¡Un día y otro día más!

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/ 25 de septiembre de 2020
/ 12:01 am
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¡Un día  y otro día más!

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Lic. Gustavo Adolfo Milla Bermúdez
E-mail: ga-milla@hotmail.com

La vida del hombre es efímera en la Tierra, no sabe cuál es su destino y cómo poder encontrar la luz que alumbre su camino. Pues el hombre es de sueños constantes y permanentes, es una estrella con mucha energía que le da luz a sus pensamientos y sentimientos llenos de fe y esperanzas para poder encontrar todas esas ilusiones de un día y otro día más.

El hombre del futuro con visión de un nuevo horizonte, con convicciones propias de encontrar un nuevo amanecer dándole la razón a sus ideas para encontrar la felicidad que es un concepto pleno individual, que el día de mañana lo transformará con carácter colectivo cuando se case y tenga familia y le permita la sociedad ser parte de ella.

El hombre se siente complacido de haber coronado sus ideales con su lucha permanente y de decisiones, por ser tenaz y creador de ilusiones, pero su destino sigue siendo efímero.

El hombre no está solo y no es que vino de un eslabón perdido, el que le dio la vida se llama JEHOVÁ, el único Dios supremo en el mundo y el universo. El día que el hombre comprenda y deje de ser necio verá la luz como los rayos del sol.

El gran conflicto en el mundo es porque el hombre no tiene comunicación con Dios, y por ello vivimos como animales salvajes, llenos de veneno en nuestros corazones. Nuestras almas están enfermas. Hay que cambiar, el por hacer por el hecho. Querer saber más, para los demás.

Si el hombre lograra conocer a Dios y que viva en su corazón, sería revivir el “JARDIN DEL EDÉN”. Entonces ya no sería un día y otro día más, será de constante felicidad, que es lo que DIOS quiere que la vida terrena del hombre sea iluminada con la luz y poder divino para que su vida no sea efímera. Si logramos ese propósito de tener un encuentro con Dios, se terminarán nuestras angustias, nuestro sufrimiento y nuestros sueños equivocados y el llanto con lágrimas en nuestros ojos que ahogan el corazón con amargura y agonía en nuestro ser. Entonces cantaremos himnos de amor, de paz y felicidad por tener a Dios en nuestros corazones. ¡Será un nuevo amanecer, un nuevo mundo con el hombre nuevo!

Señor, mi Dios Jehová, te pido protejas a mi gran amigo que quiero como hermano junto con su familia, que tiene por nombre igual que aquel que estuvo en el “JARDÍN DEL EDÉN”, ADÁN, el que comió la fruta prohibida. Ese es mi amigo-hermano, que Jehová ilumine todos tus caminos.

El “coronavirus y la pandemia son tan poderosos que nos han impuesto distanciamientos para destruir el amor que Dios, con sus enseñanzas y preceptos ha creado al hombre y a la mujer con su máxima expresión divina, unidos en el amor. El “coronavirus y pandemia” es dicotomía: es la división de un concepto en dos que agota el alcance del primero. Pero DIOS con su poder divino nos dará la salvación, pues ¡SOLO DIOS SALVA AL HOMBRE!

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