Un moribundo poniéndose los moños

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10 de julio de 2024
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12:01 am
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Un moribundo poniéndose los moños

Por: Carlos Medrano – Periodista

Los últimos y desastrosos resultados electorales que han perseguido al Partido Liberal de Honduras, en la que, después de ser un partido político ganador de elecciones e influyente en todos los aspectos de la vida nacional, ha quedado reducido a un partido a punto de perecer, bisagra y a expensas de las sobras dejadas por el poder, hoy cabe la opción que resurja de las cenizas con posibilidades de ganar el próximo cotejo presidencial.

Ahora el Partido Liberal pareciera ser la estrella de la corona en estas próximas elecciones debido a la cantidad de precandidaturas presidenciales que podrían generar una serie de alianzas políticas que retomarían el triunfo político en un partido en estado de “coma o moribundo”.

El Partido Liberal en la última elección encabezada por el empresario Yani Benjamín Rosenthal Hidalgo obtuvo apenas 335,762 votos, o sea el 10% del total electoral que ganó la actual presidenta de la República, Xiomara Castro Sarmiento.

Con un liderazgo sumamente desgastado, dividido y caótico, la realidad sigue siendo crítica, con el agravante que muchos de sus supuestos lideres, algunos de ellos que no los siguen ni su familia, se dan el “taco” de criticar a personajes que desean integrarse para darle un nuevo hálito de oxígeno al partido de las milicias eternamente jóvenes.

Fundado el 5 de febrero de 1891, los liberales han venido de más a menos, perdiendo en promedio unos 200 mil votos en cada elección, obteniendo apenas 22 diputados, mientras que Libertad y Refundación Libre, llegó a 50 y el Partido Nacional con 44 congresistas, en el Congreso Nacional de la República.

El otrora gran Partido Liberal, hoy rodeado por un montón de cadáveres y momias políticas, desde la era democrática impuso en la Presidencial al Dr. Roberto Suazo Córdova, al Ing. José Simón Azcona, al Dr. Carlos Roberto Reina, al Ing. Carlos Roberto Flores y José Manuel Zelaya.

Además, otros nueve liberales gobernaron antes de 1981 como Policarpo Bonilla (1895-1899), Terencio Sierra (1899-1903), Juan Arias (1903), Miguel Cuéllar (1907-1911), Francisco Bográn (1919-1920), Rafael López (1920-1924), Vicente Tosta (1924-1925), Vicente Mejía (1929-1933) y Ramón Villeda (1957-1963).

Pero ese tiempo de gloria ya pasó, ese tiempo cuando los lideres progresistas liberales arengaban las masas que llenaban plazas gigantescas arropados bajo el gonfalón rojo, blanco y rojo ya forma parte del pasado, ese tiempo cuando los liberales literalmente “salían por debajo de las piedras” el día de las elecciones.

Toca reinventarse, toca renovarse y entregarle el partido a caras nuevas que sean garantía de triunfo, limpiarse de una gran cantidad de personajes que solo utilizaron al PL para enchambarse y como escalera política, e incorporar a la lucha a todos los que suman y que quieran al partido.

Si el Partido Liberal no hace una alianza política y por la torpeza y ambición de quienes manejan los sellos del partido determinan irse solos en las próximas elecciones, el PL estará condenado a desaparecer, reducir su influencia en el Congreso Nacional y quedar limitados a una vieja bisagra que solo sirve para abrir y cerrar puertas de los partidos que están en el poder.

Después de estar casi a punto de desaparecer, hoy el Partido Liberal es el fiel de la balanza y si saben jugar fino, si saben mover las piezas del ajedrez político, unir a más partidos, movimientos y personajes ganadores, el triunfo en las próximas elecciones está en la vuelta de la esquina.

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