La risa es cosa seria

La risa es cosa seria
OM
/ 11 de junio de 2022
/ 12:34 am
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José María Leiva Leiva.

 

Existen numerosas investigaciones de universidades de prestigio que demuestran los enormes beneficios de la risa. “Reír -dicen-, es sano. La risa y la salud están estrechamente unidas, ella es una señal social de gran valor. Busque motivos para sonreír. Seguro que los tiene. Comparta generosamente algo que no le cuesta nada: la alegría de vivir cada día, de estar vivos”. Datos ofrecidos por Indiana University School of Medicine y de la University of Maryland School of Medicine, destacan que “no es ningún secreto que la risa es un método muy natural de levantar el ánimo. Cada vez se confirma más que mejora el estado físico del cuerpo humano”.

“Los estudios muestran que la risa relaja los músculos tensos, reduce la producción de hormonas que causan el estrés, rebaja la presión de la sangre, y ayuda a quemar calorías puesto que movilizamos unos 400 músculos del cuerpo. Algunos investigadores estiman que reír 100 veces es equivalente a hacer un ejercicio aeróbico durante 10 minutos en una máquina de remos o a 15 minutos de bicicleta…  Al reír se segregan endorfinas, unas drogas naturales que provocan euforia y efectos tranquilizantes y analgésicos. Se fortalecen los lazos afectivos”.

“Se genera una mayor respuesta del sistema inmunológico ante la enfermedad. Sirve para descargar tensiones, potencia la creatividad y la imaginación. Incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo. Es una fórmula eficaz para eliminar pensamientos y emociones negativos. Alivia el insomnio al producir una sana fatiga que el sueño repara con facilidad”.

 

En el sitio https://salud.ccm.net/, leemos: “En muchos países existen actualmente las llamadas “clínicas de risoterapia“, en las que se ayudan a curar muchas enfermedades solo con la risa, y las investigaciones más recientes sobre esta materia se están llevando a cabo en Suiza, aunque los pioneros en crear centros dedicados a la risa han sido los americanos y los canadienses”. Laura García.

 

En el libro Libro, “Reírse hace bien” (Editorial: Concepto. Latinbooks (2009). Buenos Aires, Argentina. Págs. 119-127), de los autores Miguel García Cobo y Beatriz López Luengo, leemos: “Diferentes corrientes filosóficas conocen, desde hace siglos, la importancia de la risa y del sentido del humor, y lo promueven de manera práctica. Por ejemplo, hace más de cuatro mil años había en China unos templos donde las personas se reunían para reír con el objetivo de equilibrar la salud; de la misma forma que hoy en día existen en la India, templos sagrados donde se puede practicar la risa”.

En la relacionada obra “Reírse hace bien”, seguimos leyendo: “En 1988 nació la Asociación para el Humor Terapéutico y Aplicado, cuyos miembros son especialistas que tienen fe en el poder curativo de la risa”. Y definen el humor terapéutico o risoterapia como: “Cualquier intervención que promueve la salud y el bienestar estimulando el descubrimiento alegre, la apreciación o expresión de lo absurdo o lo incongruente de las situaciones de la vida”.

Alberto Briceño Polo, en su obra “Renueve su vida, ¡Ríase!” (Editorial SAIRAM, Lima, Perú. Agosto de 1998. Págs. 5-9), confiesa: “Si yo tuviera que pedirle a Dios un don, un solo don, un regalo celeste, le pediría, sin dudarlo, que me concediera el supremo arte de la sonrisa”. Termina su introducción con una reflexión del sacerdote jesuita Anthony de Mello, que dice: “Los discípulos pidieron al maestro que les hiciera saber las fases por las que había pasado en la búsqueda de la felicidad. Primero -les dijo- Dios me condujo de la mano al País de la Acción, donde permanecí una serie de años”. Luego volvió y me condujo al País de la Aflicción, y allí viví hasta que mi corazón quedó purificado de toda afección desordenada. Entonces fue cuando me vi en el País del Amor, cuyas ardientes llamas consumieron cuanto quedaba en mí de egoísmo. Tras de lo cual, accedí al País del Silencio, donde se desvelaron ante mis asombrados ojos los misterios de la muerte”.

“Hasta que, por fin, un día dijo Dios: Hoy voy a llevarte al santuario más escondido del Templo, al corazón del propio Dios. Y fui conducido al País de la Risa”. Lo cierto es que la risa como fuente de salud ya aparece en la Biblia. “Un corazón alegre es como una buena medicina, pero un espíritu deprimido seca los huesos”. Proverbios 17. 22. Su Santidad, el Papa Francisco subraya que “Si no se conserva el sentido del humor, es muy difícil ser feliz”. El sentido del humor, -dice-, es una cualidad que no debe faltar nunca en el cristiano, porque de ello dependen “la capacidad de gozar la vida y el entusiasmo”.

 

En lo personal, confieso que desde pequeño siempre me deleité escuchando y contando chistes… me fascinaba estar reunido con los amigos de mi infancia y juventud y centrar nuestras pláticas alrededor de los chistes del momento. Francamente, era una gozada, incluso hasta competíamos por quien sabía más o mejor los contaba y divertía. Cinematográficamente, las películas de Louis de Funes, “Cantinflas”, de “Viruta” y “Capulina”, “Abbot y Costello”, “El gordo y el flaco”, Charles Chaplin, los sketchs de “Los tres chiflados”, o programas de televisión como el del “Chavo del ocho”, “Los polivoces” “Tres patines”, “El lagarto Juancho”, o “El correcaminos”, eran de mis preferidos. Lo mismo que las tiras cómicas publicadas en paquines y periódicos, como “Benitín y Eneas”, “La pequeña Lulú”, “Aniceto Verduzco y platanares”, “Hermelinda linda”, “Condorito”, “Archi”, “Garfield”, Lorenzo y Pepita”, “Beto el recluta”, “Pancho y Ramona” (Educando a papa) y otros tantos con los que crecí y me hice adulto.

Más nunca he renunciado a la alegría y el buen humor, a pesar de las alteraciones en mi carácter y mi forma de ser, provocadas, ya no solo por los años cumplidos, sino antes bien por las preocupaciones, las dolencias y molestias causadas por diferentes enfermedades que hasta ahora he logrado sobrellevar con la atención de los médicos y mi fe puesta en el Supremo Creador. Y es aquí donde los chistes y las comedias siguen ocupando un espacio preferencial en mis horas de ocio y entretenimiento, como una especie de terapia para aliviar las cargas diarias y ayudar a relajarme a través de la risa y el mensaje sano y colorido, tales son, por ejemplo, las películas que solemos ver con mi esposa Gladys, todas las tardes en la intimidad de nuestro apacible hogar, vía Youtube o plataformas universales como Disney, Amazone Prime y Netflix, entre otras. Ese sentido del humor nos ayuda a vivir la vida de manera positiva, lo mismo, que a rodearnos de gente que se siente muy bien a nuestro lado. Hay un denominador común: estar felices, compartiendo una alegría.

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