Cecilio Eliseo: un fiel baluarte del Sabio Valle

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ZV
/ 7 de agosto de 2020
/ 12:29 am
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Cecilio Eliseo: un fiel baluarte del Sabio Valle, Por: Óscar Armando Valladares

Dos compatriotas: Alejandro Valladares y Eliseo Pérez Cadalso, imprimieron su impronta periodística en nosotros. El director de El Cronista, con los editoriales que leíamos con dedicado interés -bajo el título general “En estos momentos”-; el autor de Valle, apóstol de América, con los cursos que se sirvió impartir en la otrora Escuela Superior del Profesorado a un puñado de mujeres y varones por entonces de anochecidas cabelleras. De Alejandro, de su hijo Salvador y del profesor Ventura Ramos -también lúcido comentarista- he hecho mención en colaboraciones precedentes, así que oriento la vista hacia el otro escritor y periodista.

No era, a la verdad, un comunicador de escuela, pero sí un lector y estudioso del quehacer informativo y formativo, como en efecto lo confirmaban sus charlas instructivas, por lo demás deleitables y de buen humor. Pequeño de estatura -como los jicarales de su cálida comarca-, aprendimos de él las primordialidades de estilo y géneros: la noticia, el reportaje, la crónica, el artículo en sus distintas modalidades. De la columna propiamente dicha -que da al público la opinión de quien la escribe-, el expositor subrayaba algunas de sus condiciones y cualidades: mostrar respeto por la capacidad observadora del lector, ocuparse de asuntos y problemas de interés social, persuadir con sólidos argumentos, emplear competentemente los elementos de la gramática. Tengo para mí que, de momento, están a la zaga cualificaciones de tal naturaleza en la prensa cotidiana, sin que esto implique generalizar.

Del editorial, pieza clave en toda empresa periodística, don Eliseo enfatizaba su importancia analítica e interpretativa de hechos noticiosos trascendentes, tarea a veces delicada frente a acontecimientos conflictivos. Por cierto, no era ajeno a esas lides el literato sureño. Como decía, el olor a tinte fresca le llevó a las redacciones de La Prensa Gráfica, El Diario de Hoy y Diario Latino, en El Salvador; La Prensa y El Heraldo, en nuestro país. Dignidad y precisión lingüística -indicaba- debe contener todo buen editorial.

Además de oyente en la Escuela Superior obtuve y leí su producción cuentística marcada en parte por el realismo criollista, en que discurren vivencias y experiencias de tierra adentro descritas hábilmente con la crudeza inherente a los hechos que toca, entrelazadas con la sal, la pimienta y el achiote de su estilo, de su gravitación emocional. Afortunadas coincidencias de lugar (Choluteca), nombre (Cecilio), fecha natalicia (22 de noviembre), fijaron su pluma en la obra de José del Valle, al margen de los decires políticos en boga: que los liberales se alineaban con Morazán y los nacionalistas rendían culto al redactor del Acta de Independencia. Le vimos asimismo exaltar en gavilla a Juan Ramón Molina y, por datos referidos, participar en el auspicio de los premios nacionales y del régimen autónomo de la Alma Máter en esfuerzo inicial.

En ocasión del centenario del fundador de la Revista del Archivo y Biblioteca, Esteban Guardiola Cubas, la Secretaría de Educación promovió un concurso biográfico. Competí y compartí el premio con el historiador comayagüense José Reina Valenzuela, certamen del que fue miembro de la terna el señor Pérez Cadalso. Merced a esta circunstancia, verdecimos la amistad en la esfera de las letras. El 3 de febrero de1999 finó su útil existencia.

Después, desde mediados de agosto de 2003, se dio la oportunidad de alternar con su hijo, Guillermo Augusto, al ser electo rector. En su administración acaeció la entrega -en la Ciudad Universitaria- de la segunda Ley Orgánica de la institución (dos de febrero de 2005) por parte del presidente y secretario del Congreso Nacional, Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández, enfrentados ahora por ocultos designios.

Con el abogado Pérez Cadalso Arias hubo un nexo cercano y cordial. Estuve en Argentina -en representación suya- participando en un congreso de universidades iberoamericanas, organizado por el Instituto Cervantes en la cuna de Ernesto Guevara, Santa Fe.

Divergencias insalvables con la Comisión de Transición de la UNAH, motivaron su renuncia irrevocable, en nota que publiqué en la Revista de la Universidad. No olvido el aprecio que en todo momento me dispensó y los ratos celebratorios eufóricamente compartidos.

El próximo 22 de noviembre, su padre, Cecilio Eliseo, será en familia recordado, por cuanto en esa fecha hubiera cumplido cien años de ver la luz en la aldea de Santa Teresa, municipio de El Triunfo. ¡Prez al escritor y periodista chorotega, fiel baluarte de su notable paisano: el Sabio Valle!

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