¿AL BRASERO?

ZV
/
9 de julio de 2024
/
12:55 am
Síguenos
  • La Tribuna Facebook
  • La Tribuna Instagram
  • La Tribuna Twitter
  • La Tribuna Youtube
  • La Tribuna Whatsapp
¿AL BRASERO?

VARIOS de la “mara” de lectores del colectivo (menos la nena de los cuentos a quien aburren estos temas ya que no entiende “nada de nada”), enterados ya, gracias al editorial sobre el caso del Reino Unido –donde los laboristas, en un decir Jesús, hunden a los conservadores después de 14 años en el poder, cae el primer ministro y al día siguiente amanecen con uno nuevo– ahora solicitan el diagnóstico sobre lo sucedido en Francia. Allá, de la crisis pasaron al caos. Azorados por el “sorpasso” en la primera vuelta, del partido Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, en la segunda –una vez los líderes perdedores de la primera tanda sonaron las bocinas de alarma– una alianza de partidos centristas y de izquierda logra bloquear una mayoría de extrema derecha en el Parlamento. Sin embargo, esta vez la izquierda (apelmazada en el Nuevo Frente Popular) –un arcoíris de partidos desde socialistas hasta extremistas–obtiene una mayoría relativa colocándose en primer lugar. La coalición del gobernante presidente queda en segundo. Pero ojo, Jean-Luc Mélenchon, líder de La Francia Insumisa, tiene el mayor peso en la coalición de la izquierda ganadora.

Varios escenarios son posibles. La negociación de las derechas, para juntarse, aunque cuesta arriba, y alcanzar los suficientes escaños. Un gobierno minoritario, o sea con menos de los 289 diputados que conforman la mayoría, si no existe la suma de un bloque en contra que pueda evitarlo. Un gobierno de coalición consensuado, al estilo alemán o italiano, pero que no tiene antecedentes en la historia política francesa. Y en las negociaciones de no alcanzarse ninguna mayoría, la eventual dimisión del presidente. Una coalición de las izquierdas y del centro, sería suficiente para conformar un gobierno de transición. ¿Pero quienes gobernarían? El líder de La Francia Insumisa, reclama el derecho, e increpa a Macron a “aceptar su derrota”. A no ser que Macron hunda sus dedos, hasta el fondo, en la melcocha izquierdista, extrayendo el apoyo de los más moderados –para no descalificar diciendo los menos extremistas– y gobierne más o menos porfiado hasta las próximas elecciones generales. Ya hay un movimiento serio de los centristas de armar ese bloque. Lo otro sería la “cohabitación”, ello es, la simbiosis en la que “el presidente de la República y el primer ministro provienen de partidos políticos opuestos”. Esto sucede en “un sistema semipresidencial como el francés, donde el presidente es elegido directamente por el pueblo, y el parlamento también tiene un poder significativo”. Pero en la cohabitación, sin la mayoría parlamentaria, el presidente pasa a ser una especie de jarrón decorativo. Ocurrió durante el primer mandato de François Mitterrand (PS), el primer ministro fue Jacques Chirac (RPR) (1986-1988). Nuevamente bajo la presidencia de Mitterrand, con Édouard Balladur (RPR) como primer ministro, (1993-1995). Durante el primer mandato de Jacques Chirac (RPR), el primer ministro fue Lionel Jospin (PS), (1997-2002). En estos períodos, “las políticas y decisiones del gobierno debían ser negociadas entre los dos poderes, causa de tensiones y compromisos”. Lo que trae a la memoria la citada frase de un editorial anterior, atribuida al general Charles de Gaulle, sobre la ingobernabilidad: “Comment voulez-vous gouverner un pays qui a deux cent quarante-six variétés de fromage?”. (¿Cómo se puede gobernar un país que tiene 246 variedades de queso?).

A propósito del reverenciado general que –derrotado el tercer Reich, en la segunda guerra mundial– ya con la Francia liberada, entra encabezando la marcha triunfal a París. Ya en la presidencia, el período conocido como “Mayo del 68”, fue “de terrible agitación social, política y cultural en Francia, caracterizado por protestas estudiantiles masivas, huelgas generales y ocupaciones de fábricas y universidades”, (parecido a lo que recientemente le ocurrió a Macron). Llevaron al gobierno del general Charles de Gaulle al borde del colapso. Casi le dan volantín. (Sin embargo –entra el Sisimite– la arriesgada jugada de Macron de convocar elecciones adelantadas, que algunos dan como preámbulo de esta crisis, por lo menos le dio el respiro de la negociación, anticipando lo que vendría después que la ultraderecha lo humilló en las parlamentarias europeas. Ahora, por lo menos su coalición queda vivita y coleando en un segundo lugar. -Sí –reacciona Winston– hasta allí es buena la filosófica observación, solo que volvemos a las 246 variedades de queso del general. Huyendo de las llamas para caer al bracero).

Más de Editorial
Lo Más Visto