Jorge Armando Ferrari, folclorista y maestro de danza: “Comencé a bailar danza con una escoba”

ZV
/ 26 de septiembre de 2020
/ 12:35 am
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Jorge Armando Ferrari, folclorista y maestro de danza: “Comencé a bailar danza con una escoba”

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**Aquí no valoran el arte, solo les gusta la política y el fútbol.
**Algunas personas se ríen cuando ven bailar danza o ridiculizan el traje.

Despedimos el mes de la patria con el folclorista nacional, Jorge Armando Ferrari, uno de los herederos naturales de los maestros Rafael Manzanares y Carlos Gómez, padres de las danzas hondureñas. El legado de Ferrari incluye varias investigaciones folclóricas y la fundación del cuadro de danza de la UNAH en 1981. Hoy, retirado, comparte sus reflexiones advirtiendo la amenaza sobre las tradiciones y costumbres del país por culpa de la política y las infiltraciones de las modas extranjeras.

–¿Cómo se inició en la danza?
Hace 50 años, era amante de ir a ver los cuadros de danza que dirigía en aquel momento don Rafael Manzanares Aguilar y, de tanto ver, me fui aprendiendo algunas danzas. Después, me puse a aprender yo solo, así empezaron mis primeros pininos.

–¿Bailaba solo?
Bueno, era con una escoba, me ponía a hacer los pasos yo solo y me fue gustando.

–¿Y qué le decían en la casa?
Me decían, ¿qué te pasa?, ¿andas bolo?, pero como me gustaba el gusanito por aprender, seguía practicando.

–¿Trató al maestro Manzanares?
Antes que él falleciera tuve el gusto que mis estudiantes bailaran para él. Tuvimos una relación muy bonita y respeto por ambos lados.

–¿Cuál fue la época dorada de la danza folclórica?
Para serle franco, siempre ha sido discriminada, algunas personas hasta se ríen cuando ven bailar danza o ridiculizan el baile y el traje típico, pero en los años sesenta y setenta tuvo mucho auge.

–¿Camina a la extinción frente a estos bailes modernos?
Se está perdiendo, papa, me da pesar, así como va esto, espero equivocarme, habrá un tiempo en que la gente va ignorar lo nuestro.

–¿Cuántos premios ganó con el cuadro de danza de la UNAH?
Primer lugar en Honduras, Centroamérica y segundo lugar en Perú, después de Ucrania.

–¿Se valora mejor la danza hondureña en el exterior?
Fíjese que sí, internacionalmente allá vale más, lo chinean, como dicen, lo aprecian, lo miran, aquí no, papa, sin ofender a nadie, aquí no valoran el arte, solo les gusta la política y el fútbol.

–¿A cuántos alumnos les enseñó folclor?
Tuve el honor de trabajar en la UNAH por 30 años, creo que le serví clases aproximadamente a 20 mil alumnos.

–¿Qué fue del Cuadro Nacional de Danza?
Para ser honesto, no sé quién lo dirige, pero si existe, lamentablemente, perdió proyección porque la gente que llegó después del maestro Manzanares, sin ofender a nadie, lo hace por política no porque le gusta la cultura.

–¿Bailó en el Cuadro Nacional de Danza?
Bailé como allegado, igual que estuve en Voces Universitarias y la Estudiantina de Derecho, pero no era parte del grupo, era un fanático, cubría cuando no llegaba uno de los integrantes.

–¿Don Carlos Gómez fue el fundador de la danza?
Prácticamente, sí, y como era el más alto de la danza, medía casi dos metros de estatura, a la gente le gustaba verlo, aunque a veces ridiculizaba el baile, pero a la gente le gustaba, es parte de la idiosincrasia.

–¿Qué se necesita para ser buen bailador?
Si le gusta y le pone dedicación, será un gran bailador.

–¿Qué se debe entender por folclor?
Son todas las tradiciones y costumbres de los pueblos: Bailes, rezos, ceremonias, leyendas, cuentos, bautismos, y todo lo que se puede ver y tocar.

–¿Cuál es el mejor representativo nacional del folclor para usted?
Para mí, son esos gallitos de barro, esos que venden en Ojojona y en el sur, que se usan de alcancías, sería lindo que todo hondureño tuviera uno en su casa.

–¿De dónde salen las indumentarias de las danzas?
Los españoles nos legaron su cultura y seguimos ese patrón.

–¿Los indígenas bailaban danza?
Ellos tienen su propia danza. La danza de Jutiquele, Olancho, por ejemplo, es indígena y la bailan como es.

–¿Usted descubrió alguna danza?
Tuve el honor de investigar unas danzas en Guajiquiro, La Paz, el Corrido a Guajiquiro y aunque usted no me lo crea, todavía no me lo han registrado, a saber por qué.

–Muchas danzas tienen arreglos a las originales ¿Es bueno?
Yo creo que son malos, no sé por qué le están metiendo cosas que no son, yo he visto cuadros de danza, créame, bailando rock and roll y reguetón, ¿cómo es posible? Eso destruye el folclor.

