ESCASEZ Y ABUNDANCIA

ZV
/ 26 de junio de 2022
/ 12:50 am
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ESCASEZ Y ABUNDANCIA

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EN otros tiempos se definió la economía como la ciencia de la administración de la escasez. Tal vez este principio, o esta definición, ha caído en el olvido o se ha relegado a un tercer plano. Incluso por algunos economistas. Un ejemplo positivo de esta vieja teoría económica es que los Países Bajos (Holanda) se convirtieron en una sociedad muy rica por su industria manufacturera, el cultivo de tulipanes y una excelente producción intelectual y artística; pero también por “robarle” importantes espacios productivos al embravecido mar. Los holandeses han lanzado millones de toneladas de piedra y tierra sobre los pantanos, los fiordos y las playas con el objeto de agrandar el tamaño de su pequeño país y edificar zonas residenciales. Pero sobre todo con el propósito productivo. Esto significa que han administrado perfectamente la escasez de tierras y han convertido en “paraísos” económicos los viejos pantanos y estuarios medievales, para provecho del Estado, del sector empresarial y de los ciudadanos en general, con un alto ingreso en dólares, o euros, por cada individuo; uno de los más altos del mundo. Esto significa, además, que se puede administrar pobreza con el único propósito de crear riqueza. Algo que los hondureños debiéramos adoptar con seriedad.

Honduras todavía tiene la oportunidad de convertirse en un país rico, en el mediano plazo, si acaso se lograra establecer una agricultura diversificada en tierras ociosas, basándose en abonos orgánicos y en el sistema de riego por goteo. A lo cual habría que añadir la atracción de buenos socios internacionales interesados en invertir industrialmente, con el fin primordial de volver rentables las exportaciones. Porque sin exportaciones y sin empleos masivos es absurdo hablar del mejoramiento de vida de los pobres en general y de la clase media hondureña en particular.

Nuestro país ha vivido durante siglos y décadas de una economía de subsistencia sin ningún valor agregado. Exceptuando, claro está, los pequeños focos de exportación minera, ganadera y agroindustriales. Sin olvidar que durante el siglo veinte Honduras experimentó un proceso mínimo de modernizaciones, sobre todo en la costa norte, gracias a las exportaciones del enclave bananero y a la más o menos reciente industria del café. Pero en la mayoría de los municipios del interior del país y de la zona de La Mosquitia, los hondureños han subsistido de la siembra de maíz, frijoles, yuca y marginalmente del cultivo del arroz y pesca de langostas. Ello era aceptable, hasta cierto punto, por la baja densidad demográfica. Dicho en lenguaje más sencillo, por los pocos pobladores que habitaban los municipios estancados en el tiempo.

Las economías autárquicas tipo Honduras, cobraron sentido en la “Edad Media” en tanto que las poblaciones eran pequeñitas, y era fácil administrar los feudos. Pues era poco lo que se necesitaba para abastecer de granos y otros productos a las aldeas, a los castillos y a los pequeños burgos que fueron apareciendo en el curso de los siglos. Sin embargo, hubo un momento en que creció la población y las necesidades se volvieron apremiantes y se hizo indispensable el comercio interregional. En el norte de Europa surgió con buen suceso la “Liga Hanseática” que comerciaba fluvialmente por varios países nórdicos, hasta alcanzar las zonas eslavas. El antiguo puerto de “Brujas” es un referente obligado de esto. En las ciudades del norte de Italia surgió el primer capitalismo sistémico financiero de que se tenga noticia. Debemos recordar que la ciudad-Estado de Venecia comerciaba incluso con países del Lejano Oriente.

Por estos y otros detalles los hondureños debemos buscar y crear la abundancia que beneficie a todo el conglomerado nacional, sin distingos de grupos. Ello sólo es posible con una fuerte inversión de capitales redituables, tanto nacionales como extranjeros, en los cuatro puntos cardinales de la República, con capacidad para exportar hacia los mejores nichos económicos del globo, en un contexto en que la balanza comercial sea positiva para Honduras. En este sentido el aislamiento resultaría fatal.

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