ENALTECER A HONDURAS

ZV
/ 14 de febrero de 2021
/ 12:29 am
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ENALTECER A HONDURAS

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AUNQUE Honduras ha aportado en la historia algunos de los hombres más inteligentes y más importantes de América Central, es evidente, por otra parte, que ha sido uno de los países más vilipendiados de la región. Este es un raro fenómeno que debe ser estudiado con minuciosidad y ecuanimidad. Sería interesante identificar a partir de qué momento preciso de la historia nacional, comenzaron a denigrar el nombre de nuestro país, y en consecuencia a todos los hondureños. Tuvo que haber ocurrido en algún momento clave del violento y brumoso siglo diecinueve.

Lo paradójico del caso de la historia republicana de los países centroamericanos, es que todos han corrido suertes similares, al haber experimentado momentos refulgentes; momentos de anarquía simultánea; de revueltas civiles; de cacicazgos ultramontanos; de caos aparentemente incontrolables; de invasiones extranjeras; de dictaduras muy parecidas; de guerras de baja intensidad; y de “reformas estructurales de la economía”.

Es más, cuando al filibustero William Walker se le ocurrió implantar, a mediados del siglo diecinueve, una república espuria en Baja California, México, y otra en Nicaragua, los llamados “conservadores” (y algunos “liberales” indecisos) organizaron, al final, un frente común centroamericano para expulsar al invasor. La iniciativa principal del frente común regional salió de Comayagua, bajo las órdenes del gobierno de Santos Guardiola. Así que fueron “catrachos” los soldados más valerosos que se enfrentaron a las fuerzas de ocupación extranjera. Y fueron “catrachos”, apoyados por los británicos, quienes fusilaron, mediante un juicio sumarial en Trujillo, al mencionado William Walker, un mercenario esclavista del sur de Estados Unidos. De aquí podría partir una hipótesis expansiva, hacia atrás y hacia adelante, del vilipendio internacional contra Honduras y los hondureños. No obstante que, igualmente, en Costa Rica se levantó un monumento para conmemorar la alianza de los países centroamericanos frente al filibusterismo. En este caso regional y nacional se trata solamente de una hipótesis histórica que debe ser meticulosamente investigada.

Durante la guerra fratricida entre El Salvador y Honduras, en julio de 1969, la opinión pública internacional se inclinaba en favor de los salvadoreños. En tanto que los “catrachos” habían aumentado sus desprestigios insospechados quizás desde la invasión del dictador nicaragüense José Santos Zelaya, un hombre muy hábil para desprestigiar a sus adversarios, especialmente a los hondureños. La invasión de Santos Zelaya contra nuestro país, en 1907, contó con veinte mil efectivos militares nicaragüenses, en tanto que el dictador del país hermano estaba molesto por el “Laudo del Rey de España” (Don Alfonso XIII), en favor de Honduras, dictado en diciembre de 1906.

Cuando el diferendo entre Honduras y El Salvador fue ventilado en la Corte Internacional de Justicia en La Haya, se demostró, una vez más, documentalmente hablando, que los hondureños habían sufrido una invasión, sin declaratoria de guerra, y que los reclamos territoriales de nuestro país, en su mayoría, eran correctos. Al final la opinión pública y los especialistas terminaron conociendo las interioridades del diferendo en favor de nuestro país. Pero los epítetos contra los catrachos han continuado creciendo en el curso de los años, a veces reforzados por aquellos hondureños interesados en el autoflagelo continuo y en desprestigiar el nombre de su propio país. Es decir, las rencillas y ambiciones personales, más las disputas políticas internas, las transforman en problemas internacionales, olvidando a veces quien ha sido el iniciador de la rencilla.

Pero parece que comienza a llegar la hora en que los verdaderos catrachos nos pongamos de acuerdo para enaltecer el nombre de Honduras, con acciones morales de primera línea, con el fin ulterior de recobrar la dignidad nacional que nos han heredado grandes hombres y mujeres en el curso de dos siglos de vida republicana.

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