El cultivo de la sandía

ZV
/ 17 de septiembre de 2022
/ 01:25 am
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El cultivo de la sandía
La sandía es un magnífico diurético y favorece la eliminación de ácidos perjudiciales para el organismo.

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La sandía se considera originaria de países de África tropical y su cultivo se remonta desde hace siglos a la ribera del Nilo, desde donde se extendió a numerosas regiones bañadas por el mar Mediterráneo. Los pobladores europeos fueron quienes la llevaron hasta América, donde su cultivo se extendió por todo el continente. Hoy en día es una de las frutas más extendidas por el mundo, y los principales países productores son: Turquía, Grecia, Italia, España, China y Japón. La sandía es un magnífico diurético, su elevado poder alcalinizante favorece la eliminación de ácidos perjudiciales para el organismo. Está formada principalmente por agua (93%), el color rosado de su carne se debe a la presencia de carotenoide licopeno, elemento que representa un 30% del total de carotenoides del cuerpo humano.

Familia: Cucurbitaceae. Nombre científico: Citrullus lanatus. La sandía es una planta anual herbácea, de porte rastrero o trepador. Sistema radicular: La raíz principal logra profundizar hasta 1 m., las secundarias tienen un crecimiento lateral llegando a alcanzar hasta 2 m. Tallos: El tallo es verde de forma prismática o cilíndrica, trepadora, rastrera, con una longitud de 2.9-4.0 m. y en ocasiones con vellosidades suaves. Hoja: Peciolada, pinnado-partida, dividida en 3-5 lóbulos que a su vez se dividen en segmentos redondeados, presentando profundas entalladuras que no llegan al nervio principal.

 

Flores: La sandía principalmente es una planta monoica, es decir que en la misma planta existen flores masculinas y femeninas por separado. Las flores se originan en la parte de abajo de las hojas, principalmente en las ramificaciones. Las primeras flores en aparecer son las masculinas, coexistiendo los dos sexos en una misma planta, pero en flores distintas (flores unisexuales). Las flores masculinas disponen de 8 estambres que forman 4 grupos soldados por sus filamentos. Fruto: El fruto tiene forma oblonga o lobular de tamaño y color variable. Su peso oscila entre los 2 y los 20 kilogramos, la porción comestible del fruto se constituye por tejido placentario de sabor dulce y de color rosado claro hasta rojo intenso, además es donde se encuentran las semillas. La semilla se caracteriza por tener unas extensiones de tipo halar en el extremo más angosto y la viabilidad se estima de 6-9 años.

Clima. El manejo racional de los factores climáticos de forma conjunta es fundamental para el funcionamiento adecuado del cultivo, ya que todos se encuentran estrechamente relacionados y la actuación sobre uno de estos incide sobre el resto.

Temperatura: El desarrollo óptimo lo alcanza a altas temperaturas, temperaturas promedio mayores a 21°C con óptimas de 35°C y máxima de 40.6ºC. Cuando las diferencias de temperatura entre el día y la noche son de 20- 30ºC, se originan desequilibrios en las plantas: en algunos casos se abre el cuello y los tallos y el polen producido no es viable.

Humedad Relativa: La humedad relativa óptima para la sandía se sitúa entre 60% y el 80%, siendo un factor determinante durante la floración y requiere alrededor de 10 horas luz al día.

Suelos. Es necesario que los suelos posean buen drenaje tanto interno como externo. Los suelos franco arenosos a francos son los mejores para el desarrollo de las plantas, no obstante, se pueden utilizar suelos franco arcillosos a arcillosos, estos últimos con enmiendas (agregar materia orgánica). Se debe evitar cultivar sandia en la misma área todos los años. La rotación debe hacerse cada 3 años utilizando gramíneas (maíz, sorgo, pastos). La temperatura del suelo para la germinación es de 25-35ºC.

La sandía tiene un óptimo desarrollo en pH desde 5.0 a 6.8 (tolera suelos ácidos y al mismo tiempo se adapta a suelos débilmente alcalinos. Suelos de textura franca con alto contenido de materia orgánica son los más apropiados para el desarrollo de este cultivo.

Variedades

Pueden considerarse dos grupos de variedades híbridas existentes en el mercado: o Variedades “Tipo Sugar Baby”, de corteza verde oscuro. o Variedades “Tipo Crimson, de corteza rayada.

Dentro de ambos tipos pueden considerarse sandías con semillas y sin semillas, aunque generalmente las sandías triploides se están, poniendo “tipo Crimson”, por lo que la piel rayada está siendo un carácter diferenciador para el consumidor entre sandía con semillas y sin semillas.

La variedad más usada es la Charlestón Gray, y en forma no significativa la Sugar Baby y para exportación la Mickeylee, sembrada principalmente en la zona Sur del país. Se tiene constancia de más de cincuenta variedades de sandía, que se clasifican en función de la forma de sus frutos, el color de la pulpa, el color de la piel, el peso, el período de maduración, etc.

Genéticamente existen dos tipos de sandías: • Sandías diploides o con semillas: son las variedades cultivadas tradicionalmente, que producen semillas negras o marrones de consistencia leñosa. Según la forma de sus frutos encontramos: o Frutos alargados: de corteza verde con bandas de color más claro. Destacan los tipos Klondike y Charleston Gray. o Frutos redondos: de corteza de color verde oscuro o negro, son los ejemplares más cultivados, aunque están siendo desplazadas por las variedades sin semillas. Destacan: Crimson Sweet, Resistent, Sugar Baby, Dulce Maravilla o Sweet Marvell y Early Star, entre las más conocidas y cultivadas. El cultivo de la sandía. Promosta-Dicta-SAG.

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