Cultivo de la papa

Cultivo de la papa
ZV
/ 18 de julio de 2020
/ 03:36 am
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El departamento de Intibucá y Ocotepeque son altos productores de papa.
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Solanum tuberosum es el nombre científico de la papa, dado por el botánico europeo Luizo Gaspond Baukin en 1596 (Arce, 2002). Pertenece a la familia de las solanáceas junto con el tomate, chile, berenjena, tabaco y alrededor de 2,700 especies más. La papa es originaria de las montañas de los Andes en Sudamérica, presentándose una mayor concentración de especies en la región que va desde el Perú hasta Chile. La papa ya era consumida y producida por los habitantes de los Andes mucho antes de la llegada de los europeos al continente americano (Lutalodio y Castaldi, 2009). El término “papa” viene de la lengua quechua y era la palabra usada por los incas para referirse a este tubérculo. En 1570 las primera papas fueron llevadas a Europa y aunque inicialmente fue vista con recelo y desconfianza (se creía que los tubérculos eran venenosos o usados para la hechicería), ya para los años 1700 la planta era cultivada por toda Europa.

Debido a las diferencias climáticas entre Europa y el centro de origen de la papa, estas especies sudamericanas producían poco en suelo europeo y fue necesario desde entonces montar programas de mejoramiento para desarrollar variedades mejor adaptadas. Gracias a un arduo trabajo en mejoramiento, actualmente Europa es la región líder en rendimiento en el mundo y debido a la importancia de sus variedades en la producción mundial. Desde sus inicios hasta hoy, la producción comercial de papa en Honduras está basada en las variedades europeas (Tuberosum), específicamente, las originarias de Holanda.

El cultivo de la papa en Honduras tiene un fuerte impacto social ya que genera unos 5,800 empleos permanentes es la principal fuente de riqueza de las comunidades donde se desarrolla el cultivo. De acuerdo a datos obtenidos en Honduras siembra aproximadamente unas 2,900 mz del cultivo de papa al año. Las zonas productoras se concentran básicamente en el altiplano del departamento de Intibucá y en las zonas altas del departamento de Ocotepeque.

Tiene un rendimiento promedio de 18.3 Tm/ha. El 90% de esta producción se destinó para el consumo y el resto para semilla Aún así, el país continúa importando papa lo que significa que la producción nacional aún no satisface la demanda interna, debido también al aumento de la población.

Suelo agrícola

Que tenga una profundidad efectiva mínima de 60 cm, de preferencia que sean sueltos, pH entre 6.0 y 6.5 y sin presencia de excesos tóxicos de algunos elementos como el aluminio y el manganeso. En la medida que los suelos se alejan de esta condición su potencial de rendimiento disminuye. No se deben sembrar terrenos con presencia de patógenos como bacterias y Rhizoctonia ya que estas enfermedades no tienen control y pueden acabar con la plantación antes de llegar la cosecha o reducir fuertemente el número de plantas. Cuando se alquilan o se prestan terrenos, generalmente los dueños no dan información relacionado con los aspectos sanitarios y fertilidad. Si se desconoce la calidad del terreno a sembrar, se debe investigar con productores vecinos o productores que en el pasado han sembrado el terreno.

Es mejor sembrar aquellos terrenos que no han sido cultivados con papa al menos cuatro años, ya que para este tiempo la densidad de los patógenos se ha reducido significativamente. Si la siembra se hará en la temporada de lluvias, evite sembrar suelos planos, pesados (se rajan al secarse) y poco profundos (una capa dura de arcilla a 30 cm) ya que estos suelos tienen un deficiente drenaje por lo que el agua de lluvia se empantanará afectando duramente el cultivo.

Riego

Se había dicho antes que la planta de papa es muy sensible a la falta de agua por lo que antes de plantar hay que asegurarse de tener agua para riego en la cantidad adecuada. Una fuente con un caudal de 15 galones/minuto es suficiente para irrigar por goteo una manzana del cultivo de papa. La medida del agua debe hacerse a mediación de la época seca (marzo). Si la siembra se hace entre noviembre y marzo hay que buscar lugares protegidos del viento. La planta de papa es altamente sensible a quebrarse y en este período son frecuentes los frentes fríos acompañados por fuertes vientos.

Semilla

De acuerdo a su origen hay dos tipos de semilla de papa, la certificada y la “de segunda”. Se le denomina certificada a la semilla que viene de centros especializados en producción de semilla, con estándares altos en calidad fisiológica y sanitaria. La semilla “de segunda” es la que se obtiene de la cosecha de las plantaciones hechas con semilla certificada. Esta semilla es también adecuada, siempre que las plantaciones hayan sido crecidas en buenas condiciones fitosanitarias. La semilla de papa pierde su calidad cuando las plantaciones de donde es obtenida fueron infestadas con enfermedades bacteriales y por insectos como los áfidos y Paratrioza (transmiten virus y bacterias) ya que estos dejan los tubérculos inservibles para ser usada como semilla. Cuando se va a comprar semilla antes hay que asegurarse que sea de buena calidad.

Lo recomendable es comprar semilla certificada. Los estudios indican que el número de tallos/tubérculo, el tamaño de la planta y el rendimiento es más alto en la medida que el tamaño del tubérculo-semilla es mayor hasta cierto punto (Iritani, 1972). En este sentido, la mejor semilla es la que tiene un diámetro entre 45 y 60 mm. Cuando los tubérculos-semilla son muy grandes, una opción es pedacearlos. Un estudio desarrollado por Nolte (2003) por varios años en EUA encontró que el uso de pedazos de tubérculos obtenidos cortando tubérculos-semilla enteros y grandes y luego aplicándoles fungicidas en polvo en el corte presentaron menor daño por Rhizoctonia que los tubérculos entero y que los rendimientos entre los dos tipos de semilla fueron similares. Sin embargo, la experiencia parece indicar que en Honduras, quizás por el clima húmedo de las zonas paperas, los tubérculos-semilla pedaceados se deterioran rápidamente por efecto de los microorganismos.

Plagas y enfermedades

Una plaga es todo organismo vivo que causa daño a las plantas cultivadas y pueden ser insectos, ácaros, nematodos, hongos, virus, bacterias y ficoplasmas entre otros. El hecho de que haya presencia de cualquiera de ellos no significa que debamos tomar medidas de control. Las medidas de control se hacen cuando la población o el nivel de daño de la plaga sobrepasa cierto nivel o umbral donde las pérdidas se vuelven económicamente significativas. Para las plagas más importantes se han establecidos umbrales, sin embargo hay algunas plagas de las cuales el umbral es desconocido.

Generalmente los umbrales le indican al productor cuando debe aplicar un pesticida. Los métodos de control de las plagas se ha clasificado, básicamente, de dos formas: prácticas culturales, que consisten en medidas que impiden el movimiento o multiplicación de la plaga o le da a la planta mayor resistencia al ataque como, por ejemplo, uso de variedades resistentes, rotación de cultivos, barreras físicas, aireación, semilla sana, adecuada nutrición, aporques, trampas etc. También está el control químico y que consiste en la aspersión foliar o aplicación a la semilla o al suelo de pesticidas. A pesar de que actualmente se sabe que el uso de los pesticidas ha dado lugar a nuevos problemas, en especial sobre el medio ambiente, sin ellos no sería posible obtener la producción necesaria para alimentar al mundo. Sin embargo, con los cuidados necesarios, es posible hacer óptimos controles de las plagas con el uso de agroquímicos con mínimas repercusiones sobre el ambiente.

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