“Chelato” Uclés y sus facetas: Diputado por aclamación, comentarista de televisión, personaje de un anuncio y vasta cultura general

ZV
/ 30 de abril de 2021
/ 05:30 am
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“Chelato” Uclés y sus facetas: Diputado por aclamación, comentarista de televisión, personaje de un anuncio y vasta cultura general
“Chelato” Uclés fue un personaje multifacético de la televisión y un gran potenciado del rendimiento y la vida personal de los jugadores.

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Si bien el fútbol lo era todo para él, “Chelato” Uclés fue también un multifacético a lo largo de su vida activa, alternando como comentarista deportivo, videotequista, documentalista, estudioso de la cultura general, diputado por aclamación popular y personaje de un famoso anuncio comercial televisivo.

Cuando no estaba dirigiendo un equipo, José de La Paz Herrera, como era su nombre de pila, estaba en los estudios de la Corporación Televicentro, comentando la Liga Nacional o los mundiales de fútbol.

Aquel rostro cansino, de mirada caída, cabello a veces desordenado, y un timbre de voz suave, casi arrastrado, se hizo cotidiano en los hogares hondureños a finales de los 90 y a lo largo de la década del 2000.

Ciertamente, la pantalla chica lo puso en contacto con la afición, que lo quería mucho y lo consideraba un ídolo como estratega de la icónica selección de España 82 y su paso como entrenador de los clubes más grandes del país: Motagua, con el que debutó como entrenador en 1969; Real España, al que le dio el primer título en 1974 y de paso el primero para San Pedro Sula; Olimpia y Marathón, a los que hizo campeón varias veces y Universidad, ya desaparecido.

CULTO Y MOTIVADOR

En algunas temporadas se ausentaba de los estudios televisivos, sobre todo para dirigir al Olimpia, la selección nacional o fuera del país (a la selección de Belice y en México).

Pero pasado el torneo volvía como comentarista, donde aprovechaba para explayar su vasta cultura general, algo inusual en los entrenadores nacionales y en los comentaristas deportivos.

Llegaba al punto que, en plena transmisión de los partidos, sus comentarios pasaban de la descripción de la jugada a la ilustración de los grandes hitos de la historia, la economía, la ciencia, la geografía, la política, el arte y la literatura.

Se enfrascaba tanto en estos temas que costaba que regresara a la narración del partido.

Con el tiempo, muchos jugadores han comentado que “Chelato” les recomendaba un libro o escuchar a Bethoveen, una tarea casi imposible sabido del arraigo educativo de la mayoría de los jugadores hondureños.

Del mismo modo citaba a los clásicos pensadores griegos y franceses en sus conversaciones habituales con sus amigos.

Por eso, muchos lo creían un intelectual o un filósofo y pasó a conocerse como el maestro del fútbol hondureño.

De hecho, a manera de anécdota, los jugadores mundialistas contaron que antes del debut contra España, “Chelato” les dio una charla de motivación combinada con estrategia de juego, dejando escrita en la pizarra la frase: “En 90 minutos, el mundo hablará de nosotros”.

Al final del partido, el nombre de Honduras le daba vuelta al mundo al empatar con la toda poderosa selección anfitriona.

Tocarle el ego al jugador era una práctica de él antes de cada partido, citándoles frases de libros como “El hombre mediocre”, de José Ingenieros.

No siempre sus consejos cosechaban el triunfo, al final del partido, pero, al menos, había sembrado la semilla para profesionalizar al jugador.

HUMANISTA Y SOLIDARIO

“Chelato”, no solo era un cazatalentos, sino un entrenador integral, que se involucraba en el entorno socioeconómico del jugador para potenciar sus habilidades con charlas inspiradoras de vida y éxito.

Descubrió a Gilberto Yaearwood, el jugador estrella de España 82 y a Jorge Urquía, la joya del Olimpia y de la selección nacional en los 70 y 80.

Y en el extranjero, hizo debutar a Ramón Ramírez, convertido después en un referente de la selección mexicana, cuando dirigió al Santos de Torreón.

A otros jugadores les tuvo que montar vigilancia para que no se le escaparan de las concentraciones y al final de la temporada estos lo admiraban más como un padre o un maestro, que un simple entrenador.

Dicen que abrió los espacios para los jugadores negros en la selección hondureña y hay unanimidad entre la clase deportiva del país al considerar que hubo un antes y un después con su manera de dirigir, pues el fútbol hondureño pasó del patadón y la barrida artera a lo que hoy se conoce como la técnica y táctica del jugador.

Motivado por su fama en la televisión, “Chelato” se animó a grabar un anuncio para una empresa comercial. Es posible que el pago del anuncio haya sido generoso, pero lo más valioso para él fue que terminó de posicionarlo en el imaginario colectivo con una famosa frase que, hoy por hoy, repiten los hondureños: “Nunca se sabe”.

“Chelato” no era apegado al dinero, pero era extraordinariamente solidario y proveedor.

Trasladó a su madre de Soledad, El Paraíso, donde él creció lleno de privaciones, a Tegucigalpa y le compró una casa, cuando despuntaba en su carrera, después de regresar de Argentina de cursar estudios de entrenador, gracias a una beca de la UNAH.

DIPUTADO POR CARIÑO POPULAR

Soñador más que realista en algunas cosas de la vida, se postuló como diputado liberal, pensando en grande en hacer canchas de fútbol y ayudar este deporte en general.

Gracias al cariño de la gente, salió como uno de los diputados más votados para el período 2006-2010, sin gastar ni un cinco en campaña, como el mismo admitía, pero el canibalismo político vernáculo lo terminó relegando en la Cámara Legislativa y compartiendo su salario en los barrios pobres de la capital.

Allá por el 2013, retirado de las canchas y la televisión, cuando ya los achaques de la diabetes comenzaban a minar su salud, decidió documentar en un DVD toda su trayectoria futbolera con la proeza de España 82 como tema central.

El video pasó a complementar su rica biblioteca personal, fuente de su intelecto, como parte de otra de sus pasiones en sus 81 años de vida. (EG)

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