respetando la práctica de abrir el espacio interactivo al colectivo, el mensaje del buen amigo exmagistrado: “Guardo especial cariño por un compañero con quien iniciamos el primer grado juntos, apenas cumplidos los siete años”. “Por cuadernos teníamos diez pliegos de papel de oficio, cocidos a mano con una aguja, y de lápiz un color azul que la compañía daba a sus empleados”. “Jugábamos en calle de tierra con una pelota de calcetín y de portería poníamos dos piedras; pantalones cortos y descalzos”. “Esas eran potras de miedo”. “Él se hizo médico ginecólogo, sigue siendo maestro universitario y un gran ejecutor del saxofón y el clarinete”. “Nos encontramos al menos cinco veces por año, platicamos de nuestros años en la escuela y el colegio; siempre hablamos de lo mismo y no nos aburrimos”. “El tiempo se quedó estático; es mi mejor amigo”.

Una amiga del colectivo reenvió el cuento a uno de los chats, y esta fue la respuesta que obtuvo de uno de los integrantes; de los que leen lectura útil, ya que otros utilizan esas herramientas solo para el intercambio de frivolidades y demás basural que se transmite, o estarse ofendiendo unos con otros: “Excelente editorial, tan educativo, reflejar en una fábula el gran problema que está enfrentando nuestra sociedad por esa adicción a la peor parte de la tecnología”. “Creo que, por respeto a su audiencia, no hizo mención de otras redes tan depravadas”. “Esto me hace recordar la decadencia en que cayó el castellano, cuyo inicio coincidió con la llegada de los españoles a América y duró cerca de 300 años; razón por la cual cuando revisamos los documentos originales del Archivo de Indias tenemos que auxiliarnos de otros textos para poder interpretarlos o en otros casos nos resulta difícil y tenemos que optar por leer la traducción oficial”. “Lo mismo nos está ocurriendo en la actualidad con las redes sociales y, como bien se dijo en la fábula, somos perezosos, no queremos leer ni escribir y se nos hace más fácil abreviar”. “Además, como decía San Agustín, somos seres vanidosos y aunque entendamos o no entendamos diferentes idiomas, queremos hacer una combinación de los diferentes idiomas en nuestras oraciones; y al final terminaremos hablando una especie de papiamento”. “Cuánto uso positivo le podemos dar a la tecnología, mejorar y ordenar nuestras economías y finanzas, sean estás familiares o mercantiles, ciencias, alerta temprana”. “Podemos viajar por el mundo sin salir de casa, visitar museos, aprender a cocinar, ciencia de lo cotidiano, literatura gratis, mecánica, audiolibros, deportes etc.”. “En las universidades de los países desarrollados, antes de iniciar cada ciclo académico, el alumno recibe los grandes listados de los libros que debe leer para cada asignatura”. “En muchos de nuestros centros educativos somos tan especiales que en tantos casos nos volvemos escritores, generando una serie de basura literaria y haciendo caso omiso de la riqueza de la literatura hispanoamericana”. “Lamentablemente, lo viví en la UNAH; ojalá ya no siga esa mala práctica”. “No olvido aquel eslogan de campaña del expresidente: “Si solo una cosa pudiera hacer por Honduras, yo le daría educación”.

(Por si no sabías –entra el Sisimite– el papiamento es una lengua criolla de base portuguesa mezclada con holandés, inglés, español, del arahuaco y de diversas lenguas africanas, que se habla en islas caribeñas. -Etomología –interviene Winston– “Papiamento –“papiamentu”; “papiamen”– (parlamento), de “papia”, del coloquial “papear”, (español-portugués), voz onomatopéyica que significa “balbucir, hablar sin sentido”, derivado de “papa”, también coloquial de “tontería, vaciedad, paparrucha”. -¿Y aquí –se pregunta el Sisimite– ¿no tenemos lo propio? -Por supuesto –responde Winston– el “Spanglish”, una mezcolanza híbrida de palabras del español y del inglés. -Como digamos –interrumpe el Sisimite– “parqueé el carro, en vez de aparqué el coche”. -Sí –eso, asiente Winston– o “voy al mall a shopinear”. Hay quienes toman el spanglish como expresiones mal habladas, aunque otros, propias de comunidades biculturales y bilingües, las consideran como locución reflejo legítimo de “identidad y creatividad lingüística”).

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