Dependencia convulsiva

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/ 27 de febrero de 2021
/ 12:04 am
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Dependencia convulsiva
¿Habrá un secreto detrás de la vacuna?

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Por: Mario E. Fumero

Existen adicciones que son difíciles de erradicar, entre ellas tenemos dos muy peligrosas: la de la cocaína y la ludopatía (adicción al juego de azar). En estudios hechos en el Hospital General de Massachussets, Estados Unidos, y publicados en la revista “Neuron”, se demuestra que en pruebas hechas con resonancias magnéticas de alta resolución, se han captado actividades que muestran los serios daños que la adicción a la cocaína y la ludopatía presentan aquellos enfermos que se vuelven esclavos de estas acciones. Las investigaciones revelan que las alteraciones producidas por el juego pueden traer consecuencias imprevisibles en los que confrontan este tipo de problema, por lo que se produce un caos en tales adicciones, las cuales tienen un pronóstico muy pesimista.

Estos desórdenes causados por tales adicciones llevan a las personas a adoptar conductas que evidencian desórdenes de tipo convulsivos. El juego al azar, tan de moda en los casinos hondureños, está arrastrando a miles de empresarios y personas pudientes a la ruina, y lo que es peor, a una dependencia igual a la que tienen los adictos a las drogas fuertes. En Estados Unidos el juego mueve 500,000 millones de dólares al año y destruye decenas de miles de vidas, muchas de las cuales acuden al suicidio.

En el estudio de la revista “Neuron” se demuestra que en la medida en que la adicción aumenta, el control sobre el juego disminuye, llegando el momento que el individuo pierde control sobre su propia vida. Como en los enfermos a la heroína o a la cocaína, caen en una actitud violenta que daña todo el marco familiar, y, además, les lleva a la ruina, colocándolos entre los grupos de riesgos para actuar violentamente en cualquier momento. Los expertos de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, comparan la adicción al juego con los casos agudos de alcoholismo y psicotrópicos, por lo que estos pacientes requieren tratamiento intensivo y rehabilitativo. Lo trágico del asunto es que el ludópata no reconoce su enfermedad, por lo que se dificulta su recuperación.

En Honduras son muchos los que ya están atrapados en la ludopatía. Es por ello que se hace necesario leyes que regulen y restrinjan estos antros de perdición. Actualmente, no solo estamos enfrentado a un aumento terrible del consumo de cocaína, sino que también, y combinado con lo anterior, está apareciendo en círculos altos de la sociedad este segundo fenómeno degradante, como es el juego convulsivo. He conocido eminentes arquitectos, médicos y abogados, además de empresarios, que han quedado en la ruina como fruto del juego. Lo terrible es que después de quedar sin nada, se vuelven a las drogas, creándose una atmósfera terrible que los lleva a la muerte.

Aunque para estos enfermos las esperanzas de recuperación desde el aspecto humano es muy remota, según las estadísticas establecidas en otros países, creo que con el poder de Dios todo es posible, pero no podemos negar que estamos ante una situación crítica.

¿A qué se debe el aumento de los ludópatas? A que en la mente de la mayoría de los seres humanos se desarrolla el deseo de tener sin trabajar, naciendo la ambición. El dinero obtenido fácilmente se ha convertido en una meta cada vez más proclamada. Aun en las iglesias, se alienta el tener como objetivo de la felicidad mediante los mensajes de prosperidad. Ser rico de forma fácil es una trampa. Algunos quieren jugar 100 lempiras para ganar un millón, y de pronto, quedan atrapados en el desquite, si hoy no gano, mañana sí. De forma lenta las ansias de ganar los atrapa. El querer recuperar lo perdido los sumerge en una desesperación que desencadena la esclavitud al juego. Casi todas las ataduras nacen de la ambición, la evasión y la falta de paz interior.

El deseo de tener nos lleva a dos formas engañosas de autodestrucción; el juego al azar y la corrupción social. Qué sencillo es vivir en paz y tranquilidad, aceptando lo que tenemos y luchando en buena lid por lo que deseo. El apóstol Pablo nos enseña que teniendo sustento y abrigo estemos contentos. Es necesario detener la ambición, y el avance de la ludopatía. Es necesario preservar la salud mental de nuestra población, y en este aspecto, el Estado tiene mucho que ver, porque los impuestos que el juego al azar puede dejar, jamás podrán comprar las vidas que destruye y el daño que les causa a las familias. Recordemos que el jugar es más que un vicio, se convierte en una dependencia enfermiza, igual que la drogadicción. Amigo, si estás cayendo en ello, busca ayuda, no te vuelvas adicto al juego.

mariofumero@hotmail.com
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