–¿La baleada es hondureña?
Eso es mentira, nació en los Estados Unidos, pero como aquí hay muchos mitos, unos dicen que surgió en San Pedro Sula por unos balazos que le pegaron a una señora. Hay mucha infiltración, se han perdido los valores culturales.

–¿Está politizado también?
También. Una vez, fuimos a Brasil y solo tres parejas bailamos porque los demás eran políticos y diputados. A mí me tocó pagar el pasaje. Son detallitos.

–¿Anécdotas?
Varias, en Perú bailamos en la calle para recaudar fondos para las víctimas de un terremoto. En México, fui a ver a Cantinflas y cuando estaba en la fila, me dijo: “pasa, chato”, desde entonces, los amigos me dicen así. En Honduras, una vez me encontré al presidente Azcona en un supermercado sin guardaespaldas y en su carro, eso se me quedó grabado.

–¿Qué piensa de las fiestas patrias?
No tengo nada contra las Fuerzas Armadas, pero la gente prefiere ahora ver que se tiran en un paracaídas, que la verdadera festividad, casi no hay eventos culturales en las escuelas y los colegios.

–¿Baila otra música?
Claro, no tengo nada en contra de otra música, bailo desde tango hasta lo que me pongan, menos perreo.

–¿Qué papel juega el Ministerio de Educación?
Nada, hasta permite que en las fiestas patrias pogan merengues y rancheras.

–En las danzas, los bailarines coquetean y se tiran besos ¿Qué significan esas expresiones?
Así bailaban antes, eso se llama expresión facial, en las danzas indígenas había hasta bombas, pero todo se ha perdido, a veces veo danzas que ni las conozco, hay mucha imitación.

–¿Muchas parejas de las danzas terminan casados entre sí?
La mayoría se enamora bailando y ahora tienen familia.

–¿A su esposa la conoció bailando?
No, la conocí en la Cruz Roja, yo era socorrista y daba primeros auxilios en las escuelas y colegios.

–¿Le enseñó a bailar?
Casi no le gusta, solo ver y aplaudir.

–¿Y sus hijos?
A mi hijo Jorge Armando, le gustó, ganó el primer lugar en danza cuando estaba en el colegio, ahora es científico.

–¿Qué hace un Ferrari dirigiendo danzas?
Es muy curioso, fíjese que mi madre era apellido Ferrari, prima de don Rafael Ferrari (dueño de medios, ya fallecido), pero nosotros somos de la rama humilde.

–¿Los parientes pobres, como en las novelas?
Algo así, solo que yo nunca me he considerado pobre sino millonario por mi don de servir al prójimo y el don del magisterio las 24 horas.

–¿Cómo fundó el cuadro de danza de la UNAH?
En 1981, iba pasando por la sede del Departamento de Arte de la UNAH, en la Calle Real de Comayagüela y estaban tocando música folclórica. Entré y la jefa del departamento, Alma Caballero, me propuso trabajar como profesor de danza. El 15 septiembre de ese año, nos fuimos a bailar a la colonia El Pedregal, ahí comenzamos.

–¿Cuáles son las danzas más famosas?
Para mí, La Polca Corrida y las tradicionales que no han sido plagiadas, como El Jutiquele, El Sueñito, La Cadena, El Torito Pinto, que se ha olvidado, La Tuza y La Varsoviana de Comayagua.

–¿Cuál es la región más rica en danzas?
La cuna del folclor es Choluteca, fui el primero en afirmarlo. Ahí hay gente que sigue enseñando folclor como Auxiliadora Narvaez, Tania Pinto de Morán, y Baltazar Maradiaga.

–Casi no trasciende el trabajo del folclorista ¿Qué será?
Es que aquí le dan premios a mucha gente solo porque va a dar clases en burro, pero a nosotros no nos toman en cuenta a pesar que hemos aportado al país miles de cosas, pero como uno no anda en política.

–¿Qué danza o canción es la que ponían en la cadena después del golpe de Estado a “Mel” Zelaya?
Es un pupurrí, (hay una versión parecida que se llama Tap Sap)

–¿Le gusta la política?
No me gusta, siento que este país merece mejores derroteros, llega mucha ayuda de afuera pero no llega a la gente. Ojalá un día se junten las mejores mujeres y los mejores hombres para sacar adelante al país.

–¿Le ofrecieron un cargo?
Hace muchos años, me ofrecieron un puesto en el Ministerio de Educación, pero como no permitieron llevar mi gente, no lo acepté.

–¿Qué hace ahora?
Estoy retirado y escribiendo dos libros, uno sobre un hombre que le decían el “Casaquero” (mentiroso) y el otro sobre motivación personal.

–¿Recuerdos como socorrista de la Cruz Roja en la guerra de 1969?
Muy malos. Los salvadoreños violaron a muchas mujeres hondureñas y nos tiraban a matar. Nuestras Fuerzas Armadas no estaban preparadas, en las planillas aparecían 300 soldados, pero en el campo solo habían 40. Enfriábamos los tanques con agua y los salvadoreños con aire.

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